Por Aaron Wiener
Traducción Alejandro Garvie
A trece años de su fundación, el partido nacionalista Alternativa para Alemania (AfD) – etiquetado como “extremista de derecha” por el servicio de inteligencia de ese país y acusado de xenófobo, antisemita e islamófobo – se ha sostenido en la oposición. En oposición a la UE, Oposición a la inmigración. Y como el partido más grande por fuera de la coalición gobernante luego de la elección federal del año pasado que se opone al canciller Friedrich Merz.
Este año, la AfD buscará liderar por primera vez, ganando el control de un estado federal. Eso, a su vez, podría socavar la frágil coalición que gobierna el país y abrir el camino hacia el poder para la AfD en el nivel federal.
Cinco estados alemanes tendrán elecciones en 2026. En dos estados del este – Sajonia/Anhalt y Mecklenburg/Pomerania del Oeste – la AfD lidera las encuestas por amplio margen. Si toma el control de alguno de ellos la política alemana podría cambiar para siempre.
“Sería un desafío masivo para el marco institucional democrático en Alemania”, dijo Benjamín Höhne un politólogo de la Universidad Tecnológica de Chemnytz que ha asesorado a varios parlamentarios de esos estados del este.
Al clasificar a la AfD como extremista de derecha, la agencia federal de investigaciones (BfV), dijo que ese partido considera a los residentes musulmanes “miembros no iguales de la población alemana, según sus criterios”. Existe una extendida voluntad de que el AfD sea prohibido. Los partidos principales de Alemania, incluido el partido de centro derecha del canciller, la Unión Democrática Cristiana (CDU), han establecido un cortafuego contra la colaboración con el AfD.
Pero la creciente desilusión con los partidos del establishment, descontento por los tres años de estancamiento económico, y descontento con la ola de inmigración bajo el gobierno de Angela Merkel hace más de una década atrás, la AfD se sitúa en un virtual empate con con la CDU como el partido más popular de Alemania. En los estados de la antigua Alemania del Este, retrasada económicamente de lo que fuera la Alemania del Oeste, la AfD está muy adelante en las encuestas.
Muchos observadores creen que la AfD ganará en Sajonia y en Meckelburg, en septiembre. La cuestión es si ganará la suficiente cantidad de votos para tener una mayoría absoluta en el parlamento estadual y controlar el gobierno de esos estados. Si no lo logra, los demás partidos deberán enfrentar la dura opción de romper el cortafuego para hacer alianzas con la AfD.
Cualquiera de los escenarios enviará una onda de choque a través de todo el sistema político alemán y desestabilizar la frágil coalición entere el CDU el partido de centro izquierda (SPD) el Partido Social Democrático que gobiernan el país.
Las elecciones federales están previstas para 2029, pero algunos líderes del AfD esperan reordenar la política alemana y colapsar la coalición dominante, abriendo la puerta para que, en las elecciones de este año, la AfD tome el control del gobierno.
“Esta administración es infinita” dijo la líder de los diputados del AfD Beatrix von Storch, en una entrevista. “Eventualmente terminará y eso será antes de 2029, apuesto que en 2026”.
A lo largo de Europa, los partidos de derecha están en ascenso. En los últimos años han liderado o integrado coaliciones de gobierno como en Austria, Italia, Hungría, Países Bajos y Finlandia, entre otros. Pero en Alemania, donde todavía pesa la memoria de los nazis, ningún partido de extrema derecha ha gobernado en el nivel estadual o federal desde el fin de la Segunda Guerra.
El AfD, ve sus mejores chances en Sajonia, donde el PIB per cápita es el más bajo y la población ha decrecido desde la unificación en 1990. Las encuestas le dan al AfD un apoyo del 40%. En el sistema multipartidario alemán en donde los partidos que obtienen menos del 5% son excluidos del parlamento, a menudo no es necesario sacar una gran cantidad de votos para lograr una mayoría de escaños. De modo que el AfD podría lograr el control sin un gran esfuerzo.
