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Opinión 22 10 2021

De fantasma a máximo protegido del chavismo: ¿Quién es Alex Saab?


Autor: Luis Pico









Vestido con el típico uniforme naranja de las películas de Hollywood, con el cabello largo hasta los hombros y sentado a la mesa de una pequeña habitación mientras habla por teléfono, la imagen de Alex Saab recorrió el mundo en su primera presentación ante la Justicia de Estados Unidos, donde se lo acusa de blanquear 350 millones de dólares provenientes de negocios truchos con el chavismo.

Originalmente el dinero habría sido utilizado para comprar materiales de construcción en Ecuador y construir viviendas en Venezuela. La operación, sin embargo, se hizo con sobreprecios y mediante empresas fantasma, y los fondos fueron luego transferidos por Saab a cuentas en Estados Unidos en 2011, cuando Hugo Chávez era presidente. En un principio, de ahí deriva la investigación estadounidense, pero no sería sino apenas la punta del iceberg de un escándalo de proporciones mundiales.

Hasta antes de su detención en Cabo Verde a mediados de 2020, Saab, empresario colombiano, era casi casi un total desconocido ante la opinión pública, en contraste con sus murales que hoy se ven en las calles de Caracas, o los conciertos en África para pedir su liberación.

Su nombre y su rostro recién cobraron notoriedad en 2017 mediante reportajes del portal ArmandoInfo, especializado en periodismo de investigación, que comenzó a revelar negocios del empresario con alimentos, la empresa estatal de petróleos PDVSA y conexiones con el gobierno venezolano a lo largo de distintos países como México y Colombia.

En represalia, demandó Alfredo Meza, Joseph Poliszuck, Ewald Scharfenberg y Roberto Deniz, todos periodistas del portal por “difamación agravada continuada” ante tribunales de Caracas. Enseguida los citaron a declarar, pero se exiliaron al desconfiar del sistema judicial venezolano.

Del anonimato a la protección diplomática

Aunque el nombre Alex Saab circuló en la prensa y en los contratos y transacciones de negocios durante casi diez años con el chavismo por países de todo el mundo, ni Nicolás Maduro ni su gabinete se referían a él públicamente.

Solo lo hicieron cuando Cabo Verde confirmó que lo extraditaría a Estados Unidos una vez agotadas todas las instancias de apelación, a inicios de septiembre de 2021.

De ahí en más optaron por darlo a conocer para presentarlo como un mártir y demostrar que estaban dispuestos a todo con tal de evitar su desfile por tribunales.

Primero Jorge Rodríguez, líder del chavismo en el diálogo con la oposición en México, pidió incorporarlo a su delegación como miembro pleno, a pesar de que se hallaba preso en Cabo Verde.

Luego le siguió Maduro, que hasta el 23 de septiembre nunca antes lo había nombrado en ningún discurso. “Amenazaron a todas las empresas que nos vendían alimentos a través de las cajas CLAP y secuestraron al empresario enviado diplomático especial del gobierno bolivariano, Alex Saab Morán, a quien secuestraron y torturaron de manera inhumana”, dijo el dictador venezolano, en un intento de darle inmunidad internacional.

Los CLAP son cajas con alimentos como harina, arroz, lentejas y aceite. Los venden comités comunales usualmente afines al Partido Socialista, en una especie de libreta cubana versión siglo XXI.

Pero no era lo único en lo que estaba implicado este empresario colombiano, al que afirmaron haberle otorgado nacionalidad venezolana. También sirvió de intermediario para la venta de combustibles, que escasean pese a que el país tiene las mayores reservas petroleras del mundo.

“Cuando las cosas se pusieron feas Alex Saab dijo presente. Fue uno de los encargados de burlar las persecuciones (sanciones) del imperialismo. Fue capaz de traer gasolina, medicinas. Claro que le pagaron e hizo negocios, pero puso su cara y sus empresas por la patria”, reconoció Diosdado Cabello, número dos del chavismo, en su programa televisivo.

Consecuencias globales

La información con la que Saab colabore, en caso de que así decida hacerlo con Estados Unidos, puede poner a temblar no solo al chavismo sino a dirigentes políticos y empresarios de países de Latinoamérica como México, Colombia y Ecuador, hasta otros más lejanos en el mapa como Turquía, Rusia e Irán.

“Puede ser un caso Odebrecht en sí mismo. No es solo el nivel y la jerarquía de sus negocios con la cúpula chavista sino que atraviesa otras latitudes: tuvo pasaporte diplomático emitido por el actual primer ministro de Antigua y Barbuda; tenía empresas en muchos países y conexiones con el crimen organizado”, apuntó Roberto Deniz, uno de los periodistas exiliados por Saab, a la revista Semana.

Por el momento, aunque la justicia estadounidense recién está por comenzar sus audiencias, en Venezuela el chavismo dejó a la vista la importancia de su emisario.