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Elecciones de medio término

Por Adam Przeworski

Traducción Alejandro Garvie

Tenía pensado actualizar lo que escribí el 24 de febrero de 2026 sobre las perspectivas para las elecciones de mitad de mandato, pero llegué a la conclusión de que nada ha cambiado desde entonces. La aprobación de Trump sigue rondando el 40% y no veo efectos predecibles de sus intentos de manipular las reglas. Por lo tanto, a modo de recordatorio, simplemente vuelvo a publicar lo que pensaba hace seis meses.

La pregunta que nos planteamos hoy en Estados Unidos es si un partido en el poder que cuenta con el apoyo del 40% de los encuestados puede ganar unas elecciones. Dado que se trata de Estados Unidos y las elecciones son para el poder legislativo, la pregunta específica es si el Partido Republicano podrá mantener el control de ambas cámaras en dichas elecciones.

Primero, un comentario sobre el 40 por ciento. Si bien, a diario, aparecen titulares que afirman que el apoyo a Trump está disminuyendo, en realidad se ha mantenido prácticamente estable desde mediados de noviembre, en torno al 40 por ciento. Nada lo ha afectado: ni el secuestro de Maduro, ni el caos arancelario, ni las revelaciones sobre Epstein. El apoyo a sus políticas específicas ha caído, pero no su apoyo general. Su margen de apoyo entre los encuestados se mantiene estable en torno a -20 puntos. El margen de intención de voto de los votantes registrados es de aproximadamente -10 puntos para los republicanos. Obviamente, lo que estos márgenes implican sobre las perspectivas para las elecciones de mitad de mandato depende de su distribución en los distritos de la Cámara de Representantes y en los estados para el Senado. Pero su estabilidad sugiere que probablemente se mantendrán iguales para cuando lleguen las elecciones. De ahí la pregunta: ¿podrán los republicanos conservar el control de ambas cámaras con el apoyo del 40 por ciento de los votantes potenciales?

Aunque resulta difícil evaluar el verdadero apoyo a Putin, Erdogan, Maduro u Orbán, hemos visto que los mandatarios pueden ganar elecciones incluso sin el respaldo de la mayoría. ¿Cómo lo consiguen?

Aquí hay una lista de cosas que estos caballeros podían hacer y que algunos de ellos hicieron:

(1) Cambiar las reglas electorales.

(2) Anular sus resultados cuando pierdan las elecciones.

(3) Atacar las fuentes de financiación de la oposición.

(4) Controlar los medios de comunicación.

(5) Controlar la burocracia electoral.

(6) Atacar judicialmente a los opositores políticos, impidiéndoles postularse.

(7) Intimidar a los votantes en las urnas.

(8) Cometer fraude flagrante.

Analicemos estas posibilidades una por una en el contexto de Estados Unidos.

 

(1) Modificar las reglas electorales a nivel nacional es difícil en Estados Unidos. Pero incluso si los republicanos lograran adoptar nuevas reglas, es difícil imaginar una legislación federal que los favoreciera claramente. Los electorados de Harris y Trump eran prácticamente idénticos en términos de ingresos. Según las encuestas de boca de urna tras las elecciones de 2024, Trump obtuvo el 50% de los votos entre el 27% del electorado con ingresos inferiores a 50 000 dólares, mientras que Harris consiguió el 48%. Entre los votantes con ingresos superiores a 50 000 dólares, obtuvieron el 49%. Por lo tanto, privar del derecho al voto a las personas pobres no tendría un claro efecto partidista.

El último intento de los republicanos es la Ley SAVE, aprobada en la Cámara de Representantes, pero aún no en el Senado. Esta ley exige que los votantes presenten una prueba de ciudadanía en las urnas. Me pregunto si los republicanos no se estarán perjudicando a sí mismos. Alrededor de 21 millones de estadounidenses carecen de documentos que coincidan con sus nombres legales actuales. A su vez, tres de cada cuatro mujeres cambian de nombre al casarse. Sin embargo, las mujeres casadas son mucho más propensas a votar por los republicanos que las solteras, y sospecho que quienes cambiaron de nombre son aún más propensas a hacerlo. Por lo tanto, los republicanos podrían estar privando del derecho al voto a sus propios electores.

Los cambios en las reglas que pueden implementarse a nivel estatal se refieren a la delimitación de distritos electorales. Si bien actualmente existen batallas legales sobre la manipulación de distritos electorales, me pregunto nuevamente si los republicanos pueden estar seguros de que les beneficiaría. Supongamos que los demócratas tienen un distrito seguro, mientras que los republicanos controlan el resto. Ahora, ese distrito demócrata seguro desaparece, dispersando a los votantes demócratas entre otros distritos. Si los demócratas tienen una mayoría suficiente, digamos con un margen de +10 puntos, ganan más distritos.

