lunes 9 de febrero de 2026
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Casapaís, una revista que reúne a consagrados y noveles de la literatura iberoamericana

Dos jóvenes, un venezolano en Uruguay y otro argentino en Italia, recopilan cuentos, poesía, ensayo y crítica de latinoamericanos y españoles para dar un vistazo de lo que ocurre en el mundo y cómo la literatura tiene algo para decir, sentir, reflexionar.

La literatura iberoamericana se piensa, se trabaja, se escribe y se lee desde prácticamente todos los rincones del mundo, de la mano de autores consagrados y de otros que dan, quizá, sus primeros pasos, pero que no por ello no tienen también algo para decir o aportar para el debate. Cómo reunir todo eso, ponerlo en diálogo y darle circulación es lo que desde 2021 la revista Casapaís intenta llevar adelante, por muy extensa que pueda parecer esa tarea.

El 24 de septiembre está prevista la publicación del número 17, que al igual que en cada edición anterior, se nutre de cuentos, ensayos, poesía, crítica literaria y cinematográfica, además de periodismo cultural, cuyos textos son enviados por autores que pueden hacerlos llegar cuando están abiertas las convocatorias.

“La idea era democratizar la literatura. Que estuviera en unas mismas páginas Sergio Ramírez —Premio Cervantes 2017— con Laura Rodríguez Diaz, que no tiene libro todavía pero está escribiendo poesía” reconstruye Jan Queretz, uno de los editores y fundadores de Casapaís, en una entrevista para Nuevos Papeles.

A Ramírez le escribió por Facebook para comentarle sobre el proyecto y poco tiempo después recibió un material inédito que, desde luego, le dio volumen al primer número. De ahí en más, nombres como los de Jorge Carrión o Marta Jiménez Serrano colaboraron, aunque Queretz insiste en que lo primordial es que estén toda clase de autores.

En una convocatoria la revista puede recibir un promedio de 400 textos, que son leídos para luego hacer un proceso de selección y así armar el siguiente número.

“Creo que la gente necesitaba un lugar así y no lo había. O enviaban y nadie contestaba nada. Mandar algo a una revista era como mandarlo a un tipo un agujero negro, un silencio absoluto”, contrapuso.

Pensar un país entre dos continentes

En la revista Casapaís confluyen distintas ideas, ubicaciones espaciales, aunque se tiene como puente comunicante la lengua española, que es la única en la que se reciben y publican los textos.

Queretz tiene 34 años, es venezolano pero vive en Uruguay, a las afueras de Montevideo, desde 2017. En Caracas era docente de literatura en la Universidad Monteávila pero al igual que millones de sus compatriotas la crisis lo hizo tomar la decisión de rehacer su vida en el exterior. En sus primeros años, de hecho, no trabajaba en algo relacionado con las Letras, situación que lo motivó a poner en marcha la revista.

Guido Fittpaldi, el otro editor de Casapaís, es argentino, tiene 27 años y reside actualmente en Italia, aunque también ha pasado temporadas en España y Francia. Es narrador y corrector.

Con todo, a la revista se la presenta como “trabajo uruguayo” debido a que consideran que el Uruguay ha sido una plaza fundamental para poner en marcha su proyecto, ese que busca, entre otras cuestiones, servir de país literario para Iberoamérica.

Queretz, eso sí, reconoce que en cada número hay, al menos, un texto firmado por algún venezolano. “El sistema en Venezuela está quebrado. Hay que prestarles atención. Pero la revista también es latinoamericana, aunque también tiene textos de España. Es una revista de literatura hispanoamericana”.

La referencia de Sur

Uno de los modelos que tomaron en cuenta a la hora de pensar que querían fundar una revista fue el de Sur, que desde la década del 30 sirvió para que autores como Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Adolfo Bioy Casares, Octavio Paz, Federico García Lorca, por mencionar solo algunos, tuvieran una tribuna para el debate, publicación y circulación literaria que aún hoy es referencia para revisitar el clima de época de la Argentina.

“La revista Sur era como el proyecto más grande, el proyecto totalizador de esa época, pero me parecía demasiado europeísta, si bien sé que esa era su idea y que su intención era traer textos Europa hacia América, traducirlos”, explica Queretz. “Yo quería hacer más o menos lo contrario: traer textos de Latinoamérica hacia España, y de España hacia América, pero con esa intención y esa visión de tratar de hacer algo grande”.

En tiempos de redes sociales, de vorágine (des)informativa, con estímulos constantes por los celulares y las tablets, con modas que caducan tan rápido como aparecen, los tiempos y modos de la literatura parecen ir en otro sentido, si es que no directamente a contramano. Los textos toman tiempo para escribirse, lo mismo que necesitan los lectores al momento de tener ante sus ojos algún cuento, o ensayo o poemas.

Pero, al ser una revista digital —puede encargarse una edición impresa, que se envía al país de su destinatario— la idea, que también el deseo, es que las publicaciones resistan las embestidas del presente y el paso del tiempo en el futuro.

“La literatura, para quien le gusta leer, creo que no caduca. Hay cuentos que creo que si los podemos volver a leer dentro de 20 años van a ser cuentos increíbles igual”, apuesta Queretz.

Y agrega: “Se tratar de seguir, publicar y mostrar lo que la poesía y la narrativa están haciendo. Como durante la pandemia, cuando hubo textos que se permearon atrás de eso. Se puede rastrear testimonios sobre eso o la guerra en Ucrania”.

Como con las revistas de antaño, autores inéditos y otros más consagrados plasmarán en sus líneas las inquietudes, los planteos y los desafíos que los atraviesan. Con otra visión, otra perspectiva, otros métodos. Los de la literatura.

Fotografías gentileza Bárbara Vetancourt.

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