La democratización de la vida política argentina, entrada la segunda década del siglo XX, trajo consigo un boom de la industria editorial, con la publicación de obras universales y de autores nacionales accesibles para cualquier bolsillo. Eran tiempos en los que la “batalla cultural” se entendía de otro modo: la promoción de la educación pública, la producción y difusión del capital intelectual y la circulación de las ideas como herramientas forjadoras de ciudadanía y civilidad social y política.
En ese contexto nació la Editorial Tor, fundada en 1916 por Juan Carlos Torrendell, que llegará a ser una de las empresas editoriales más prolíficas e influyentes de Argentina y América Latina. Junto con otros sellos como Claridad, Espasa-Calpe y Calomino, Tor se destacó por revolucionar el mercado con el “libro económico”, permitiendo el acceso masivo a la literatura mediante ediciones baratas, a menudo impresas en papel de diario y con tapas de colores llamativos. A lo largo de sus 55 años de existencia, hasta su cierre en 1971, Editorial Tor publicó alrededor de 12.000 títulos entre libros y revistas.
Inicialmente bautizada con el apellido de su fundador, el nombre se acortó a “Tor” para evitar errores en despachos y distribución. Su sello incluía una barca en medio del oleaje con la leyenda “Contra viento y marea”, reflejando su persistencia comercial. Su catálogo era amplio y ecléctico, abarcando desde clásicos universales y novelas policiales hasta literatura popular y revistas de historietas.

La literatura de masas y de aventuras fue el núcleo de su éxito, con personajes que se volvieron icónicos en el imaginario popular: Tarzán, de Edgar Rice Burroughs, Sexton Blake, en una serie de novelas policiales y detectivescas, así como Rocambole, de Ponson du Terrail, distintivo en sus ediciones de tapa amarilla. Las novelas de aventuras y piratas de Emilio Salgari fueron pilares de su catálogo.

Incursionó también en textos políticos y científicos: desde Sigmund Freud, con ediciones de divulgación de su teoría psicoanalítica, hasta Karl Marx, con textos fundamentales de su pensamiento político. De León Trotsky -publicó Vida de Lenin, que incluso generó polémicas sobre su autoría real-, a Stefan Zweig, muy leído en Argentina a través de estas ediciones.
Tor fue además pionera en el formato de revistas de entretenimiento masivo para público infantil y juvenil: Pif-Paf, una de las de mayor circulación de la época, lanzada en 1939, El Libro de la Historieta y El Campeón de la Historieta.
Recuerda Victor García Costa en una nota de Todo es Historia (N°537), a pesar de su éxito popular y su contribución al acceso masivo a la literatura, fue criticada por algunos círculos intelectuales debido a la calidad de sus traducciones y la práctica de publicar obras sin pagar derechos de autor.

Fue tan vasto el volumen de lo publicado por Editorial Tor que todavía circulan lotes de estos libros antiguos en sitios de venta de usados o en las librerías de la calle Corrientes. Y un detalle biográfico que inscribe este recuerdo en la actualidad: el nieto de su fundador es el actual secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell.








