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Internacionales 28 04 2021

El presidente de Somalia cede a la presión y rechaza extender su mandato










El presidente de Somalia, Mohamed Abdullahi Mohamed Farmaajo, cedió esta madrugada a la presión de la oposición y la comunidad internacional y anunció que rechaza extender por dos años su mandato, que venció el pasado 8 de febrero.

"Hago un llamamiento a todos los signatarios del acuerdo del 17 de septiembre (de 2020) a que se reúnan de inmediato para discusiones urgentes sobre la implementación incondicional del mencionado acuerdo”, dijo el presidente en un mensaje dirigido a la nación.

Ese acuerdo, firmado por el presidente y los líderes regionales, establecía una hoja de ruta para la celebración de unas elecciones que deberían haberse desarrollado en febrero, pero se han visto descarriladas por desacuerdos políticos.

El pasado 12 de abril, la Cámara del Pueblo (Cámara baja del Parlamento) votó a favor de prorrogar el mandato de Farmaajo durante dos años; y al día siguiente el propio presidente firmó la ley, pese al contundente rechazo de la oposición y la comunidad internacional.

Esta resolución supone un incumplimiento del acuerdo del 17 de septiembre, lo que no sólo ha enojado a dirigentes opositores y potencias y organizaciones internacionales, sino que ha generado violencia y división en el seno de las Fuerzas Armadas de Somalia.

En su alocución, Farmaajo, que dirige el país del Cuerno de África desde 2017, adelantó que el próximo sábado se dirigirá al Parlamento para buscar su respaldo al proceso electoral.

El mandatario también instó a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a mantener la estabilidad de la capital somalí, Mogadiscio, y la seguridad de la población civil inocente.

"También pido a nuestro pueblo somalí que apoye y coopere con nuestras fuerzas", agregó.

Farmaajo se pronunció sobre el futuro político del país después de que el primer ministro de Somalia, Mohamed Roble, expresara este mates su apoyo a los presidentes de dos de los cinco estados del país, Hirshabelle y Galmudug (que habían apoyado a Farmaajo), en el rechazo a la extensión de dos años de su mandato.

"Hago un llamamiento a todas las partes para que apoyen los comicios y condenen cualquier acción que pueda socavar el proceso", subrayó Roble en un comunicado.

Después se sumó a esa postura el estado de Jubaland, al oponerse a "la extensión del mandato inconstitucional".

El ministro de Interior y Asuntos Federales de Somalia, Abdi Farah Juxa, secundó igualmente la demanda de los presidentes regionales y del primer ministro y pidió este martes que se aceleren las elecciones en cumplimiento del pacto de septiembre.

Tras esta pérdida de apoyo a Farmaajo en cadena, la comunidad internacional manifestó su respaldo a las demandas del primer ministro y los líderes regionales.

El embajador de la Unión Europea (UE) en Somalia, el español Nicolás Berlanga, elogió hoy "el coraje y el sentido de concertación del primer ministro Roble" y los estados, "al proponer un camino basado en el consenso hacia elecciones rápidas", e instó "a otros a seguir el camino de los compromisos anteriores".

"La violencia no tiene cabida en Somalia y el diálogo es el único camino a seguir", subrayó Berlanga en su cuenta de Twitter.

La Misión de Asistencia de la ONU en Somalia (UNSOM) también indicó en Twitter que "el consenso es vital para cualquier proceso electoral" y que sólo el modelo recogido en el acuerdo de septiembre puede contar con el apoyo tanto del Gobierno federal como de todas las regiones somalís.

Estas reacciones se produjeron después de que el pasado domingo estallaran tiroteos en Mogadiscio por el enfrentamiento entre facciones opuestas del Ejército -a favor y en contra de la extensión del mandato-, que dejaron al menos 13 muertos y 22 heridos, la mayoría militares, según confirmaron a Efe fuentes médicas.

Desde este lunes, Mogadiscio permanece en calma pero, según medios locales, tanto las fuerzas leales a Farmaajo como las que apoyan a la oposición seguían ayer ocupando posiciones estratégicas, sobre todo en las áreas de Fagah y Sana, al norte de la ciudad, y muchos ciudadanos se han ido de sus casas por miedo a la violencia. (EFE)