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Bisagra 10 01 2022

Dispositivos conectados al cerebro: las nuevas tecnologías que pueden cambiar al mundo más pronto de lo que se cree










Hace 30 años podía parecer de ciencia ficción el poder hacer una videollamada sin dificultades, en cualquier momento, para comunicarse con una persona en otro país. O hacer la compra del supermercado sin salir de casa, o que el living se sustituyera a la oficina y al salón de clases. Hoy, cada uno de esos escenarios continúa haciéndose cotidiano, a tal punto que dejó de sorprender.

El siguiente paso, en los próximos diez años, apunta a colocarse una especie de casco o diadema que mantenga directamente conectado al cerebro con computadora cuántica. Poder acceder al álbum de fotos, la calculadora, la agenda con números telefónicos y todo lo que hay en internet sin tener que buscarlo en el celular.

“Escribir mentalmente o hacer una traducción simultánea. Que puedas pensar en un idioma y un altavoz hable en otro idioma”, graficó Rafael Yuste, un neurocientífico español y catedrático de la Universidad de Colombia, que junto con su colega, también español Darío Gil, director mundial de Investigación en la empresa IBM, se han dedicado a avances e implicaciones de la nanotecnología y el cerebro.

 Para Yuste, en cuestión de pocos años, la humanidad pudiera abrir las puertas a “un nuevo Renacimiento”, en el que con estos dispositivos se vean cambios en la conducta y las relaciones humanas al expandir, entre otras cosas, el acceso a datos, cálculo e información en general.

“Yo pienso sinceramente que esta será otra herramienta que han hecho los humanos, igual que el fuego, la rueda, el carro, la imprenta y la energía nuclear: herramientas que nos han dado un empujón hacia el futuro y hemos acabado en una situación mucho mejor que antes”, contó Yuste al diario español El País. 

Cambio de paradigma para empresas y gobiernos

Aunque Yuste y Gil coinciden en avances significativos para la humanidad a la vuelta de la esquina, no esquivan las implicaciones negativas que pudieran ocasionarse si no hay diálogo, discusiones y regulaciones sobre el tema.

“Yo les diría a Biden y a Sánchez que de vicepresidente tengan a un científico o a una científica. Si la mano derecha de un presidente del Gobierno es la economía, la mano izquierda tiene que ser la ciencia”, sugirió Yuste.

No solo los gobiernos deben contar con especialistas sino que el abanico debe abrirse: “Defendemos que haya un diálogo mucho más activo entre científicos, empresas, universidades y gobierno para planificar escenarios y anticiparnos”, agregó.

Es que detrás del desarrollo de estas tecnologías, además de gobiernos como los de Estados Unidos y China, se suman empresas como Facebook o Google. Y trasfondos sensibles como el manejo de datos personales (o cerebrales) e incluso de seguridad nacional para cada Estado.

Otro de los puntos en los que hicieron hincapié es la brecha digital puesto que si actualmente una persona sin celular queda indirectamente excluida o con dificultades para tareas diarias como buscar una dirección, hacer una transferencia bancaria o inscribirse en la escuela, en diez o 15 años, cuando prevén se haya masificado el uso de cascos o diademas, la grieta será todavía más profunda.