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El gobierno de los libertarios

Conjetura sobre el plan básico.

El gobierno de los libertarios tiene características tan desordenadas que es imposible formular un juicio coherente de sus acciones, reacciones y propósitos últimos.

Alguien podría decir que es tan inexplicable y asimétrico internamente, que con un poco de ironía podría asemejarlo al Odradek de Kafka (que se muestra como un carrete de hilo plano y con forma de estrella, añadiéndole además algunos otros apéndices, con ciertos rasgos más humanos, como pararse y hablar).

Como se sabe, Kafka es de suyo un autor complejo y vidrioso, pero en el fondo su pensamiento construyó un modo riguroso de tortura enloquecedora: el absurdo lleva inexorablemente a situaciones inexplicables, insoportables e innecesarias. Sabiendo esto, puede uno referirse a un universo kafkiano con naturalidad en estos tiempos que corren.

Así, con un poco de imaginación, podríamos definir el caótico gobierno de los libertarios. Portavoz de slogans vacíos de contenido explicativo cierto, como es el caso de la inflación cero, mientras los precios crecen continuamente y sin cesar desde hace más de dos años.

Sus propagandistas, gritones y petulantes, desmerecen y desprecian a todo lo demás: a todo lo que no sean ellos mismos. Ignorando -incluso- quiénes son ellos mismos. Porque responden a una mezcla de resentimiento e insolencia histórica contra todo lo construido antes de su aparición. Ellos que, en realidad, solo supieron destruir.

Últimamente, el llamado Coloso desregulador por el presidente, el hombre de vocecita risueña que habla y anuncia medidas con un humor macabro, acaba de hacer saber, a través de fuentes anónimas, que al fin ha podido llegar a concentrar el plan básico de los libertarios. Se trataría de recomendaciones de tipo dietético, para resguardar el déficit cero y el resto de los propósitos modernizadores del gobierno libertario.

El plan del Coloso se resumiría en lo siguiente:

  1. Alimentación: litio.
  2. Evacuación: Inteligencia artificiosa de Elon Musk.
  3. Procreación: robots apátridas.
  4. Ahogamiento financiero de todo el sector educativo y de salud pública, que por definición rechazan.

Y con estos tres ingredientes básicos, el Coloso desregulador asegura, entre risas pequeñitas, que se podrá terminar con todos los factores de gastos innecesarios que impiden un despegue acelerado del país hacia la modernización cibernética integral.

Esos elementos aliviarían el presupuesto de gastos innecesarios y permitirían concentrar recursos en acciones inspiradas de una manera angelical. Se trata de terminar y tirar al tacho de basura la mayoría de las cosas que conspiran contra el desarrollo. Esto es: la vejez, la discapacidad y la pobreza. “¡Afuera!” diría el Odradek con sonrisa helada.

Así las cosas, el país bajará el costo de los índices de riesgo y aumentará la atracción de los inversores, porque entonces un 70% de la población “improductiva” podrá ir a los resumideros, y llevarse a cabo el cambio cultural completo, para beneficio de un 30% de los argentinos.

Debe reconocerse la audacia de este planteo, que sólo puede venir de quienes pretenden que la sociedad de hoy esté formada por hombres y mujeres exitosos, triunfadores, hiper sanos, con aptitudes cibernéticas y entretenimientos digitales a piacere.

El resto, los despreciados y expulsados del seno social, correrán la suerte que dios quiera, cada uno se arreglará a su manera, a modo libertario. Podrán morir solos o acompañados, pero siempre al libérrimo modo. ¡Faltaba más!

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