Julieta es mujer, madre, radical y ocupa un lugar de preeminencia en el Sindicato nodocente de la Universidad de Buenos Aires.
Julieta Vitullo es Secretaria de Política e Interior de la Asociación del Personal de la Universidad de Buenos Aires, el claustro nodocente del sector universitario.
Nodocente se puede escribir “todo junto” porque así lo determinó un dictamen muy bien fundamentado del departamento de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
Protagonistas de defensas de derechos que involucran y movilizan a la sociedad en su conjunto, nadie desconoce el valor de la educación universitaria en la Argentina, a pesar de embates irracionales contra la formación profesional que enorgullece a nuestra sociedad.
En la conversación con Julieta repasamos aspectos fundacionales de su gestión como mujer, trabajadora y dirigente sindical, abriéndose paso como militante del mundo republicano y social demócrata, decretando estamentos esenciales para la formación y capacitación del personal nodocente, que incluye la finalización de estudios secundarios hasta una licenciatura específica para el sector.
Estamos transitando tiempos similares a los noventa, en que la universidad fue atacada y no hubo aumento salarial en toda la década. Allí el sindicato nodocente se puso al hombro la movilidad social desde la formación y capacitación de sus trabajadores.
Aprendimos juntos a defender la Universidad y a pelear por el presupuesto para la Educación Superior, que jerarquiza y enaltece a nuestra sociedad
Es un valor que no vamos a perder y sabemos cómo defender.
Los cuatro hospitales universitarios, las trece facultades, un Centro Cultural, campo de deportes, obra social, laboratorios, Obra Social, institutos de Investigación, son administrados y gestionados por los casi trece mil agentes de la Universidad de Buenos Aires.
Con un alto nivel de afiliación voluntaria, el sindicato nodocente celebrará elecciones el próximo 12 de marzo, con la conducción renovada de Luciano Cagnacci y Marcos Prol, Julieta Vitullo ocupa el tercer lugar en un sindicato en el que las mujeres fueron ganando sus espacios con presencia y protagonismo.








