spot_img

EE.UU. defenestra aliados mientras Irán expone los límites de su poderío militar

Donald Trump ha dedicado su segundo mandato a atacar a los aliados de Estados Unidos, humillando a sus líderes y utilizando relaciones de seguridad de décadas de antigüedad para saldar cuentas personales y políticas.

La guerra contra Irán no ha hecho más que avivar esa conducta de Trump cada vez que algún aliado no respondía a sus expectativas, sometiéndolos a venganzas del tipo personal. Corea del Sur, recientemente elogiada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, como un “aliado ejemplar”, ha caído en desgracia y es víctima de las represalias de Trump, que este domingo ordenó al Pentágono que “redujera sustancialmente” los ejercicios anuales Ulchi Freedom Shield, alegando su coste y su “muy buena relación” con el dictador norcoreano Kim Jong Un.

Durante medio siglo, los ejercicios conjuntos han servido como pilar de la arquitectura de disuasión que une a Washington y Seúl contra una Corea del Norte con armas nucleares.

“No podemos ir por ahí protegiendo a todos estos países, especialmente cuando no están ahí para ayudarnos”, dijo a los periodistas el lunes, luego de recordar en su red social Truth Social que Corea del Sur había negado a Trump ayuda contra Irán.

Hasta aquí, los aliados europeos han sido los más castigados por la ira de Trump, sobre todo desde la guerra de Rusia contra Ucrania, pero desde la guerra contra Irán se ha ampliado y profundizado este modus operandi del presidente de los Estado Unidos.

En mayo, el Pentágono decidió retirar aproximadamente 5.000 soldados de Alemania – de los 80.000 efectivos apostados allí – después de que el canciller Friedrich Merz criticara públicamente la estrategia de Trump hacia Irán.

Trump amenazó con cortar todo el comercio con España después de que Madrid negara el acceso a la base estadounidense para los ataques contra Irán. Semanas después, Reuters informó que un funcionario del Pentágono había considerado la posibilidad de suspender a España por completo de la OTAN.

Incluso Omán, el intermediario clave que intentaba negociar un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz, está ahora en el punto de mira de Trump. El lunes amenazó con bombardear sin piedad al antiguo socio de Estados Unidos si se interponía en el camino de un acuerdo con Irán.

Por otro lado, el plazo de 60 días que Trump e Irán se fijaron para un acuerdo de paz definitivo expiró el lunes sin que se alcanzara ningún acuerdo, y las dos partes se encuentran más distanciadas que cuando firmaron su memorando de entendimiento en junio.

El estrecho de Ormuz sigue estando intervenido por drones iraníes. Y pese a la retórica ya poco creíble de Trump, quien insiste en que la vía marítima está “abierta” y hasta podría declararla en territorio estadounidense, lo que prevalece es la ineficacia de la presión militar y económica para vencer a Irán.

La misma guerra que alimenta la furia de Trump contra los aliados de Estados Unidos también está poniendo de manifiesto los límites del poderío militar estadounidense.

“El presidente Trump ha logrado que Estados Unidos vuelva a ser respetado, y los resultados hablan por sí solos: nueve guerras han terminado, los rehenes han sido liberados de Gaza, los acuerdos comerciales son más justos y ahora, se impedirá que Irán posea jamás un arma nuclear”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, en un comunicado. “Al mismo tiempo, el Presidente jamás permitirá que Estados Unidos sea tratado injustamente, y está corrigiendo décadas de injusticias cometidas por sus predecesores al garantizar que todas nuestras relaciones diplomáticas sean recíprocas.”

De este modo, los aliados deben preparase para un trato de sumisión total o mirar hacia otros horizontes para obtener las seguridades que la política trumpiana de aislacionismo les está negando.

spot_img
spot_img

Veinte Manzanas

spot_img

Al Toque

Eduardo A. Moro

Malvinas democrática y Florida

Agustín Campero

La Odisea

Alejandro Garvie

La ambulancia de Xi y Putin