Instalado Milei, por convicciones ideológicas y políticas, en el corazón de la internacional de ultraderecha que pretende, consolidar en Occidente un modelo autoritario y plutocrático.
Logró Milei aglutinar núcleos de derecha presentes en distintas etapas de la historia argentina. Desde sectores liberales que impulsaron y acompañaron las dictaduras militares a lo largo de 50 años; grupos nacionalistas; feligreses ultracatólicos y de otras creencias religiosas (con fuerte gravitación de los evangelistas y los ortodoxos judíos); etc.
Afirmamos hace dos años: “Comienza un gobierno democrático marcando el inicio de un nuevo ciclo histórico. El surgimiento del kirchnerismo, fue el catalizador del voto bronca y del “que se vayan todos” en 2001; pero no fue el único, le siguió el gobierno de Macri. El agotamiento de ambas opciones creó un terreno propicio para el surgimiento de Milei, quien ensaya una vuelta a los ’90 bajo el paraguas de la búsqueda del orden y la estabilidad. Basado en ideas y prácticas políticas del ultraliberalismo, populismo y mesianismo”.
En términos de principios y valores la Argentina de Milei exacerba una libertad individualista y egoísta, que carece de virtud cívica, usando y abusando de la libertad de los otros. Niega las razones e ideas de sus adversarios y termina negando sus derechos. Una sociedad que potencia a los consumidores en detrimento de los ciudadanos; la desconfianza en las instituciones cabalga sobre la desigualdad social. Rechaza la misión igualadora y orientadora del Estado en la construcción de una sociedad abierta, participativa, desarrollada y moderna. Responsabilidad, esencial, del Estado es proteger y potenciar la dignidad humana. El Estado cooptado por los intereses del privilegio fragmenta y empobrece a la sociedad. Naturaliza la injusticia, la crueldad, la resignación produce culpa e indiferencia. El otro no sirve, no importa, no existe. Avanza Milei contra las dimensiones sociales de la democracia y contra las dimensiones liberales y democráticas de la república. Tensiona los ejes fundantes de la democracia desde el Nunca Más, y empuja sus fronteras en un proceso de radicalización que lo coloca cuestionando y enfrentando el pacto democrático consolidado desde el Estado en 1983.
Construyó y consolida su liderazgo Milei ausente de ejemplaridad y de conducta docente que hacen a su investidura -casos de corrupción que lo involucran a él y su hermana Karina; violencia verbal sobre sus adversarios; rechazo a las normas fundantes de la convivencia y el respeto social-. Describe Rosanvallon tres componentes esenciales de orden institucional siendo factores de integración, cooperación y regulación: la legitimidad, la confianza y la autoridad. No hay duda, es un gobierno de legítimo origen democrático y la confianza de la sociedad la sostuvo en las urnas con un voto esperanzador y de rechazo a volver al pasado. Ahora, en términos de autoridad ella se degrada día a día por su conducta y por sostener un modelo de exclusión y revancha social, por devaluar las instituciones republicanas (ante el silencio cómplice de “republicanos de ayer”) y cercenar las libertades y derechos individuales.
Cuatro son las cuestiones que analizamos en estos dos años del gobierno de Milei que definen un modelo autoritario, de atraso y exclusión social, de subordinación y alineamiento a EE. UU.
a) CUESTIÓN DEMOCRÁTICA: establece el artículo 1° de la Constitución Nacional “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana federal, según la establece la presente Constitución”. Durante estos dos años el presidente Milei agravió, insultó y descalificó constantemente a los representantes del pueblo –diputados- y a los representantes de las provincias –senadores-. Hizo Milei del rechazo al Congreso una práctica esencial a su ejercicio del poder. Su liderazgo de características mesiánicas y populistas se alimentó de las constantes agresiones y descalificaciones a sus adversarios políticos y a la prensa independiente (esencial en todo sistema democrático). Fue una constante el atropello y desprecio al estado de derecho y sus instituciones. El abuso de los DNU y de la delegación de facultades extraordinarias; incumplimiento en la aplicación de leyes (discapacidad, Garrahan y financiamiento universitario); desfinanciamiento y vaciamiento de los organismos de control (AGN, OA); la designación de jueces de la Corte Suprema por DNU; el desconocimiento de fallos judiciales; la prórroga de los presupuestos haciendo un uso discrecional y arbitrario de los recursos; el aumento exorbitante de fondos reservados de la SIDE. Persistiendo el gobierno de Milei en la práctica inconstitucional que creó y uso el kirchnerismo con la ley 26.122 de los DNU. Decíamos desde El Club de la Igualdad –UCR- “el actual derrumbe de más de 200 años de construcción institucional de Argentina, la demuelen en 2 años con el DNU/70 y la ley Bases que otorgan poderes delegados al presidente de la Nación para consumar el latrocinio”.
