Dos grupos artísticos más anunciaron la cancelación de sus próximas actuaciones en el Kennedy Center, sumándose a la creciente lista de artistas que han decidido no presentarse en la histórica institución después de que sus directivos anunciaran, a principios de este mes, que añadiría el nombre del presidente Donald Trump al recinto.
El grupo de jazz The Cookers, que tenía previsto ofrecer dos conciertos en el Kennedy Center el miércoles como parte de “A Jazz New Year’s Eve”, ha cancelado ambos espectáculos, según anunció la banda el lunes. Doug Varone and Dancers, un grupo con décadas de experiencia, también anunció el lunes la decisión de cancelar dos actuaciones programadas para abril.
“Si bien discrepamos totalmente con la toma de control del Centro Kennedy por parte de la Administración Trump, seguimos creyendo que era importante honrar nuestra participación por respeto tanto a Jane Raleigh como a Alicia Adams, quienes organizaron una temporada de danza de primer nivel, así como al público de la danza en Washington D. C.”, declaró la compañía de danza en redes sociales, haciendo referencia a dos destacados exempleados que, según se informa, ya no trabajan en la institución. “Sin embargo, con la reciente decisión de Donald J. Trump de renombrar el Centro con su propio nombre, ya no podemos permitirnos ni pedir a nuestro público que entre en esta otrora gran institución”.
La dirección del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas votó a principios de este mes a favor de cambiar el nombre de la institución a Centro Trump-Kennedy, un cambio sin precedentes para el monumento presidencial estadounidense que provocó una rápida condena de la familia Kennedy y de los líderes demócratas. El nombre de Trump se añadió al exterior del edificio un día después de la votación de la junta. Algunos expertos legales han afirmado que solo el Congreso puede cambiar el nombre oficial del centro.
Las cancelaciones del lunes se produjeron días después de que el músico Chuck Redd cancelara su concierto anual de jazz de Nochebuena y de que la cantante folk Kristy Lee anunciara la cancelación de un concierto programado para mediados de enero.
“Cuando la historia estadounidense empieza a ser tratada como algo que se puede prohibir, borrar, renombrar o rebautizar para el ego de otros, no puedo estar en ese escenario y dormir tranquilo por la noche”, escribió Lee en redes sociales la semana pasada.
La producción del musical “Hamilton”, un concierto de la cantante folk Rhiannon Giddens, ganadora de premios Grammy y Pulitzer, y un espectáculo de la comediante y productora de televisión Issa Rae, que iban a tener lugar en el centro, se cancelaron a principios de año, tras la toma de posesión de la institución por parte de funcionarios de Trump.
Un comunicado publicado en el sitio web de los Cookers no mencionó explícitamente a Trump ni al Kennedy Center, pero afirmó: “El jazz nació de la lucha y de una insistencia incansable en la libertad: libertad de pensamiento, de expresión y de la plena voz humana”.
“A todos los que estén decepcionados o molestos, comprendemos y compartimos su tristeza. Mantenemos nuestro compromiso de tocar música que supere las divisiones en lugar de profundizarlas”, decía el comunicado.
El saxofonista Billy Harper, miembro de Cookers fue más explícito sobre su negativa a actuar en el Kennedy Center en una entrevista citada en el grupo de Facebook Jazz Stage el sábado.
“Jamás consideraría actuar en un recinto con un nombre (y controlado por una junta directiva) que representa el racismo manifiesto y la destrucción deliberada de la música y la cultura afroamericanas”, dijo. “…Después de todos los años que pasé trabajando con algunos de los mayores héroes de la lucha antirracista como Max Roach, Randy Weston, Rahsaan Roland Kirk y Stanley Cowell, sé que se revolverían en sus tumbas al verme subir a un escenario en tales circunstancias y traicionar todo por lo que luchamos y nos sacrificamos”.
El presidente del Centro Kennedy, Richard Grenell, designado por Trump, respondió a las cancelaciones con una publicación en redes sociales el lunes por la noche: “Las artes son para todos y la izquierda está furiosa”.
“Los artistas que ahora cancelan espectáculos fueron contratados por la anterior dirección de la extrema izquierda. Sus acciones demuestran que el equipo anterior estaba más preocupado por contratar a activistas políticos de extrema izquierda que a artistas dispuestos a actuar para todos, independientemente de sus creencias políticas”, declaró en un comunicado. “Boicotear las artes para demostrar que se apoyan es una forma de síndrome de trastorno mental”, se animó a decir el representante MAGA a cargo del prestigioso centro.








