Alemania conmemora el inicio de los que probablemente sean los juicios más famosos de los últimos siglos. El 20 de noviembre de 1945 empezó en la ciudad de Nuremberg el proceso contra los jerarcas nazis que las tropas occidentales habían capturado. Fue la primera vez en la historia que los vencedores de una guerra sentaban ante un tribunal internacional a los derrotados. Fue prácticamente un experimento jurídico y político el que se celebró durante meses en el Palacio de Justicia de Núremberg para responder a crímenes horrendos con las leyes y no simplemente ejecutando a sus presuntos responsables.
24 líderes nazis, entre ellos algunos del peso de Hermann Göring, Rudolf Hess, Joachim Von Ribbentrop o Albert Speer fueron acusados. 21 fueron finalmente juzgados. Se les imputaron cuatro delitos: conspiración, crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Este último delito ni siquiera existía hasta entonces.
El proceso duró 218 días y fue retransmitido por radio. Los fiscales explicaron con detalle cómo los nazis habían preparado sus crímenes de forma sistemática, cómo habían creado el sistema de campos de concentración y exterminio, cómo habían organizado los transportes de judíos, gitanos, disidentes políticos y otras víctimas hacia esos campos y cómo habían organizado su asesinato. Explicaron cómo se usó en Alemania y los países ocupados el terror como política oficial. Los presentes en los juicios vieron videos grabados en los campos de concentración y exterminio y escucharon los testimonios de decenas de testigos que presenciaron los hechos.
Nuremberg no fue únicamente un juicio a personas, sino un juicio a un sistema. Nuremberg fijó para siempre en la jurisprudencia internacional que quienes planifican y ejecutan guerras y crímenes no pueden esconderse detrás de la obediencia debida a sus líderes. En Nuremberg nace la definición de “crímenes contra la Humanidad” y la “responsabilidad penal individual de jefes de Estado y altos cargos políticos y militares”. Sin Nuremberg no se entenderían, por ejemplo, los juicios a los altos cargos militares y políticos que provocaron las guerras de los Balcanes. Probablemente tampoco los juicios a las Juntas militares argentinas.
Los Juicios de Nuremberg fueron lo contrario a un espectáculo y a una venganza. Sus trabajos dejaron ingentes pruebas documentales y todavía hoy se estudia en las facultades de Derecho de medio mundo. Nuremberg es el nacimiento formal de la Justicia internacional cuando todavía no había apenas tratados que dieran pie a algo semejante. En 1948, siguiendo las líneas de aquellos juicios, se firmó la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Décadas después nació la Corte Penal Internacional, primer tribunal penal internacional permanente.
El argentino Luis Moreno Ocampo, fiscal adjunto en 1985 en el juicio a las Juntas Militares y primer fiscal general de la Corte Penal Internacional (desde 2003 a 2012) tiene escrito en su página web que la Corte Penal Internacional “transformó en permanente el legado de Núremberg”.
Casi un año después del inicio de los juicios, el 1 de octubre de 1946, el Tribunal anunció las sentencias. 18 acusados fueron declarados culpables y 3 fueron absueltos. 12 fueron condenados a muerte, tres a cadena perpetua y los demás a penas de entre 10 y 20 años de prisión. Göring, el más famoso de los nazis sentados en aquel banquillo, se suicidó con una cápsula de cianuro unas horas antes de ser ahorcado.
Nuremberg no acabó como tal aquel 1 de octubre de 1946. Aquel día fue el de las grandes sentencias. El tribunal siguió funcionando durante años, organizado por la Justicia militar estadounidense (que dio grandes películas para la posteridad). En juicios posteriores se sentaron en el banquillo de los acusados desde los médicos que habían participado en experimentos criminales en los campos de concentración y exterminio, hasta juristas que habían bendecido los crímenes nazis y habían usado sus tribunales para perseguir a inocentes, pasando por algunos de los industriales que usaron el trabajo esclavo de presos políticos y personas encerradas en los campos para su beneficio económico.
Nuremberg también fue criticado. Se acusó a quienes organizaron aquellos juicios de celebrar “la justicia de los vencedores”, porque los grandes bombardeos aliados contra ciudades alemanas o los crímenes del estalinismo nunca fueron juzgados. También hubo debate jurídico sobre si tenía sentido aplicar retroactivamente delitos de nueva calificación, como los de lesa humanidad.
Publicado en Clarín el 20 de noviembre de 2025.
Link https://www.clarin.com/mundo/80-anos-inicio-juicio-nuremberg-21-jerarcas-nazis-sentaron-banquillo-acusados-segunda-guerra-mundial_0_VzGr8tMeZQ.html