Lo intenté, pero no se me ocurrió ningún cambio en las reglas electorales que favoreciera claramente a los republicanos, ni a nivel federal ni estatal.

(2) Conforme a la Ley Federal de Elecciones Impugnadas de 1969, un candidato puede impugnar formalmente una elección a la Cámara de Representantes presentando una notificación dentro de los 30 días posteriores al resultado y aportando pruebas. El Comité de Administración de la Cámara investiga y formula recomendaciones a la Cámara en pleno, la cual tiene autoridad final, según el Artículo I de la Constitución, para juzgar las elecciones de sus propios miembros.

La cuestión de qué sucede si se impugna el resultado de una elección requiere una aclaración por mi parte: no soy especialista en política estadounidense, e incluso mis amigos, que sí lo saben, no están del todo seguros de cómo funciona. Los resultados electorales suelen ser declarados por las autoridades estatales. Los perdedores pueden impugnarlos, en cuyo caso la nueva cámara electa decide si los admite o no. Los tribunales también pueden intervenir. No parece existir un procedimiento único y claro para invalidar los resultados electorales. Los casos en los que se han invalidado resultados electorales han sido extremadamente raros en los últimos tiempos: el único que he podido encontrar es el de las elecciones de 2018 en el 9.º distrito de Carolina del Norte.

Según Politico del 23 de febrero de 2026, los fiscales generales demócratas se están preparando para que la administración confisque potencialmente las papeletas y las máquinas de votación, recorte los recursos del servicio postal para interrumpir la entrega de las papeletas por correo y envíe militares y agentes de inmigración a los centros de votación para intimidar a los votantes. Están preparando mociones para obtener órdenes de restricción temporales con el fin de preservar el material electoral y retirar a las fuerzas armadas de los centros de votación. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, argumentó que la ley vigente otorga al Departamento de Justicia plena autoridad para garantizar que los estados cumplan con las leyes electorales federales, que exigen registros electorales estatales precisos.

Si esto es cierto, el terreno de juego está abierto para los abogados y el período postelectoral promete ser un caos que podría prolongarse durante mucho tiempo. ¿Es esto lo que esperan los republicanos?

(3) Desde principios de 2026, los republicanos (RNC) han reunido más dinero que los demócratas (DNC). Además, el PAC de Trump tiene una gran cantidad de fondos. Las contribuciones políticas de los oligarcas se destinan mayoritariamente, alrededor del 80%, a los republicanos. Sin embargo, Trump ya intentó socavar a una de las principales organizaciones de recaudación de fondos demócratas, ActBlue. El Memorando de Trump del 24 de abril de 2025, titulado “Investigación sobre contribuciones extranjeras y de donantes testaferro ilegales en las elecciones estadounidenses”, ordena al Fiscal General que, en consulta con el Secretario del Tesoro, utilice toda la autoridad legal necesaria para investigar las denuncias sobre el uso ilegal de plataformas de recaudación de fondos en línea para realizar contribuciones testaferro o contribuciones extranjeras a candidatos y comités políticos, y que tome todas las medidas apropiadas para hacer cumplir la ley.

Numerosos estudios demuestran que los candidatos con más recursos económicos suelen ganar. Sin embargo, cabe señalar que el efecto causal del dinero en los resultados electorales no es fácil de identificar: si bien la causalidad puede ir de la ventaja financiera a la victoria electoral, también puede darse a la inversa, es decir, los donantes aportan dinero a los candidatos con más probabilidades de ganar para obtener favores futuros. Existe además controversia sobre si el dinero influye en la elección partidista —los votantes son fácilmente influenciables— o solo en la participación electoral. En una ocasión escribí un artículo sobre este tema y mi conclusión fue que “el dinero es más productivo para los aspirantes que para los titulares, que tiene mayor relevancia en las contiendas reñidas y que influye significativamente en las elecciones abiertas (aquellas en las que no hay un titular). No obstante, estas generalizaciones deben interpretarse con cautela, ya que se trata de un tema en el que los diferentes métodos tienden a generar resultados distintos”.

También puede ser relevante que los republicanos reciban pocas contribuciones importantes, mientras que los demócratas reciben muchas pequeñas. Las grandes contribuciones desempeñan un papel importante en elecciones que enfrentan a candidatos poco conocidos, pero su impacto puede ser limitado más allá de eso. En definitiva, el dinero puede ayudar a los republicanos a movilizar a sus potenciales votantes, pero solo será decisivo si cuentan con un número suficiente de votantes potenciales a quienes movilizar.

