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Opinión 07 04 2021

Corrupción y derechos humanos: desafío del siglo XXI


Autor: Jesús Rodríguez y Martín Scotto









Hasta no hace mucho tiempo, la problemática vinculada a los derechos humanos y el fenómeno de la corrupción eran abordados de manera separada, al punto que ninguno de los principales instrumentos internacionales en materia de derechos fundamentales hacía mención a la corrupción y sus efectos corrosivos en las sociedades.

Recién con el nuevo siglo la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó, el 31 de octubre de 2003, la Convención contra la Corrupción, alertando en su preámbulo sobre la gravedad que plantea este tipo delictual para la estabilidad y seguridad de las sociedades al socavar las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia.

Por su parte, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en el año 2011, a través de la Resolución Nº 18/13 relaciona ambos aspectos, destacando que los Estados deben, para prevenir las violaciones de los derechos humanos debe actuar, entre otras cosas, “Luchando contra la corrupción”. 

En nuestra Región de América Latina, en tanto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -al expedirse sobre la situación de los derechos humanos en Guatemala en 2017-   reafirmó la importancia que tiene la lucha contra la corrupción para garantizar el goce efectivo de los derechos humanos, dado que su vigencia depende de políticas y presupuesto públicos.

Meses más tarde, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos volvería sobre la cuestión, dictando la Resolución Nº 1/2018 sobre Corrupción y Derechos Humanos, alertando que la corrupción es un complejo fenómeno que afecta a los derechos humanos en su integralidad –civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales-, así como al derecho al desarrollo; debilita la gobernabilidad y las instituciones democráticas, fomenta la impunidad, socava el Estado de Derecho y exacerba la desigualdad.

Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al tomar conocimiento sobre la reducción e inexistencia de controles en la gestión pública como consecuencia de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, ha vuelto a ocuparse del problema, recordando la importancia de diseñar acciones para evitar y combatir la corrupción como medida para garantizar el goce y ejercicio de los derechos humanos.  Al respecto cita como ejemplo de derechos humanos afectados, la falta de publicidad de las contrataciones y compras públicas realizadas, ausencia de información completa, oportuna, cierta, accesible, actualizada y difundida por canales ordinarios y la falta de criterios claros para rendir cuentas sobre los gastos realizados en el marco de la emergencia sanitaria.

No caben dudas que una de las consecuencias más graves de los actos de corrupción, es que impactan, directamente y negativamente, en la obligación que tienen los estados de respetar y garantizar la vigencia de los derechos humanos.

En efecto, los fondos públicos que se desvían como consecuencia de los actos de corrupción son los que faltan para mejorar los sistemas de salud, educación, justicia, seguridad, transporte, vivienda, seguridad social, protección del ambiente entre otras tantas políticas públicas, que se ven impedidas o disminuidas por la sustracción de tales recursos.

Por otra parte, no puede ignorarse que los países con más altos índices de corrupción, son aquellos con mayor debilidad en sus instituciones, y que las violaciones a los derechos humanos probablemente tienen las mismas raíces: la pobreza, las instituciones frágiles y la impunidad.

Enfrentar a la corrupción de manera efectiva requiere de un amplio y perdurable consenso político y social que fortalezca las instituciones y permita la formulación y ejecución de políticas públicas perdurables con un horizonte temporal mayor a los turnos electorales.

Ello debe, además, complementarse con la reducción de la discrecionalidad en la toma de decisiones y el respeto a la ley, mejorando e incrementando los controles, la rendición de cuentas y la participación ciudadana.

(Más sobre este tema en el siguiente link)