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John McTernan, exasesor de Blair: “Si Starmer quiere seguir liderando, tiene que explicar por qué se equivocó”

John McTernan observa la crisis del Partido Laborista británico desde una posición poco complaciente. El antiguo director de operaciones políticas de Tony Blair considera que los recientes reveses electorales del Partido Laborista no responden solo al desgaste habitual de un gobierno, sino que tienen que ver “con hacer cosas muy, muy poco laboristas durante dos años”.

En conversación con Agenda Pública, McTernan sostiene que el principal riesgo para el centroizquierda británico no está en la derecha radical de Reform UK. Por contra, sostiene que se puede perder gran cantidad de votos hacia los Verdes, los liberaldemócratas, los nacionalistas o las candidaturas independientes vinculadas a Gaza. Sobre el futuro electoral del país, habla de que, en un sistema cada vez más fragmentado como este, la derecha puede ganar con apenas una parte del voto si el centroizquierda se divide.

En síntesis, el exasesor del Partido Laborista aborda el futuro de su partido, la amenaza de Nigel Farage, la relación de Reino Unido con Europa, la defensa, la energía, la inmigración y la vivienda para, posteriormente, plantear una alternativa: el partido debe volver a ser reconociblemente laborista, romper con los errores del Gobierno de Starmer y ofrecer una razón positiva para votar laborista más allá de frenar a Reform. Porque, como resume, las próximas elecciones pueden convertirse en una elección entre “socialismo y barbarie”.

La presión sobre Keir Starmer se ha intensificado tras los recientes reveses electorales del Partido Laborista. ¿Lo interpreta como una reacción coyuntural o como un problema más profundo y estructural dentro del partido?

Son ambas cosas. Estos son los peores resultados electorales que ha tenido el Partido Laborista en más de un siglo, y hace apenas alrededor de cien años que el Partido Laborista se convirtió en un partido de gobierno. Por tanto, no sorprende que haya habido una reacción negativa.

Lo que plantean quienes hablan de disputar el liderazgo, o quienes piden que se dispute, son argumentos sobre por qué el programa de gobierno ha salido mal. Esto no va de comunicación. Va de contenido.

No ha sido una derrota normal. Ha sido una derrota histórica en las elecciones locales y una derrota claramente causada por las acciones de este Gobierno. No tiene que ver con la impopularidad de mitad de mandato ni con nada parecido. Tiene que ver con hacer cosas muy, muy poco laboristas durante dos años y luego esperar que la gente vote al Partido Laborista.

Usted ha defendido que el Partido Laborista debería preocuparse más por los Verdes que por Reform UK. ¿Por qué ve al Partido Verde como un desafío mayor?

Reform UK es una amenaza para el Partido Conservador, y ha cumplido esa amenaza. Ha destruido al Partido Conservador. Reform es un partido de derechas, un partido de derecha radical, y ha sustituido al partido dominante de la derecha británica.

No es una amenaza para el Partido Laborista. Es una amenaza para los tories. Solo el 2% de los votantes de Reform consideraría alguna vez votar al Partido Laborista. Perseguir ese voto es una pérdida de tiempo. Incluso si uno pensara que hay una forma de hacerlo, Reform es un partido de derechas. Es un partido de extrema derecha. Quiere encarcelar y luego deportar a 2 millones de personas en Reino Unido. Por tanto, hay que derrotarlo.

En nuestro lado de la política, en el centroizquierda, el Partido Laborista ha sido el partido dominante durante un siglo. Pero ahora el apoyo a los laboristas está dividido con los Verdes, los liberaldemócratas, los nacionalistas y los candidatos independientes, a menudo personas que representan a los independientes de Gaza.

En esa situación, cuando los Verdes obtienen buenos resultados, le quitan votos al Partido Laborista. Y, como consecuencia, gana la derecha, aunque solo tenga el 27% de los votos. En Reino Unido, por el sistema mayoritario uninominal, el 27% es más que suficiente para ganar en una política de cuatro o cinco partidos. Y ahora tenemos realmente una política de cinco partidos.

Así que, cuando estás en dificultades, tienes que ir a donde están los votos. Los votos están en la izquierda. No están en la derecha. Cuanto más hacia la derecha te desplazas para conseguir votos de la derecha, más votos pierdes en el centroizquierda. No es solo una interpretación equivocada. Es una interpretación destructiva.

El panorama de las encuestas en Reino Unido parece ahora muy fragmentado. Pensando a largo plazo, ¿es sostenible de cara a las próximas elecciones? ¿Cree que algunos partidos retrocederán y otros crecerán?

Las próximas elecciones van a ser una elección entre socialismo y barbarie. Si quiere unir todos los votos de la izquierda, tiene que cambiar su comportamiento.

