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El revuelo en los centros de datos trastorna las elecciones de mitad de mandato

Por Zachary Basu, Alex Isenstadt, María Curi

Traducción Alejandro Garvie

Una nueva ola de populismo recorre las elecciones de mitad de mandato, obligando a las campañas a retroceder y reajustar sus estrategias al enfrentarse a una creciente hostilidad hacia los centros de datos de inteligencia artificial.

La presión ciudadana está rompiendo el consenso bipartidista que permitió el desarrollo de la IA en Estados Unidos. Los candidatos de ambos partidos se apresuran ahora a distanciarse de proyectos que sus propios líderes impulsaron durante años.

Lo que comenzó como un nimbyismo (Movimiento not in my back yard) disperso y localizado se está convirtiendo en un movimiento nacional multipartidista que podría frenar la carrera de Estados Unidos por la supremacía en inteligencia artificial.

En Ohio, el exsenador demócrata Sherrod Brown ha invertido millones en una campaña publicitaria de verano que presenta al senador republicano Jon Husted como “el rostro de los centros de datos”, utilizando como arma los años que Husted dedicó a ganarse el favor de la industria como vicegobernador. Con importantes proyectos ya en marcha, el Comité Senatorial Nacional Republicano (NRSC) advirtió en privado a las empresas de IA que una derrota de Husted podría frenar el apoyo a los centros de datos en todo el país. Veamos el panorama reciente ligado a las primarias:

En Texas, el gobernador republicano Greg Abbott, quien una vez declaró a Texas “el epicentro del desarrollo de la IA”, ahora está presionando para restringir los centros de datos en las comunidades rurales y eliminar los incentivos fiscales después de que la demócrata Gina Hinojosa calificara al estado como el “salvaje oeste de los centros de datos”.

En Pensilvania, el gobernador Josh Shapiro, quien pasó años cortejando la inversión en centros de datos, impuso esta semana nuevas y drásticas medidas de protección después de que su rival republicano, Stacy Garrity, lo acusara de “extender la alfombra roja” a los promotores inmobiliarios.

En Wisconsin, el candidato republicano a gobernador, Tom Tiffany, está emitiendo anuncios que atacan a su oponente demócrata, a quien llama “David Crowley, el de los centros de datos”. Esto coloca a Tiffany, un estrecho aliado de Trump, del mismo lado que la exrival de Crowley en las primarias, la socialista demócrata Francesca Hong.

En Wyoming, el republicano Chuck Gray ganó las primarias del martes para el escaño vacante en la Cámara de Representantes estatal después de emitir anuncios prometiendo “detener los centros de datos” y pidiendo una prohibición federal.

En Michigan, el candidato demócrata al Senado, Abdul El-Sayed, pidió moratorias estatales y federales sobre la construcción de nuevos centros de datos días antes de ganar las primarias.

La reacción negativa ha tomado desprevenida a la industria y a la clase política, provocando acusaciones mutuas sobre quién no lo vio venir y quién debería pagar para contenerlo.

 

Un miembro del Partido Republicano arremetió contra los grupos republicanos que han pasado meses recaudando fondos de empresas tecnológicas mientras retenían recursos que podrían ayudar a los candidatos a resistir los ataques.

“Tal vez deberían dejar de extorsionar a estas empresas tecnológicas y empezar a invertir el dinero que les han sacado en estas elecciones”, dijo el activista, señalando al NRSC. “¿Qué esperan?”

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, quien el mes pasado impuso la primera moratoria estatal del país sobre nuevos centros de datos hiperescalables, criticó duramente la presión del NRSC para que las empresas de IA mejoren su comunicación, calificándola de “insensible” y “totalmente inapropiada”. “No creo que sea función del gobierno, y mucho menos del Senado de Estados Unidos, decirles a las empresas cómo comercializar sus productos”, declaró Hochul a Axios.

Por otro lado, la Casa Blanca y las empresas de IA saben que tienen un grave problema político y, a principios de este año, tomaron medidas para abordar las principales quejas en su origen. La promesa del presidente Trump de proteger a los consumidores exige que las empresas cubran la generación de energía y las mejoras de la red eléctrica que requieren sus proyectos, en lugar de trasladar la factura a los clientes locales. Google, Microsoft, Meta, Oracle, xAI, OpenAI y Amazon se han sumado a la iniciativa, plenamente conscientes de la amenaza que supone para sus ambiciosas iniciativas en el campo de la inteligencia artificial.

“Las grandes empresas de computación en la nube y las compañías de centros de datos están a la defensiva. Sus equipos de comunicación no saben cómo defenderse”, declaró un estratega republicano a Axios. “Están acostumbrados a anuncios superficiales y a los medios corporativos”.

Los responsables del sector afirman que la batalla se ganará a nivel local, con empresas que amplíen sus programas de formación de personal, los fondos comunitarios y las promesas de cubrir el consumo de electricidad, agua e infraestructuras.

El estratega republicano afirmó que, dada la promesa existente de protección a los contribuyentes, el mensaje ganador es simple: “No se debe excavar ni una sola piedra si un centro de datos está extrayendo recursos de la comunidad”.

En resumen: Trump ha convertido los centros de datos en un elemento central de su carrera por la supremacía en inteligencia artificial, argumentando que las comunidades deberían acoger con beneplácito estos proyectos por los empleos, la inversión y el valor estratégico que generan. El miércoles, él mismo reconoció el problema político, diciendo que los centros de datos “podrían beneficiarse de un poco de ayuda en materia de relaciones públicas”. Pero continuó insistiendo: “Si yo fuera gobernador o alcalde, querría esa planta en mi comunidad”.

https://www.axios.com/2026/08/20/data-center-uproar-2026-midterms

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