(4) Trump ha tomado varias medidas para controlar o al menos intimidar a los medios de comunicación. En un discurso ante el Departamento de Justicia el 14 de marzo de 2025, Trump dijo: “Creo que CNN y MSNDC, que literalmente escriben un 97,6% de cosas malas sobre mí, son brazos políticos del Partido Demócrata. Y en mi opinión, son realmente corruptos e ilegales. Lo que hacen es ilegal”. Desde entonces, amenazó con demandar a varios medios de comunicación, algunos de los cuales le pagaron para evitar las demandas. Su toma de control de la CBS es total.

Sin embargo, la influencia tanto del legado político como de las redes sociales en la dirección del voto es mínima. Desde el estudio clásico de Paul Lazersfeld (The People’s Choice, 1944), la mayoría de los estudios han concluido que las características individuales predicen mucho mejor el comportamiento electoral que cualquier medida de exposición a los medios. No obstante, los medios influyen al dar mayor relevancia a ciertos temas que a otros, por lo que pueden afectar indirectamente las preferencias de voto.

Las cuestiones de causalidad vuelven a ser difíciles de dilucidar. ¿Influyen los medios de comunicación en las posturas partidistas de las personas, o son quienes, con una orientación partidista ya definida, se exponen a determinados medios? Una gran proporción de estadounidenses, quizás hasta un 40%, no sigue ningún medio de comunicación tradicional. Si bien existen numerosas investigaciones sobre las noticias falsas, muchas personas no reciben noticias, sino solo mensajes aleatorios que confirman su afiliación partidista.

(5) La administración electoral influye en los resultados. Una anécdota viene a la mente: en Zanzíbar, los funcionarios electorales colocaron cabinas de votación junto a colmenas en zonas donde se esperaba que votara por la oposición. Otra historia sobre Ann Arbor, Michigan, cuenta que los funcionarios electorales republicanos ubicaron los centros de votación lejos del campus universitario, inaccesibles en transporte público. La ubicación de los centros de votación, la longitud de las filas, la posibilidad de voto anticipado y la posibilidad de voto por correo influyen en la participación y, si se diseñan deliberadamente, en los resultados. Por lo tanto, importa quién designa a los funcionarios electorales, lo que genera ventajas para los que están en el cargo. Pero como el diablo está en los detalles, es imposible determinar el efecto global.

(6) Trump ha atacado a varios de sus oponentes políticos, a veces con medidas tan mezquinas que desafían cualquier creencia de que esté actuando racionalmente. Mi ejemplo favorito es que a Chris Krebs, exdirector de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad, se le retiró su Global Entry. El Memorando Presidencial del 9 de abril estuvo dedicado exclusivamente a él, como “un actor significativo de mala fe”. Lo que sigue en el texto es absurdo: “Krebs, a través de CISA, negó falsamente y sin fundamento que las elecciones de 2020 fueron amañadas y robadas, … La conducta abusiva de este tipo viola la Primera Enmienda y erosiona la confianza en el Gobierno, socavando así la fortaleza de nuestra propia democracia”. Trump atacó verbal o financieramente a algunos individuos, algunos bufetes de abogados, algunos representantes electos, varias universidades. Su memorándum emitido el 22 de marzo de 2025 ordenaba al Fiscal General que impusiera sanciones a los abogados y bufetes que iniciaran litigios frívolos, irrazonables y vejatorios contra los Estados Unidos o en asuntos ante departamentos y agencias ejecutivas de los Estados Unidos. Aún más inquietante es quizás la Orden Ejecutiva del 22 de septiembre de 2025, que designa a Antifa como una organización terrorista nacional e instruye a las agencias gubernamentales a perseguir cualquier acción llevada a cabo por Antifa o cualquier persona que afirme actuar en nombre de Antifa, o para la cual Antifa o cualquier persona que afirme actuar en nombre de Antifa haya proporcionado apoyo material. Dado que Antifa no es una organización, esto parece una autorización general para perseguir a opositores políticos.

Sin embargo, para que esto tuviera consecuencias electorales directas, Trump tendría que impedir que algunos candidatos se presentaran a las elecciones, como hizo Erdogan en Turquía y Maduro en Venezuela. Tendría que encarcelarlos o retirarles sus derechos políticos. Hasta el momento, un representante de la Cámara de Representantes, el alcalde de Newark, un senador de California y el contralor de la ciudad de Nueva York fueron arrestados por el ICE; todos demócratas. Pero la acusación de sedición contra el senador Mark Kelly (demócrata por Arizona) y otros cinco representantes demócratas fracasó en los tribunales.

