El exembajador en Venezuela y actual director del IDEAL, Oscar Laborde, expresó su preocupación por la postura del Gobierno frente a la guerra en Medio Oriente: “Ni el canciller ni el presidente tienen sana conciencia de lo que están provocando”.
Para Laborde, las expresiones oficiales que posicionan a Irán como un enemigo declarado y celebran acciones bélicas específicas exceden lo retórico y entran en un terreno de vulnerabilidad civil. “Esto va a traer consecuencias; tarde o temprano va a traer consecuencias contra Argentina. La ofensa de festejar el asesinato de un líder espiritual va a tener repercusiones, no tengo ninguna duda”, aseguró, trazando un paralelismo con las decisiones de la década del 90 que precedieron a los atentados a la Embajada de Israel, en 1992, y a la AMIA, en 1994.
Según su visión, existe una subestimación del riesgo por parte de las autoridades: “En su banalidad, en su superficialidad, no tienen plena conciencia de lo que están haciendo”.
El análisis también abordó la incapacidad operativa de las Fuerzas Armadas para sostener una misión de tal envergadura, lo que vuelve la postura oficial un gesto de “oportunismo” político sin sustento estratégico. En diálogo con Splendid AM 990, Laborde remarcó que, mientras países de la región del Golfo mantienen cautela, Argentina se expone innecesariamente.
“¿Por qué Irán no nos va a tomar como una fuerza beligerante? Esta vez ni la ridiculez nos va a salvar de la represalia. Esa venganza puede ser contra civiles argentinos o contra activos en el exterior”, advirtió con gravedad. Asimismo, descartó que esta política responda a un plan económico para aprovechar el alza del precio del petróleo, atribuyéndolo meramente a un deseo elemental de “quedar bien” con Donald Trump.
En el plano regional, el diplomático observó un deterioro generalizado de la estabilidad en América Latina, al citar las tensiones entre Colombia y Ecuador y la intervención de potencias extranjeras que erosionan el concepto de “zona de paz”.
Respecto a Venezuela, Laborde describió la situación como inédita, señaló que el intento de cambio de régimen promovido por Washington falló en sus previsiones iniciales.
Con respecto a la gestión de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó: “Está haciendo lo que puede; evitaron un baño de sangre y ahora tienen la posibilidad de rehacer su proyecto”.
“Lamentablemente, y con toda la pena del mundo, no soy optimista con lo que pueda suceder con Cuba en estos días”, concluyó, y resaltó que el derecho internacional, tal como se conocía, se encuentra virtualmente muerto tras las últimas intervenciones globales.








