Hace un año escribíamos en este mismo sitio un artículo que, en oportunidad de un nuevo aniversario de la muerte del expresidente de la democracia recuperada, titulábamos “Otro Alfonsín“.
Hoy vamos a aprovechar esta fecha para recordar a Raúl Alfonsín en otra perspectiva, la que dieron diez de los numerosos libros que se escribieron sobre el Padre de la Democracia.
- Arranquemos con uno que se acaba de presentar: La huella democrática, de Alejandro Garvie y Jesús Rodríguez. Publicado por Eudeba, el texto, acompañado por prólogos de Pablo Gerchunof y Natalio Botana, fue elegido premio 2024/25 de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, por un jurado integrado por Ana María Mustapic, Martín Farrell y Horacio Jaunarena. El libro establece y analiza los problemas que tuvo el primer gobierno de la democracia a partir de 1983, partiendo de una comparación con las otras transiciones de la región (Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil), siendo la argentina un cambio de régimen por ruptura en el que, además, el otro actor partidario, el peronismo, no colaboró en el intento de resolver los problemas que se establecieron desde el momento cero: el juzgamiento de los militares, la investigación de los hechos (con la creación de la Conadep), el déficit económico, el problema de la deuda, etc. La pregunta no es por qué Alfonsín no terminó su mandato sino realmente como, ante todos esos problemas, pudo llevar adelante la entrega del gobierno a un presidente de otro color político.
2. En segundo lugar, un libro que también publicó Eudeba: Una épica de la paz. La política de seguridad externa de Alfonsín, de Maximiliano Gregorio-Cernadas. Cómo señala el autor: “La figura de Alfonsín se enaltece con el paso del tiempo. Las demostraciones de afecto popular durante sus exequias iniciaron esta revalorización, fundada en su contribución ética como político íntegro, padre de la democracia argentina moderna y paladín mundial de los derechos humanos. Sin embargo, poco se conoce sobre otro aporte de escala internacional: sus denodados esfuerzos para que la Argentina conjugase los notables avances tecnológicos sensibles previos a 1983 con un nuevo y potente compromiso por la paz, el desarme y la seguridad mundial. Este libro llena dicho vacío con un relato apasionante, enriquecido con recursos de sorprendente originalidad”. Es la mirada de un joven diplomático que enfrenta el mayor desafío de su carrera, acompañar la gesta democrática junto al Canciller Dante Caputo, pero además se adentra en la problemática de una de las pocas políticas de Estado argentinas durante el siglo XX: la generación de energía atómica para usos pacíficos.
3. Alfonsín, mitos y verdades del padre de la democracia, de Oscar Muiño. Esta es la primera biografía completa y seria sobre el expresidente (antes habían hecho intentos un tanto apurado y desprolijos otros autores que preferimos no mencionar). Desde el inicio, el libro establece parámetros emocionales: “Era noctámbulo, trasnochaba, se levantaba tardísimo, fumaba mucho,
llegaba tarde a las reuniones. Un radical típico. Un día, de repente, largó el cigarrillo, se inventó una rutina, comenzó a convocar gente temprano en las mañanas, dejó la noche. Cuando me enteré, supe que Raúl Alfonsín quería ser presidente”. El libro abarca desde su nacimiento en Chascomús, su juventud en el Liceo Militar, sus primeros pasos en la política pueblerina, su salto a la política provincial y nacional, la ruptura con Balbín, la construcción de una línea interna nacional, la lucha contra la dictadura, el ascenso al poder, la problemática de la transición en términos políticos y económicos, la vuelta al llano y sus últimos años. Es un libro que exuda política en cada una de sus páginas. Publicó Aguilar en 2013.
4. También de Aguilar, La Franja, de Mónica Beltrán. Desde sus inicios a finales de la década del 60, una agrupación universitaria se mantuvo firme en las universidades nacionales: la Franja Morada. Mónica Beltrán recorre en doce capítulos los orígenes, incluso anteriores a la fundación de la Junta Coordinadora Nacional, la lucha contra dos dictaduras, el onganiato y el Proceso, la elección, incluso impopular, por la lucha electoral (dando claramente la espalda a las opciones violentas), el acompañamiento a un líder que está surgiendo en la década del setenta, la llegada al gobierno, la normalización de las universidades, la oposición al menemismo y la renovada vigencia frente al kirchnerismo.
5. Si hablamos de universidades, no podemos dejar de mencionar el libro de Francisco Delich, 808 días en la Universidad de Buenos Aires. Una de las primeras políticas impulsadas por Raúl Alfonsín fue la normalización de las universidades. Y para normalizar la más importante, la querida UBA, eligió a un cordobés (que luego sería rector de la UNC), sociólogo, testigo del Cordobazo en la década del sesenta y exiliado en Francia, de dónde trajo importantes transformaciones que aplicó en la UBA, como el Ciclo Básico Común y los posdoctorados. El libro, publicado en 2014, justamente está dedicado a la memoria del expresidente. Una radiografía imprescindible de la Universidad, no solo de la UBA, de esos años ochenta.
