spot_img

Despido a Luis Beto Brandoni

Despido a Luis Beto Brandoni como un querido amigo y quiero agregar también una mirada partidaria.

El era muy radical, de la mejor manera que se puede serlo, despojado de sectarismos, abrazando ideales y valores que tienen que ver con la democracia, la justicia, la libertad, los derechos humanos y sobre todo con un profundo compromiso con su propia participación.

Ejerció su ciudadanía con intensidad, como hacen los grandes, los demócratas convencidos, los patriotas responsables. Así lo hizo cuando presidió la Asociación Argentina de Actores, en tiempos de autoritarismo y dictadura, así lo hizo, también, cuando se acercó a la Unión Cívica Radical.

Intuyo el momento en que Beto se acercó al radicalismo. En una reunión de la conducción de Federación Universitaria Argentina con Ricardo Balbín, entonces presidente de UCR, en algún momento del año 1974, Balbín nos recibió después de un encuentro con la Asociación Argentina de Actores, vimos salir a Brandoni junto con sus compañeros, él era ya el más conocido de ellos. Balbín empezó diciéndonos que acababa de irse Brandoni, quien le había dicho lo profundamente arrepentidos que estaban de haberle solicitado al presidente Perón la estatización de los canales de televisión privados, que esto había derivado en persecuciones y listas negras. Puede que ese haya sido el primer paso, lo que sucedió luego y me consta, es que fue uno de los ciudadanos independientes que se sintió atraído por el mensaje y la convocatoria de Raul Alfonsín. Desde entonces nunca dejó de ser radical y recontra alfonsinista, como muchos de los que tuvimos el privilegio de participar del gobierno del mejor de los políticos argentinos contemporáneos.

Participó como asesor cultural de gobierno de Alfonsín luego de haber sido un activo miembro del área de cultura del Centro de Participación Política, ámbito creado a propósito de la campaña presidencial de Raúl Alfonsín, con vistas a la búsqueda de adhesiones a su candidatura y a la formación de futuros equipos de gobierno. Desde entonces y hasta sus últimos días participó de actividades de la Unión Cívica Radical, siendo la última hace poco más de un mes, el 12 de marzo, cuando estando en un proceso de recuperación para seguir trabajando en el teatro, concurrió al encuentro convocado por el Comité Nacional para homenajear a los diputados electos por el radicalismo en 1983. El, que había sido diputado nacional en 1997, por un pedido expreso de Raúl Alfonsín, quiso estar allí, expresando su compromiso con la gesta de recuperación de la democracia.

En los últimos años, con Jesus Rodriguez y varios amigos del radicalismo estuvimos muy cerca de Beto, participó de varias campañas internas, dándonos su apoyo por distintos medios , inclusive apareciendo en lugares “a no salir de las listas” como forma de contribuir a una idea del radicalismo. Él era consciente de su popularidad, del cariño de su público como artista y del respeto que había adquirido por sus posiciones políticas democráticas, republicanas y contrarias al autoritarismo y la corrupción.

Lo acompañamos en muchas de las marchas y banderazos en las que caminando entre multitudes, los muchísimos que lo reconocían, le agradecían su presencia y nos exhortaban a unirnos para generar una alternativa electoral competitiva. Esa experiencia lo hizo ser un firme partidario de lo que fue luego Juntos para el Cambio, proyecto que acompañó con entusiasmo.

En un reciente reportaje, dijo que se vivía con la esperanza de llegar a ser un recuerdo.

Querido Beto, te despedimos recordando hoy y siempre, las conversaciones, las buenas comidas, los buenos vinos y esa grapa para acompañar el final de los encuentros. Las luchas y los ideales compartidos, las frases que nos dejaste, aquella que repetías del texto de Aida Bortnik en Made in Lanús que reflejaba todo el drama del exilio “hay cosas que no se llevan en una maleta”. Tu recuerdo no está en una maleta, está en nuestro corazón de radicales y lo estará por siempre, un recuerdo respetuoso y agradecido.

spot_img
spot_img

Veinte Manzanas

spot_img

Al Toque

Alejandro Garvie

Banco Mundial que me hiciste mal…

Julián Álvarez Sansone

La política cultural de Milei: derechos frente a la lógica de la eficiencia

Eduardo A. Moro

Conmigo o en mí contra: La ley de la discordia