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Opinión 26 11 2022

Cuando Pablo Milanés fue condenado al Gulag cubano


Autor: Jorge Goldenberg









“Yo sigo siendo revolucionario, los que dejaron de ser revolucionarios son ellos“, repetía Pablo Milanés sobre el regimen cubano. El gran artista latinoamericano, recientemente fallecido, no solo nos deja sus poemas y canciones, sino también un legado político a favor de la libertad y contra todos los sistemas opresivos.

Pablo Milanés se indignó mucho cuando hace unos años el gobierno cubano reprimió brutalmente a los manifestantes que pedían libertad y una mejor calidad de vida para salir de la indigencia. Antes lo había hecho por las agresiones físicas de funcionarios estatales contra las “Damas de Blanco”, mujeres familiares de los presos políticos cubanos, que pedían la libertad de sus hijos, esposos y nietos encarcelados.

En el año 2018 el que fuera gran artista de la Trova se animó a relatar cuando en 1965 fue enviado a un Campo de Detención en Cuba y sometido a trabajos forzados. Fue un castigo para la reeducación ideológica, que el Partido Comunista Cubano había imitado del sistema soviético. Este sistema de represion stalinista consistia en el que los disidentes y los que no obedecían ciegamente las órdenes de los comisarios políticos eran recluidos junto a delincuentes comunes en los Gulag y sometidos a esclavitud y trabajos forzados. Según las cifras oficiales de la Unión Soviética allí murieron más de un millón de personas. Otros historiadores dicen que fueron más de cinco millones los muertos. Allí fueron recluídos ciudadanos rusos acusados de trotskistas, homosexuales, anarquistas, socialdemócratas, librepensadores, judíos sionistas y todos los que caían en desgracia al ser denunciados por contrarrevolucionarios por la policía secreta soviética.

En Cuba estos campos de detención, donde se obligaba a trabajar a los prisioneros desde las cinco de la mañana hasta el anochecer funcionaron desde 1965 hasta finales de 1967. Estaban a cargo del Ejército Cubano y se llamaban Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Allí fueron enviados aproximadamente 50.000 cubanos. Los motivos podían ser por hippies, por librepensadores, pertenecer a la religión de los Testigos de Jehova o los Adventistas, homosexuales o por oponerse a la colectivización forzada del campo.

Pablo Milanés logro escaparse de ese Campo de Detención, al que él mismo denominó “stalinista”, situado en la provincia de  Camagüey, fue a protestar a La Habana y entonces lo enviaron a una cárcel común y luego nuevamente a realizar trabajos forzados a otro campo de detención y castigo “peor que el anterior”, según sus propias palabras.

En sus últimos años de vida, Milanés exigió al regimen cubano que pida perdón por lo que hicieron con los prisioneros, pero el gobierno se negó y no dijo una palabra sobre el tema.

Milanés relató también que quienes peor la pasaban en esos campos de trabajos forzados eran los detenidos por homosexualidad. Que luego fueron trasladados y aislados en un sitio con peores condiciones.