Las importaciones mensuales de petróleo crudo de China, en millones de barriles diarios, han bajado a 7 millones diarios, luego de haber oscilado en los últimos 9 años entre los 8 y los 13, volviendo a valores cercanos a los de 2016. Y pese a la guerra entre los EE.UU. e Israel contra Irán. Esta guerra, que ha puesto el barril por encima de los 100 dólares, ha revelado el enorme poder de China sobre los precios mundiales del petróleo, gracias a su posición como el mayor comprador del mundo.
La reacción de China ante la crisis del petróleo fue la de reducir sustancialmente sus compras en los mercados mundiales, lo que ayudó a evitar los peores picos de precios que, según los expertos, se producirían tras el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz.
Al principio, la caída de las importaciones no sorprendió a los analistas porque China siempre se ha caracterizado por ser un comprador sensible a los precios. Sin embargo, esos mismos analistas no se esperaban que China pudiera mantener este bajo nivel de compra de petróleo sin perjudicar gravemente su economía interna.
Con el sexto mes de conflicto en desarrollo, China lo ha logrado mantener las importaciones de petróleo un 40% por debajo de las del año anterior.
Según analistas de Goldman Sachs, los responsables políticos chinos han implementado diversas medidas para mitigar el impacto de la caída de las importaciones de petróleo, recurriendo a las reservas nacionales de carbón, petróleo y gas natural para abastecerse, e impulsando el uso del carbón y, sobre todo, las energías renovables, donde el país depende menos de las importaciones.
Además, China aprovechó su enorme flota de vehículos eléctricos, lo que se refleja en el hecho de que, según Goldman Sachs, “a pesar de un consumo de gasolina mucho menor, la congestión del tráfico se mantuvo relativamente estable”.
Así, China ha tomado estas medidas casi exclusivamente en beneficio de su economía interna, sin embargo, una externalidad de las mismas es que la economía mundial se ha beneficiado al evitar que el precio del crudo alcance valores estratosféricos. En esa línea de mitigación del riesgo debe notarse también que los países centrales liberaron grandes cantidades de petróleo de sus reservas estratégicas.
Aun así, la política energética de China —y su capacidad para controlar los precios mundiales— podría ser un activo valioso, ya que se posiciona como fuente de estabilidad, a menudo en contraposición al liderazgo actual de Estados Unidos.