Durante sus dos años de gobierno se desmantelaron y cerraron programas y políticas vinculados a los derechos humanos. Recientemente la ONU advirtió por la precariedad de los derechos humanos en Argentina. El Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas alertó sobre detenciones masivas, violencia policial desproporcionada, uso excesivo de la fuerza en protestas y graves fallas en la protección de personas privadas de la libertad.
b) CUESTIÓN DEL DESARROLLO: las políticas implementadas por las 4M –Martínez de Hoz, Menem, Macri, Milei cada una con sus características y contexto histórico- de apertura, desregulación, desindustrialización y endeudamiento externo representan para Argentina transitar un camino de atraso, destrucción y crisis final. Apuesta Milei a un modelo extractivista y de privilegios corporativos. Lejos de diversificar la matriz productiva argentina, el RIGI profundiza la dependencia extractivista del país, consolidando su rol de proveedor de materias primas en las cadenas globales de valor sin posibilidades de ascenso industrial y privilegiando la timba financiera. Reconociendo al gobierno ordenar, producto de la motosierra y la licuadora, las cuentas públicas y una estabilidad monetaria, en octubre con fuerte déficit en la cuenta corriente, vemos en ello una decisión política de achicar, debilitar y anular el rol orientador del Estado en la economía. Profundizando la identidad ideológica del presidente Milei y su voluntad de ser “el topo que destruye el Estado”, admirador de Ayn Rand, Murray Rothbard y de Hans Hermann Hoppe anarcocapitalistas. Frente al desafío de construir un Estado inteligente, democrático y justo14se consolida desde el gobierno una narrativa, con complicidad de políticos, empresarios y medios, que deslegitima al Estado como instrumento de desarrollo e igualdad social. Modelo que no cree en la ciencia y sólo confía en el valor de las “fuerzas del mercado”. El desmantelamiento y vaciamiento de organismos y entidades públicas esenciales para el desarrollo, la integración territorial y la cohesión social sumado a la expulsión de capital humano, formado por el esfuerzo de todos los argentinos durante varias generaciones, son esenciales características del modelo de Milei. La idea de reestructurar el INTA y el INTI, con retiro voluntarios y recortes salariales, venta de activos y achicamiento presupuestario; el desfinanciamiento del CONICET –con la propuesta de las usinas de la LLA de eliminar la carrera de investigador y migrar proyectos al sector privado- representan la decisión política de renunciar a promover desde el Estado el avance tecnológico, la asistencia a las economías regionales y a las Pymes. Renunciando a un desarrollo estratégico con la postergación del SG1 –tercer satélite del ARSAT- y planificando la incorporación de sectores privados al INVAP y al sistema nucleoeléctrico.
Significativos son los datos, en dos años, de apertura indiscriminada, tarifas elevadas y dólar no competitivo que destruye empleo calificado y debilita el entramado productivo en todo el territorio. Dos recesiones en dos años –aún, considerando las denuncias sobre manipulación de las cifras del INDEC, tal como lo hacía en el kirchnerismo el célebre Moreno-; suba de los servicios públicos entre 400/600 %; caída del salario real y pérdida de puestos de trabajo; avalancha de importaciones y cierre de empresas. La desarticulación estructural del entramado productivo es reflejado en septiembre con una caída del 0,7 % de la industria manufacturera respecto al mismo mes del año anterior. La Unión Industrial Argentina en su último informe habla de una caída interanual en octubre del 2 %. Registra la UIA una pérdida de la industria, desde 2023 de 48.432 puestos de trabajo formales y en el año según la secretaría de Trabajo de 15.600 empleos fabriles. La utilización de la capacidad instalada promedia un 58 %.
Afectando fuertemente la competitividad de la producción la desinversión en infraestructura (ferrocarriles, rutas, etc.). Frente al reclamo, en un foro de empresarios, del titular de Techint de una política industrial respondió el Secretario de Comercio “la mejor política pública es la inexistente”. Continuidad histórica e ideológica cuando proclamaba, el secretario de Comercio en plena dictadura, “el mercado debe definir si conviene producir acero o caramelos”.