No podemos cambiar el sistema electoral. Si esta fragmentación continúa con el sistema actual, Nigel Farage será primer ministro, y detendrá y deportará a 2 millones de personas en Reino Unido. Eso cambiaría nuestro país. En Reino Unido, los poderes de un primer ministro con una mayoría aplastante son prácticamente ilimitados. Por eso son unas elecciones muy importantes.

El Partido Laborista es el único partido en posición de derrotar a Farage. Tenemos 400 escaños. Somos el partido dominante. Así que, si uno quiere votar a alguien para derrotar a Farage, tiene que votar al Partido Laborista, porque en la mayoría de sitios ya hay un diputado laborista.

Sin embargo, el Partido Laborista necesita una historia, una razón y un conjunto de políticas que hablen a alguien que es verde, nacionalista, independiente de Gaza o liberal-demócrata. Tiene que decir: el Partido Laborista ha entendido esta batalla en estos términos. El Partido Laborista ha entendido que Keir Starmer ha alienado a esos votantes. El Partido Laborista ha apartado a Keir Starmer, y no solo lo ha apartado: ha adoptado un nuevo conjunto de políticas.

Esas políticas tienen que dar a cada parte de esa coalición algo positivo. Un votante verde tiene que poder decir: el Partido Laborista no solo quiere derrotar a Farage; también quiere que todos tengamos vehículos eléctricos, descarbonizar la red y avanzar hacia las renovables. Cada parte de la coalición necesita una razón positiva para votar al Partido Laborista, no solo la razón negativa de frenar a Farage. Eso significa algo en vivienda, algo en medioambiente, algo en política exterior y algo en Oriente Medio.

Por otro lado, no entiendo por qué el Gobierno británico no está creando una junta de reconstrucción de Gaza. Hay que ignorar la Junta de Paz de Trump y hacer algo de verdad. Convocar una conferencia internacional de donantes y preguntar: ¿qué necesita Gaza? Llevar a la Autoridad Palestina y preguntar cómo debería ser esa junta de reconstrucción. Hospitales, infraestructuras, escuelas, universidades. Describir lo que se necesita y luego reunir la financiación.

Reino Unido es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Somos un actor importante. Los actores importantes deberían hacer cosas importantes. Lo mismo se aplica a la reconstrucción del orden global. El orden basado en reglas que teníamos ha sido destruido por Trump. Era imperfecto, y nunca vamos a volver a él. Entonces, ¿hacia dónde vamos? Ese es todo un campo de debate.

De nuevo, Reino Unido podría liderarlo, porque no somos pequeños. En términos diplomáticos, somos grandes. En términos militares, somos grandes. Podríamos liderar una nueva alianza europea de defensa, incluida una fuerza militar europea. No se puede tener una fuerza militar europea sin Reino Unido, y no se puede tener realmente Europa sin una fuerza militar europea.

Así que hay que abrir nuevos debates en el frente progresista. Hay que mostrar la energía que Pedro Sánchez mostró en Barcelona en la gran reunión de progresistas globales. Pero eso no se puede hacer con Keir Starmer. Se ve que él no puede hacerlo. Ni siquiera fue a esa reunión.

Starmer ha intentado relanzar la relación del Reino Unido con la Unión Europea. Si cayera, ¿ese acercamiento con la UE estaría en riesgo?

No. Todo el mundo en el Partido Laborista cree en ese acercamiento. Probablemente necesitamos ir más lejos. Es posible que un nuevo líder dijera que deberíamos volver a la unión aduanera.

¿Y qué ocurriría si los Verdes ganaran las próximas elecciones?

Creo que es imposible. Pero si hubiera un Gobierno verde, sería una enorme amenaza para Europa. Los Verdes no creen en la OTAN. Lo que harían con la defensa y la seguridad británicas no solo debilitaría a Reino Unido; debilitaría a Europa.

Reino Unido es una parte crítica de la OTAN, especialmente en este mundo posterior a Trump, donde los socios más fiables de la Alianza son Francia y Reino Unido. Si se desestabiliza Reino Unido, que es lo que harían los Verdes, porque están contra el gasto en defensa, contra la disuasión nuclear y no tienen una política de defensa coherente, se debilita la seguridad europea. En términos generales, no creen en las industrias de defensa.

Ese sería uno de los riesgos fundamentales. El segundo es que, aunque se llamen Verdes, también se oponen a los desarrollos de vivienda y a los proyectos renovables. No quieren los cables, los postes ni la infraestructura de transmisión necesaria para conectar las nuevas fuentes de energía renovable con los mercados donde se necesitan.

Además, siguen siendo antinucleares. Están contra la disuasión nuclear y contra la energía nuclear. La energía nuclear, como sabe España, es una parte fundamental de la combinación energética. Se necesita energía de base, y para esa energía de base se necesita nuclear. También se necesitan renovables, pero hacen falta postes para esas nuevas fuentes de energía.

Los Verdes serían enemigos de todas esas cosas. Se acabaría en una situación muy desequilibrada y, de hecho, muy peligrosa. Por esas razones, no creo que llegaran nunca a ser elegidos en Reino Unido, porque esas cosas no serían aceptables para los votantes británicos.

