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Opinión 16 02 2020

Cuando las modificaciones no son cambios, sino retrocesos


Autor: Julián Álvarez Sansone









La nueva gestión del Frente de Todos asumió hace dos meses, y en estos primeros sesenta días ha anunciado una serie de modificaciones con respecto a las medidas que anteriormente había tomado la gestión de Cambiemos. Estas medidas, como muchas decisiones en política, pueden ser discutidas. Habrá quiénes digan que están bien, que son necesarias, o que son útiles;  y también habrá quiénes digan que están mal, o que son innecesarias.
Dentro de las primeras medidas tomadas por la nueva gestión se encuentra el control de cambios, el recargo del 30% al llamado "dólar solidario", subas de impuestos a automóviles y lanchas, subas al impuesto al cheque, y también otras como la Tarjeta Almentar, el "aumento solidario" que obliga a patrones a pagar aumentos de sueldo a sus empleados, el retorno a la doble indemnización y el congelamiento de las tarifas.

Mucho se ha hablado de ciertas medidas (dólar solidario, modificaciones previsionales, aumentos salariales,etc) , y entre tantas discusiones sobre esos temas, han pasado casi desapercibidos algunas decisones que merecen una reflexión. Dentro de aquellas medidas que han pasado relativamente desapercibidas, se encuentran las asociadas con la política social.
Ahora bien, ¿qué es la política social? Algunas investigadoras como Malena Hopp definen a la política social como intervenciones sociales que generan tensiones entre el principio moderno de la igualdad y la libertad de los individuos, las desigualdades políticas, sociales, y económicas reales. También, puede entenderse a la política social como un proceso que incorpora y vincula las prácticas y representaciones que se producen tanto en el nivel estructural de los procesos socioeconómicos y políticos como en el de los sujetos y sus prácticas.

Sobre esto, es necesario recordar que la gestión de Cambiemos había realizado fuertes avances en materia social, aún cuando los vaivenes de la economía complicaban la situación socioeconómica de la población más vulnerable. ¿Cuáles eran esos avances? Desde fines del 2015 y diciembre del 2019, los años que le competen a la administración de Cambiemos,  se incorporaron más de un millón y medio de niños y niñas a la cobertura del Estado. Durante la gestión de Cambiemos se amplió y se extendió la Asignación Universal por Hijo a hijos de monotributistas y trabajadores temporales. Parece un detalle menor, pero no lo es. Una asignación por hijo que no incluye a todos, no puede ser llamada universal. Así, si bien la AUH con Cambiemos no logró amparar a todas las familias argentinas, logró avances contundentes en términos de cobertura. No dejó de ser en cierto punto una política focalizada en ciertas poblaciones con ciertos requisitos, pero logró que más personas puedan acceder y gozar de ciertos beneficios.
También, con la gestión de Cambiemos se modificaron las políticas sociales volviendo más rigurosas las contraprestaciones de los planes sociales. Las modificaciones en el diseño de los programas de transferencias condicionadas que fueron emblema de la era kirchberista (el "Programa Argentina Trabaja" lanzado en el 2009 y el "Ellas Hacen" iniciado en el 2013) fueron modificados al crear el "Programa Hacemos Futuro" (lanzado en febrero del 2018). Con este nuevo plan, entre otras cosas, se disolvieron la mayoría de las cooperativas, a las cuales se les destinaban fondos del Estado y no se les realizaba prácticamente ningún tipo de auditoría o control sobre su funcionamiento. El nuevo plan, el Programa Hacemos Futuro, puso como eje la capacitación en recursos humanos. En lugar de hacer que los beneficiarios de los planes como el Argentina Trabaja "trabajen" (muchos de ellos cobraban el plan pero técnicamente no realizaban tareas como contraprestación, de ahí la burla al denominarlo "Plan Descansar" o "Argentina Descansa"), los beneficiarios estaban obligados a asistir a cursos y capacitaciones para ayudarlos a insertarse en mercado de trabajo formal. En muchos casos, gracias al trabajo interrelacionado con otros organismos (Ministerio de Trabajo de la Nación, Ministerio de Producción, Ministerio de Obras Públicas, etc), muchos beneficiarios del Hacemos Futuro consiguieron empleos formales gracias a la implementación de otra política pública como lo fue el "Plan Empalme". Para muchos de ellos, se trató de la primera vez (y quizás la única) en donde pudieron obtener un empleo formal.
Con la anterior gestión de Cristina Fernández como presidenta (y de Alicia Kirchner como Ministra de Desarrollo Social), se formaban cooperativas que agrupaban a gente de escasos recursos que ignoraba en sí mismo nociones esenciales como qué es el cooperativismo y en qué consiste, o qué es la Economía Social y Solidaria y cómo funciona. Así, muchas cooperativas existían sin funcionar adecuadamente y sin producir bienes, simplemente porque las penalidades del plan eran absolutamente flexibles (por no decir inexistentes). Esto, bajo la presidencia del ex Presidente Mauricio Macri fue modificado, y bajo el paraguas de la gestión de Carolina Stanley como Ministra de Desarrollo Social se apostó fuerte a la capacitación, entendiendo, por un lado, que la inversión en recursos humanos podría ser un motor esencial del desarrollo y el crecimiento de la nación. Por otro lado, se creyó que la formación de estas personas (terminalidad educativa y cursos de capacitación y preparación profesional) era necesaria para ayudarlos a conseguir el tan ansiado y y necesario empleo formal que les permita y posibilite salir de la situación de pobreza.
Recientemente, la gestión del flamante presidente Alberto Fernández tomó dos medidas que ,más que modificaciones, son retrocesos. A través de la ANSES, decidió eliminar un requisito importante y necesario para cobrar el pago de la Ayuda Escolar Anual. Antes, en agosto del 2019, la ANSES había establecido que para cobrar la Ayuda Escolar Anual antes del inicio escolar era necesario haber presentado el certificado de los hijos. Ese requisito entraba en vigencia para el pago de la Ayuda Escolar de este año, y quienes no lo hubieran hecho antes del inicio de clases sólo cobrarían después de presentar el certificado.
Cabe mencionar que dicho requisito ya era obligatorio para beneficiarios de la AUH y para quienes eran también beneficiarios de Asignaciones Familiares, con el objetivo de que se garantice que quienes recibían la Ayuda Escolar, efectivamente estén yendo a la escuela. Otra de las modificaciones propuestas en materia social consiste en eliminar el mencionado Plan Empalme y volver a trabajar en un modelo que promueva la creación de cooperativas que, cabe mencionar, en etapas anteriores ya mostraron paupérrimos resultados.
En conclusión, parecería ser que el nuevo gobierno de Alberto Fernández no va a innovar ni a diferenciarse tanto con respecto a la gestión de su actual vicepresidenta Cristina Fernández, por lo menos, en lo que respecta a las políticas sociales. Así, podría decirse que los cambios que se pretenden impulsar en términos de política social no son simples modificaciones, sino que son retrocesos.