Modelo basado en el agro, Vaca Muerta, la minería, las tierras raras, el litio, sectores que generan poca mano de obra. Abandonando a las provincias, sin transferir los recursos que les corresponde, negando toda política de desarrollo e integración territorial. Desconociendo el valor de la I+D, despreciando el conocimiento e hipotecando el futuro de las pymes las que generan aproximadamente el 70/80 % del empleo total.
Recurrió el gobierno de Milei a un salvavidas de otro Estado –EE.UU.- para evitar el derrumbe de la economía. Vuelve a ser imprescindible, luego de la pandemia y el resurgir de las disputas geopolíticas, la construcción de un Estado que defina una estrategia de desarrollo. Hoy, el orden internacional asiste a confrontaciones de los Estados por la soberanía y el desarrollo en tecnología, alimentaria, energética, etc.
c) CUESTIÓN SOCIAL: escribía Aldo Ferrer en plena dictadura “con esta política económica, sobran dos millones de kilómetros cuadrados y quince millones de habitantes”. Numen ideológico del neoliberalismo, admirado por el presidente Milei, funcionario de Martínez de Hoz el economista Ricardo Arriazú manifestó -diario La Nación- sobre el modelo de Milei: “el gran Buenos Aires es el gran perdedor”. O sea, su diagnóstico es sobre el modelo productivista basado en las industrias, el cual seguramente se tiene que adaptar a la modernización y los cambios tecnológicos mejorando su competitividad. Jamás apostando a su destrucción y pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo. En la misma dirección afirma Oliveto: -diario Clarín- “Hay un 30 % de la población (clase alta, media-alta y una parte formal de la media-baja) que vive una realidad, y el 70% vive otra, con más inestabilidad e informalidad”.
Durante estos dos años de gestión la desocupación pasó del 5,7 al 7,9%, según datos del CEPA Centro de Economía Política Argentina18se perdieron 276.624 empleos. Comparando el índice de Gini, que mide la brecha entre los sectores por ingreso, registró el nivel de desigualdad mayor desde 2016. La “licuadora” funcionó reduciendo los ingresos de jubilados y trabajadores. Se estima que, para el sector de aproximadamente 5 millones de personas que reciben el bono de $70.000, los ingresos habrán sufrido una pérdida acumulada del 10,3% en los últimos dos años. Quienes perciben la Pensión Universal al Adulto Mayor(PUAM) registran una caída del 13,9%. Las Pensiones No Contributivas (PNC) retroceden un 15,8%. Considerando los dos últimos años de Macri, la gestión de Alberto Fernández y Milei se calcula en casi 40 % la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones. Las jubilaciones argentinas se enfrentan a un nuevo ciclo de deterioro real, según el Informe N°7 de Seguridad Social elaborado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). El relevamiento muestra que, a septiembre de 2025, el sistema previsional nacional volvió a registrar déficit financiero, con haberes que no logran recomponerse frente a la inflación, y una tendencia de ingresos y aportantes en retroceso.
El salario ha sido uno de los grandes factores de ajuste del Gobierno para morigerar la inflación. Al igual que con las jubilaciones primero las licuaron con inflación y luego las ataron al IPC, como para que nunca recuperen lo perdido. Es en ese marco que la Secretaría de Trabajo casi que no homologa paritarias que superen el 1%, cuando la inflación es del doble. Otro factor a tener en cuenta sí se comparan los salarios con una inflación medida con la canasta actualizada del INDEC, los salarios registrados habrían perdido casi 15% en lugar de 5,5%. Resulta que la canasta actual es de 2004/05 y le da muy poco peso en el cálculo a los servicios como luz, agua, gas y alquiler, que son los que más aumentaron en estos últimos dos años.
Es cierto que el gobierno de Milei duplico las AUH y otros planes sociales, redujo la pobreza con la baja inflacionaria y la estabilidad monetaria, pero al mismo tiempo suspendió y anuló programas y planes sociales entre ellos a las personas con discapacidad, la asistencia a los comedores populares consolidando la pobreza estructural y estigmatizando a quienes viven en los barrios populares, en los márgenes del sistema o son expulsados. Quienes viven en la informalidad laboral, carecen de acceso a los servicios, sufren la segregación y discriminación necesitan un Estado virtuoso que otorgue posibilidades de desarrollo y crecimiento individual y social. Expresando la Conferencia Episcopal Argentina en un documento20: “Si el Estado se corre, entra el narcotráfico”.
