sábado 13 de diciembre de 2025
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Entre el “Tigre de los Llanos” y Terminator, ¿un menemismo aggiornado?

Los argentinos aguantan con esperanza resignada el sacrificio anunciado por Milei. Para sorpresa de todos, le renuevan en las urnas su apoyo. ¿Algo ha cambiado en la escala de valores o es un momentáneo clima de opinión?

Acaso la estabilidad es hoy un valor compartido que ha llegado para quedarse y la promesa de un Estado eficiente, liberado de saqueadores, alcanza para alimentar la esperanza. Estado mínimo y que cada quien salga con su caña de pescar y enfrente el desafío de arreglárselas en el mar de peces.

El Milei minarquista, demiurgo del nuevo orden ni justo para todos ni más libre para cada uno. Un orden impensable en una sociedad como la argentina, pródiga en tradición igualitaria. Acaso el espanto al retorno del kirchnerismo abonó el triunfo y muchos votaron a Milei como el mal menor. Pienso que la esperanza y el miedo contribuyeron.

De la serenidad esperanzada con la que finalizó el primer año de este mandato, a la angustia desatada por la sucesión de escándalos iniciados con el caso Libra, la incertidumbre ante los fracasos en el Congreso, un dólar sin techo y la perspectiva de otro 2001 en ciernes, transitamos a la calma pos elecciones.

Suben las acciones, el dólar permanece quieto y los argentinos seguimos en la montaña rusa. País serrucho, decía Tulio Halperín Donghi. El peronismo triunfó en las elecciones provinciales en Buenos Aires, intendentes mediante y boletas sábana, pero el kirchnerismo fue derrotado en el plano nacional.

Milei mantuvo el monopolio de relato y de las emociones. Un peronismo sin liderazgo unificador, con Cristina Kirchner tramando una ficción desde el balcón de San José 1111, pero esta vez, una ficción no consentida. Es sólo una sombra que se proyecta sobre su claque, que intenta desesperadamente innovar su relato, pero que ya no encuentra eco.

Hay muchos rostros de Milei: un Milei Terminator que, como San Jorge, acabará con el dragón/casta; un Milei Moisés, guía en el desierto hacia la tierra prometida. Doble misión la suya, vencer obstáculos y conducir; ganar elecciones y gobernar.

Un Milei dogmático y un Milei pragmático. Amigo de Trump, obtuvo los dólares que no generamos; influencer global, nos introdujo en el mundo de los poderosos y caminó el palacio dorado de Mar a Lago… Milei, el David vencedor, empoderado por las Fuerzas del Cielo.

Un relato místico, una fe que abraza a los evangélicos bendecidos con la bondad de su hermana Karina, y que desde su primer foro en Davos, convoca a los empresarios a practicar la ética protestante. Una religión antes que una política. Un salvador antes que un negociador. Atacado por la ira pero serenado por la adversidad, rock star y funcionario de traje, corbata y anteojos, casi tímido…león rugiente para convocar los votos y apacible economista, supuestamente docto, para neutralizar desafíos.

Milei, un outsider engendrado en las redes y el los set de la televisión, llegó al poder y desde el Estado construyó un partido de alcance nacional con una narrativa que le aseguró el éxito. Sabido es que un partido sin relato no tiene destino.

El PRO se licúa; su dirigencia y sus bases, fundiéndose en el mileismo. Macri corre el destino de un Duhalde. Gestión y alegría son consignas gastadas, ya no convocan al cambio. La UCR continúa sin relato y sin destino. De Juntos por el Cambio quedan los nuevos huérfanos de la política y una dirigencia que no encuentra el rumbo.

El PRO y la UCR enfrentan la misma disyuntiva: ser engullidos por el mileismo o enfrentarlo en desventaja emocional y narrativa. Les resulta difícil armar discursos con propuestas sensatas de gobierno que, además, ofrezcan identidad de tribu. No cuentan con liderazgos capaces de emocionar a los desencantados del mileismo y del kirchnerismo; esgrimen razones, pero no despiertan emociones. El centro está desaparecido, los extremos se retroalimentan y el abstecionismo crece.

Déficit cero y batalla cultural gramsciana travestida a la derecha: ¿asistimos al nacimiento de un movimiento cultural nuevo o se trata de una nueva piel del peronismo?

Milei se quiere heredero de Menem, como a él, se lo vota aun al precio de ignorar las reticencias que inspira; como Menem, aspira a una destrucción creadora schumpeteriana, Muchas son las diferencias que los separan, pero no pocas obedecen al clima de ideas de una nueva época.

Los Terminator están de moda. Milei quiere regresar a los postulados del peronismo ortodoxo en una peculiar combinación de conservadurismo y libertarianismo. Dios Patria y Familia es su lema, Dios, todo lo puede, Patria convoca y familia une.

Acaso el mileísmo es una encarnación aggiornada, con patillas y la familia Menem detrás, de la saga del caudillo riojano que supo ilusionar a la sociedad argentina. Nos promete un futuro de Sillicon Valley como Menem prometía viajar a Japón en la estratósfera… ¿Se trata de una síntesis de dos ánimas peronistas, el menemismo y el kirchnerismo en un nuevo ropaje del perenne movimiento creado por Perón? Hace ya más de un año que escribí en estas páginas que el menemismo asomaba como un menemismo aggiornado a la hora de los tiempos.

Publicado en Clarín el 10 de noviembre de 2025.

Link https://www.clarin.com/opinion/tigre-llanos-terminator-menemismo-aggiornado_0_nJFKDo0Qr0.html

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