“Es un eslabón fundamental de la cadena que hace funcionar a la ciudad” señala Andrés Borthagaray en Perfil Diario. El especialista se refirió a los problemas del transporte público atraviesa un momento de tensión en el Área Metropolitana de Buenos Aires, con conflictos que afectan la frecuencia y la calidad del servicio. Para el arquitecto y urbanista su rol es central en la dinámica urbana.
En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias directas en los usuarios: “No poder volver es realmente un trastorno enorme”, sostuvo, en referencia a las dificultades que enfrentan miles de personas cuando el sistema falla.
Uno de los principales problemas, señala Borthagaray, “es la falta de articulación entre los distintos actores. Hay tensión entre operadores, el Estado y los sindicatos” y advirtió que “el conflicto no está completamente resuelto”, poniendo además el foco en el debate por los subsidios y su administración. “Nadie discute la importancia, sino cómo hacer más transparentes los subsidios, la falta de controles adecuados puede generar distorsiones en todo el sistema”.
“La fragmentación entre la ciudad, la provincia y la nación no favorece” es otro punto crítico que dificulta una planificación integral del transporte, considerando clave avanzar hacia un modelo más eficiente: “Es importante mirar estratégicamente para adelante” y reclamando una visión de largo plazo que supere las urgencias coyunturales.
Infraestructura, integración y futuro
Borthagaray destacó la necesidad de mejorar la integración del sistema: “La ciudad no puede funcionar sin el sistema de transporte” subrayando que los distintos medios deben operar de manera coordinada y resaltando el valor de optimizar la circulación, en “Los lugares donde hay prioridad de circulación hacen más eficiente al sistema”, en alusión a herramientas como el Metrobús, que permiten mejorar tiempos y reducir costos.
Pero consideró que existen proyectos pendientes clave en cuanto a la infraestructura: “Yo creo que la línea F es necesaria, completar conexiones estratégicas permitiría potenciar el sistema actual”, pero cuestionó algunas decisiones de inversión: “Vivimos demasiado de lo que se hizo alguna vez en el pasado”, y señaló que aún quedan muchas obras por concretar.
Al final reflexionó: “Es cuestión de poner un orden claro de prioridades de inversión”, enfatizando la necesidad de planificar el crecimiento urbano en función de un transporte más integrado y eficiente.