(7) ¿Puede la intimidación ser efectiva para disuadir a los votantes marginalmente demócratas de acudir a las urnas? En varias ocasiones, Trump o sus seguidores, incluido Steve Bannon, han amenazado con usar el ICE o incluso al ejército para “garantizar la integridad electoral”. Existe una línea de investigación en ciencias políticas que sostiene que votar es costoso y que la gente solo vota si cree que la diferencia que su voto supera el costo. Este argumento no es lógicamente coherente, por razones que no es necesario discutir aquí, pero la intuición de que las personas que no tienen preferencias partidistas marcadas se abstendrían de votar, si temen que pueda ser peligroso, es fuerte. Si los centros de votación están rodeados por fuerzas armadas de cualquier tipo, votar en contra de quienes las colocan allí puede parecer peligroso. Por lo tanto, los demócratas pueden enfrentar dificultades extraordinarias para lograr que la gente acuda a las urnas. No tengo una estimación sobre los efectos cuantitativos de la intimidación, pero no se pueden descartar.

También hay indicios de que los votantes potenciales podrían ser objeto de vigilancia individual. En julio de 2025, el IRS y el ICE firmaron un Memorando de Entendimiento que les permite fusionar archivos individuales, apartándose de la Sección 6103 del Código del IRS, adoptada tras el escándalo Watergate, que protegía la identidad de los contribuyentes. El Centro Brennan para la Justicia informó el 5 de febrero de 2026 que al menos diez estados entregaron sus registros electorales al Departamento de Justicia. Existe una gran empresa, Palantir, que vende plataformas para la fusión de diferentes archivos individuales. Esta empresa tiene varios contratos con agencias gubernamentales. Es difícil determinar el alcance total de todo esto, pero no sería sorprendente que la Administración tuviera información completa sobre los votantes potenciales, incluyendo su participación electoral anterior, estado civil, situación financiera, antecedentes penales, historial laboral, entre otros.

(8) Existe una famosa anécdota sobre el exdictador de Nicaragua, Anastasio Somoza, quien le dijo a su oponente electoral: “Ganaste la votación, pero yo gané el recuento”. El fraude electoral es prácticamente inexistente en Estados Unidos. Para que ocurriera, las autoridades estatales tendrían que anunciar victorias republicanas en distritos que antes estaban en manos republicanas pero que fueron ganados por demócratas. Tal fraude solo podría inclinar la balanza electoral si los márgenes son casi nulos: aún no puedo imaginar que pudiera ocurrir a una escala suficiente para superar la ventaja demócrata.

Con tantas incógnitas, es imposible llegar a conclusiones generales. No se me ocurre ninguna legislación a nivel nacional que beneficie claramente a los republicanos. Tampoco lo hará el control o la intimidación de los medios por parte de Trump. La gran ventaja financiera de los republicanos no afectará la intención de voto, aunque sí podría afectar la participación. Trump no podrá impedir que los candidatos demócratas se presenten. Finalmente, si su base se mantiene en el 40%, el fraude tendría que ser masivo para inclinar la balanza. Por consiguiente, soy menos optimista sobre los efectos de la intimidación y sobre las consecuencias de las elecciones. Si me veo obligado a llegar a una conclusión, creo que Trump no puede lograr lo que Putin, Maduro o Erdogan han conseguido. Si su base se mantiene en el 40%, es probable que los republicanos pierdan al menos la Cámara de Representantes, y quizás ambas.

Esta conclusión plantea otra serie de preguntas, sobre las que no especularé. ¿Qué hará Trump si espera perder? ¿Qué hará si pierde? Lo único que sé es que Trump no está preparado para perder unas elecciones. Perdió unas y sigue afirmando que fue solo por fraude. El 13 de marzo de 2025, declaró a @realDonaldTrump que “Ninguna persona que haya infligido la violencia y el terror que Kamala Harris ha infligido a esta comunidad podrá jamás ser presidente de los Estados Unidos”. Simplemente no está preparado para perder elecciones, ninguna elección. Aun así, no puede cancelar las elecciones, ¿o sí? No puede anular el resultado, ¿o sí? ¿Lo seguirían si intentara hacer alguna de las dos cosas? La gente que lo rodea tiene mucho que perder, así que podrían estar dispuestos a hacer cualquier cosa. Pero la violación de la Constitución sería tan flagrante que podrían no seguirlo. Vivimos en una época sin precedentes y he aprendido que la historia es una guía poco fiable para predecir lo que sucederá.

https://adamprzeworski.substack.com/p/midterms 887?r=20enne&utm_medium=ios&triedRedirect=true

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