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Hasta el próximo café Boni

Hoy es un día profundamente triste. Nos dejó físicamente un gran padre, un gran hermano, un gran abuelo, un gran amigo; un hombre generoso, positivo, inteligente y, por sobre todo, una gran persona.
Si hubiera que definir a Boni en una sola palabra, esa palabra sería “humanista”. Boni vivió su vida con alegría y compromiso, pero con la mirada siempre puesta en el otro, guiado por una concepción ética y democrática. Creyó, con convicción y coherencia, en la construcción de una sociedad mejor, más justa y más solidaria.
Como decíamos entre amigos, Boni es irremplazable. Y lo es porque tenía una cualidad poco común: era de esas personas que, si tenés la fortuna de conocerlas, te hacen mejor persona. A mí, como a tantos otros, nos cambió la vida. Fue quien me abrió las puertas al mundo de la política en serio; me enseñó el valor de la pluralidad, la honestidad, el respeto por la palabra y la importancia de estudiar y analizar la política con responsabilidad.
Boni era luz. Donde llegaba, irradiaba amistad, compromiso, calidez y una sonrisa permanente. Sabio, generoso y positivo, como lo dijo Andrés Malamud: “Un libro abierto, historia viva y corazón militante. Acompañó a Alfonsín en la dictadura y en la democracia, y a nosotros hasta ayer —y para siempre.”
Boni no se fue, simplemente cambió de café, en lugar de estar en La Farola o en el Florida Garden, esta en otro. Por eso querido Boni, hasta el próximo café.

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