“Si tengo que adivinar, diría que va a pasar en Sajonia” predijo Hannes Gnauk un legislador del AfD en el Bundestag, el parlamento alemán. La popularidad de AfD aumentó a medida que lanzaba críticas al gobierno desde el “exterior”. Pero los miembros del partido saben la presión que tendrán a la hora de ofrecer resultados si llegan al poder. Gnauk dijo que si logran llegar al poder en Sajonia enviará a sus mejores cuadros de toda la nación para formar la administración de ese estado. “Si en Sajonia formamos un gobierno de un solo partido y fallamos eso repercutirá en el nivel federal”, agregó. “La gente dirá: ‘mira allí, están gobernando y tampoco puede lograrlo’ y por eso es tan importante si ganamos esta elección poner allí nuestros mejores recursos”.
Si la AfD no logra la mayoría se abrirán negociaciones de coalición excepcionales y delicadas. En teoría todos los demás partidos podrían unirse en contra, pero eso rompería la promesa de CDU de nunca trabajar con la prominente fuerza de izquierda “Die Linke” sucesora del partido socialista del Alemania del Este.
La AfD podría convencer al CDU de romper el cortafuego y formar una coalición de centro y extrema derecha. Pero Höhne, originario de Sajonia, dijo que una opción más probable es una coalición de la AfD y la Alianza Sahra Wagenknecht, que se separó de Die Linke en 2024 y cuenta con un apoyo sustancial en el antiguo Este.
Aunque estos dos partidos parezcan estar en los polos opuestos del espectro tienen más en común que el AfD con el CDU. Dijo Höne, incluso un pasado pro ruso y anti UE, y coincidencias conservadoras en temas como clima y cuestiones sociales.
La AfD ya ha quedado primera en una elección estadual en Thuringia, en 2024. Pero allí, con un 33% de los votos no alcanzó para evitar que CDU se aliara con el SPD y el BSW, cortándoles el paso al AfD y a Die Linke. En Sajonia y en Meckelburg esa aritmética podría no funcionar. LA AfD ha ido profundizando sus relaciones con la administración Trump con la visita de varios parlamentarios del Bundestag a Washington. Parte del objetivo, alegan sus líderes partidarios, es tener su apoyo para cuando comiencen a gobernar. También obtienen inspiración de la campaña de Trump en 2024 incluyendo el controvertido proyecto Heritage 2025 que ven como un modelo de sus futuras políticas en el territorio.
Debido a todo su discurso de independencia de la UE y deportaciones masivas de inmigrantes, el AfD tendría grandes problemas para ejecutar esa visión en el gobierno federal, en donde la educación y otras políticas públicas tienen a dominar.
Aun así, tomaría el control del ministerio del Interior y de la Agencia de Inteligencia y tendría representantes en el Bundesrat, la Cámara alta del parlamento alemán. Y, tal vez lo más importante, lograría mayores credenciales de legitimidad, elevando su perfil nacional y ejerciendo presión sobre el CDU para que repiense su cortafuego.
El primer test del AfD será en marzo cuando los estados occidentales de Baden-Wirt y Renania-Palatina celebren elecciones, las encuestas muestran que AfD cuenta con el apoyo de alrededor del 20 % de los votos. Pero si la AfD supera los resultados, los partidos podrían estar en una situación de conflicto. Los partidos tradicionales podrían empezar a cooperar con la gestión. “Si alcanzamos un resultado a la par del CDU entonces será un terremoto político”, dijo Marcus Frohnmaier, actual legislador del AfD y en campaña por el control de Baden/Württemberg.
Aunque el AfD todavía no llegue al poder en algún estado del oeste o del nivel federal, Frohnmaier asegura que están contados los días para la coalición de partidos dominante. “Si el CDU debe gobernar con los Verdes, la Izquierda y el SPD para formar mayorías, entonces el núcleo de sus votantes los abandonará”, sostuvo “Y el AfD seguirá creciendo”.
“Si somos proscriptos, eventualmente tendremos que involucrarnos”, dijo von Storch, “porque simplemente no habrá ninguna otra mayoría”.
Publicado en Washington Post, 14 de enero de 2026.