Abanderado de la nefasta teoría neoliberal “del derrame” el gobierno de Milei otorgó todo tipo de privilegios, beneficios y baja de impuestos a los más ricos. Blanqueo; reducción de ganancias; quita de retenciones que benefició a las grandes cerealeras; reducción de impuestos a los autos de lujo; etc. Al mismo tiempo volvió el IVA a la canasta básica de alimentos; un millón de trabajadores vuelven a pagar ganancias; se desregula el precio de las garrafas y aumenta el impuesto en los combustibles; etc.
Sumemos la desfinanciación o derogación de programas a sectores y grupos vulnerables, como las políticas públicas para las mujeres y otras minorías. Una política regresiva en la distribución de la riqueza implica restringir las libertades y los derechos individuales de las mayorías. Significa mayor inseguridad por falta de seguridad laboral, de seguridad alimentaria, de acceso a la vivienda o a la educación y salud pública. O sea, inseguridad en la calidad de vida. En cambio, para los más ricos la acumulación de riqueza significa poder. Poder para acumular y poder para limitar, condicionar o restringir la ampliación de derechos individuales y sociales.
d) CUESTIÓN NACIONAL: volvió Milei a unos ’90 recargados. Afirmaba Alconada Sempé sobre la política exterior de Menem: “pretendía tener la exclusividad sobre la subordinación a Estados Unidos (…) podemos afirmar a pesar que en su momento el gobierno de Menem definió su política como realista y pragmática, en verdad se trató de una actitud abyecta, absolutamente voluntarista y cargada de dogmatismo, aquél teorizado por los conservadores que siempre han soñado con ser parte de una gran potencia”. Profundiza Milei, desde su batalla cultural, el trazado de las “relaciones carnales con EE.UU.”.
En un mundo en crisis permanente, sometido a grandes transformaciones y desafíos Argentina define una política exterior dogmática, alineada y sometida a los dictados del presidente Trump, aislándose de los organismos internacionales y de la integración con nuestros vecinos y hermanos de Latinoamérica. Desentrañando las coordenadas de un nuevo orden que emerge, las grandes potencias se reservan el derecho a la producción de bienes con alto valor agregado y tecnología de punta en áreas estratégicas, mientras que a nosotros nos corresponde proveer de materias primas. Queda definido nuestro destino a una economía primaria fuertemente extractivista.
No sabe, no quiere o no puede el gobierno de Milei diferenciar el interés nacional del interés de la superpotencia, carente de una mirada geopolítica.
Tampoco se proyecta desde una perspectiva de largo plazo una guía de autonomía internacional y fortalecimiento interno. Vemos hacía donde sopla el presidente Trump y ahí van nuestras votaciones internacionales. La reafirmación de nuestra pertenencia a Occidente no se edifica sobre el respeto a las normas y principios democráticos en el orden internacional, a la igualdad de los estados, defensa de los derechos humanos, el accionar frente al cambio climático, la preservación de la paz y la búsqueda del desarrollo a nivel mundial. Nos alejamos del humanismo, la razón y la ciencia, subordinándonos al poderoso imperio.
Ausencia de diálogo con nuestros países vecinos y pretendiendo ignorar que Brasil y China son nuestros principales socios comerciales. El salvataje económico del gobierno de Trump fue la excusa perfecta para atar el rumbo de nuestro país a los intereses de EE.UU. El futuro del MERCOSUR, el acuerdo con la Unión Europea, la deserción y abandono de los BRICS se subordinan a la mirada de EE.UU. En palabras de Robert Russell “el alineamiento puede proporcionar algún rédito material de corto plazo, pero es disfuncional a los intereses permanentes y de largo plazo del país, además de ser anacrónico.”
Como conclusión afirmamos que transcurridos dos años del gobierno de Milei hay ausencia de principios y valores democráticos y republicanos; ausencia de una estrategia de desarrollo y modernización; ausencia de políticas que busquen la igualdad, la cohesión social y la integración territorial; ausencia de una Argentina autónoma, independiente e integrada en búsqueda de un orden internacional más justo.








