Fuente Axios.com
Los fabricantes estadounidenses suplican al gobierno de Trump que no permita que la industria automotriz china se abra paso a la fuerza en el mercado estadounidense.
El presidente Trump visita China en un momento en que los altísimos precios de los combustibles y la preocupación por la inflación han reavivado los llamados a permitir la entrada de vehículos chinos baratos a Estados Unidos.
La Alianza para la Manufactura Estadounidense (AAM) emitió un comunicado contundente hoy, exhortando a la Casa Blanca y al Congreso a mantener los vehículos chinos fuera de las carreteras estadounidenses. La cadena de suministro automotriz estadounidense “colapsaría bajo el peso” del exceso de oferta china, afirmó Scott Paul, presidente de la AAM, en una carta abierta.
Los fabricantes de automóviles chinos han anhelado durante mucho tiempo el acceso al mercado estadounidense, pero se han visto bloqueados en gran medida por las barreras comerciales. La administración Biden impuso un arancel del 100% a las importaciones chinas de vehículos eléctricos y prohibió la tecnología china de vehículos conectados.
Sin embargo, Trump ha sugerido “esporádicamente” que estaría abierto a que China construyera plantas de fabricación en Estados Unidos, incluso para automóviles, según ha señalado la firma de investigación de Wall Street Fundstrat.
Fuera de Estados Unidos, la industria automotriz china continúa expandiéndose en los mercados occidentales. BYD, el fabricante líder mundial de vehículos eléctricos, estaría en conversaciones para adquirir ciertas plantas de Stellantis en Europa y así reforzar su capacidad de producción en la región. Además, Stellantis está facilitando al fabricante chino Leapmotor el acceso a una planta en España donde, según Bloomberg, fabricarán un vehículo eléctrico en conjunto.
Joann Muller, autora de Axios Future of Mobility, dijo: “A pesar de la resistencia, la mayoría de los expertos del sector coinciden en que es solo cuestión de tiempo que lleguen los coches chinos. Un posible escenario: Estados Unidos podría exigir a las empresas chinas que se asocien con fabricantes de automóviles estadounidenses en EE. UU., tal como hizo China en la década de 1990 para impulsar su propia industria”.
En primer lugar, los fabricantes de automóviles chinos intentarán utilizar plantas de producción fuera de China – ¿Mexico?- para exportar sus primeros vehículos a los EE. UU.








