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Opinión 15 01 2021

¿Cuándo recibirán la vacuna los mayores de 60?


Autor: Graciela Fernández Meijide









Desde que empezaron a buscarse los antígenos para responder al ataque del Covid-19, el gobierno argentino anunció su disposición a adquirirlos para protegernos. Es más, seis mil compatriotas voluntarios fueron tratados en el Hospital Militar, con la colaboración del científico Fernando Polack, durante el desarrollo de la vacuna Pfizer.

Pasaron los meses, en varios países numerosos laboratorios compitieron en velocidad en la producción y, es esperable, por la calidad y efectividad de la vacuna. 

Por fin, sin que para mí quedara muy claro por qué, el Gobierno decidió que privilegiaría la compra de la vacuna Sputnik V. No ayudó a iluminar la escena que nos enteráramos de que la viceministra Carla Vizzotti había viajado en secreto a Rusia para informarse y terminar de cerrar la operación. ¿Por qué el secreto? No hay respuesta. 

En cambio, aturde el barullo de declaraciones y aclaraciones que desmienten esas declaraciones. Barullo que solo contribuye a la inseguridad que nos invade. Al aumento de la desconfianza. 

Porque vivo en la Ciudad de Buenos Aires y tengo edad y patologías previas que me hacen vulnerable al Covid, pedí información al Ministerio de Salud de mi distrito. 

Me explicaron que habían recibido 23 mil dosis destinadas al personal de salud que trabaja en la primera línea de combate: terapia intensiva, guardia de atención y unidades de traslados de pacientes afectados de Covid. 

Que ya se habían aplicado 11 mil en Hospitales públicos y se empezaba a hacerlo con las 12 mil restantes en las semanas próximas en instituciones privadas de salud. Siempre se trata de la primera dosis. 

Quedaban en espera, no sabían la fecha de la dosis complementaria, ésa que se aplica idealmente a los 21 días de recibida la primera o, a lo sumo, a los tres meses. 

En síntesis: las dosis que lleguen próximamente al país serán repartidas a cada distrito para revacunar, complementariamente, a los ya inoculados. Además, me dijeron que, hasta ese momento, la ANMAT no había autorizado a Sputnik V para los mayores de 60 años. 

Eso entendí. 

Cualquiera de nosotros, no importa la edad que tengamos, buscamos seguridades. 

Cuando somos pequeños, aspiramos a la que nos dan nuestros padres en situación de estricta dependencia, después será la familia y, a medida que crecemos, los maestros y profesores y, tras atravesar las épocas de rebeldía adolescente, ya como ciudadanos, entendemos que durante todo el proceso, como telón de fondo y para todos, estaban las instituciones del Estado. 

Lo normal es que de los gobiernos elegidos periódicamente para ocuparse de su funcionamiento esperemos eficacia y, sobre todo, claridad en la exposición y en la concreción de sus propósitos. Tal y como están las cosas mientras escribo, los mayores de 60 años no tenemos ni la más mínima idea de cuándo seremos vacunados. 

Tanta inseguridad, ¿no es demasiado duro? 

Publicado en Clarín el 14 de enero de 2021.