Usted dice que Starmer ya ha perdido autoridad. ¿Existe el riesgo de que el Partido Laborista responda acercándose a la agenda de Reform UK en inmigración e identidad nacional, y acabe atrapado en guerras culturales internas en lugar de centrarse en política exterior, defensa, energía o Europa?

No. No hay ninguna posibilidad de que el Partido Laborista elija a un líder que quiera ser un poco más racista o un poco más parecido a Reform. Los militantes y los diputados laboristas están hartos de que el Gobierno intente acercarse a Reform.

Anticipo que uno de los pasos que dará Keir Starmer antes de que haya un desafío al liderazgo será retirar o abandonar algunas de las reformas migratorias que harían nuestro sistema mucho más punitivo. En una disputa por el liderazgo, espero que todo el mundo formule alguna versión del argumento de que deberíamos volver a un marco europeo, aunque solo fuera en materia de inmigración, para formar parte de un sistema migratorio europeo unido.

Ahora mismo, si alguien solicita asilo o estatus de refugiado en cualquier país europeo y se lo deniegan, no puede solicitarlo en otro país de ese sistema. Pero sí puede solicitarlo en Reino Unido porque estamos fuera. Así que nos hemos convertido en una especie de tribunal de apelación del sistema. Si no puede entrar por Francia, viene a Reino Unido. Si no puede entrar por Italia, viene a Reino Unido. Si no puede entrar por Alemania, viene a Reino Unido.

Hay que parar eso. Hay que sumarse a un acuerdo europeo. Todo lo que Reino Unido necesita hacer para afrontar sus desafíos es más fácil si lo hace con Europa, en lugar de seguir alimentando la ficción de que el Brexit fue un beneficio.

Usted ha escrito que el Partido Laborista debería ser real Labour, no una versión suave de Reform. En la práctica, después de todo lo que hemos hablado —defensa, energía, Europa, inmigración y economía—, ¿qué significa para el partido ser realmente laborista?

Significa abandonar las políticas migratorias racistas que propone el Gobierno. Eso es una cosa. Significa abandonar los ataques al Estado del bienestar. Significa transferir poder desde Westminster a las ciudades y regiones de Inglaterra.

Significa que el Gobierno tome el control del programa de construcción de vivienda que se necesita: un programa de vivienda social ejecutado por el Gobierno, no por el mercado. Significa ser mucho más claro en que el Gobierno tiene un papel mayor y los mercados un papel menor, porque las necesidades sociales y económicas del país están vinculadas.

También significa ser menos generosos con los pensionistas en términos de pensiones, que son una parte creciente del gasto público, y más generosos con los jóvenes, que no reciben un trato justo. Por tanto, significa abordar la injusticia intergeneracional, que es absolutamente evidente. Lo es para los abuelos y también para sus nietos.

Hay una forma de unir al país en torno a un programa progresista, pero hay que ser honesto sobre las desigualdades que se quieren abordar. Cuando este Gobierno ha hecho cosas bien, ha seguido el manifiesto laborista. Cuando ha cometido errores, ha hecho cosas que nunca dijimos que íbamos a hacer.

También hay que ser honesto sobre la falta de criterio. Nombrar a Peter Mandelson embajador en Estados Unidos fue una decisión catastrófica. Nadie ha explicado por qué ocurrió. ¿Por qué nombrarías embajador a un amigo de un delincuente sexual condenado [Jeffrey Epstein]? ¿Alguien que se alojó en la casa de ese hombre mientras cumplía condena por tráfico de niñas para prostitución? Y aquello fue un acuerdo de culpabilidad. Los cargos eran más graves que eso.

Alguien que se alojó en la casa de ese hombre mientras cumplía una condena de cárcel —después de haber pasado por el sistema, confesado y aceptado la condena— nunca debería haber ocupado un cargo público.

Eso es un fallo de criterio. Y el criterio es fundamental para el liderazgo. Si tiene mal criterio en esto, tendrá mal criterio en otras cosas. Si Keir Starmer quiere seguir liderando, tiene que explicar por qué se equivocó, qué le convenció y por qué nunca volverá a hacerlas. Como mínimo.

Pero si simplemente dice “asumo la responsabilidad” y luego se va, no está asumiendo la responsabilidad. Asumir la responsabilidad significa decir: esto es lo que hice, esta es la razón por la que lo hice, esta es la razón por la que me equivoqué y esta es la razón por la que no volveré a hacerlo.

Hay un vacío en el centro del argumento. El Partido Laborista ha cometido estos errores en dos años. El Partido Laborista ha reducido su voto a la mitad en dos años. El Partido Laborista no puede ganar unas elecciones habiendo reducido su voto a la mitad. Solo tiene una oportunidad de volver si tiene una historia. Y la única historia que dice que ha roto con esos errores es sustituir al líder.

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