6. Una de las imágenes difundidas de la presidencia de Raúl Alfonsín fue la de los cortes programados de luz en el verano de 1988. Un árbol que no deja ver el bosque de lo que fue una verdadera transformación energética que trasciende ese hecho puntual de ese verano. Jorge Lapeña, Secretario de Energía del gobierno radical, escribió La energía en tiempos de Alfonsín. Innovación, planificación estratégica, obras y autoabastecimiento. Su conclusión, al finalizar el gobierno de Alfonsín, la argentina había logrado el sueño de otros presidentes de origen radical, como Arturo Frondizi y Arturo Illia: el autoabastecimiento energético. Un libro fundamental para entender el contexto energético histórico en el cual se inserta la gestión de Raúl Alfonsín, a partir de estudiar y analizar la organización del sistema energético argentino. El libro esclarece sobre la ampliación de las reservas comprobadas
de hidrocarburos, el Plan Houston, la apuesta por el gas natural y la construcción de grandes obras de infraestructura, el apoyo a la hidroelectricidad. El libro estudia y explica también la cuestión energética durante el menemismo y la salida de la convertibilidad y la crisis energética estructural y la pérdida del autoabastecimiento energético.
7. En 1994 una generación política nos legó la única reforma constitucional votada por unanimidad. Esa reforma, acordada por los dos actores más importantes de los años 80 y 90, es también parte del legado de Alfonsín. Más de treinta testimonios lo explican, relatan y recuerdan en Generación 94. Conversaciones con hombres y mujeres que reformaron la Constitución, de Rodis Recalt, quien entrevistó a los protagonistas de todos los sectores políticos de esa Convención Constituyente.
8. Argentina: 40 años de democracia. A cuatro décadas de la recuperación democrática, Elsa Llenderrozas reúne a los principales intelectuales contemporáneos para hacer un balance de estas cuatro décadas. Andrés Malamud, Miguel De Luca, Inés Tula, Juan Manuel Abal Medina, Facundo Cruz, Paula Clérici, Juan Pablo Ruiz Nicolini, Martín D’Alessandro, Lucía Caruncho, Belén Amadeo, Mercedes Calluso, Daniel Innerarity, Juan Pablo Laporte, Gustavo Gamallo, Oscar Oszlack y otros responden sobre ¿Qué cambios sufrió la política argentina en estas cuatro décadas de democracia? ¿Cómo hacer un balance de los resultados y del desempeño del régimen democrático durante este periodo?. La figura del padre de la democracia y su legado recorre estas páginas.
9. Un cementerio olvidado en el sur del país, unas pocas personas que se atreven a enfrentar no solo el frío sino el peligro de asistir al entierro de un hombre que murió en las celdas de la dictadura. Un hombre que lo despide: Raúl Alfonsín. Este libro cuenta la vida rápida y urgente del exdiputado nacional Mario Amaya, un santacruceño que fue de los primeros en sostener la precandidatura presidencial de Alfonsín cuando rompe con Balbín en 1972. Mario Abel Amaya, entre Tosco y Alfonsín, una biografía fundamental para comprender la década del setenta, la rebeldía juvenil y la construcción política de lo que sería, en pocos años, el Movimiento de Renovación y Cambio.
10. Sobreviviremos. Recursos, estrategias y políticas de la Unión Cívica Radical, de Mariana Prats. El radicalismo tras Alfonsín. En las páginas iniciales, la autora agradece: “Finalmente a los radicales, porque no hubiese podido hacer nada sin ellos; a los entrevistados en particular, por su tiempo y su sinceridad. Por dejarme caminar con ustedes en las marchas, estar en sus congresos, convenciones, micros y por ese discurso e identidad que muchas veces me enamora (y por suerte se me pasa rápido)”. El libro advierte: “En el contexto de inestabilidad institucional latinoamericano, los quiebres de las organizaciones partidarias son comunes. Para la literatura académica, dada su performance electoral nacional en las últimas décadas, el radicalismo estaba condenado a desaparecer. Pero esto no pasó: tras celebrar sus 128 años de vida en el sistema nacional de partidos, hoy la Unión Cívica Radical vuelve a situarse en el centro de la escena política”. La autora busca explicar cómo y por qué la UCR ha sobrevivido en los últimos 30 años, cómo y por qué se ha mantenido a lo largo del tiempo compitiendo por los diversos cargos representativos en el sistema político argentino. Como nos dice en la contratapa, hay “una explicación de carácter agencial con otra estructural al analizar la organización burocrática, la identidad partidaria, la universidad, las estrategias de los líderes radicales y el marco institucional-federal en el que operan”. No vamos a contradecirla, aun sin Alfonsín, pero con su presencia permanente: “En la Argentina hay y habrá radicalismo para rato”.
Estos diez libros tienen una cosa en común: tuve el privilegio y el placer de ser el editor, para los diferentes sellos en los que fueron publicados.
P.S. Hay muchos más libros sobre Raúl Alfonsín. Pero ficción, ahora mismo me viene el recuerdo del libro de Dalmiro Saenz, escrito en el mejor momento político del radicalismo, “El día que mataron a Alfonsín”, un texto mediocre pero que vendió mucho en esos años, rápidamente superado por El día que mataron a Cafiero, del mismo autor (nobleza obliga, mucho mejor escrito y con más ritmo). También podemos nombrar Viedma, de Gonzalo Álvarez Guerrero, una especie de autobiografía del autor, un adolescente viviendo en la residencia oficial del gobernador de Río Negro. Pero esto es para otro artículo.








