sábado 24 de enero de 2026
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Ballotage en Bolivia: entre desafíos y certezas

El pasado 17 de agosto el resultado en el Estado Plurinacional de Bolivia dejó muchas bocas abiertas y un manto de dudas. Si bien la derrota del Movimiento al Socialismo (MAS) que gobernó los últimos 20 años era previsible, no lo era en la forma catastrófica en que se dio. Las tres facciones del partido que supo brillar con Evo Morales a la cabeza obtuvieron sumadas un 13% de los votos, de forma tal que todas las listas opositoras obtuvieron un 87%. Esto es, indudablemente, un gran cambio con respecto a las elecciones del pasadas, cuando el MAS ganó con el 55% de los votos con una lista encabezada por el actual mandatario, Luis Arce.

Este último resultado arrojó un triunfo inesperado para Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, quien salió primero cosechando el 32% de los votos. Detrás de él se ubicó “Tuto” Quiroga, de la Alianza Democracia y Libertad, con el 26,8% de los votos.

Ahora bien, ¿Qué pasa de cara al balotaje? Según trascendió, Rodrigo Paz arranca con ventaja tras el apoyo del empresario Samuel Doria Medina, quien quedó en tercer lugar con el 20% de la votación. Esto dificultaría seriamente las aspiraciones de “Tuto” Quiroga, quien ya había sido presidente a inicios del milenio por un período corto de tiempo. Sin embargo, algunos analistas afirman que el voto que llevó a Paz al primer lugar no es un voto duro ni fiel, y que parte de esa masa de votantes podría migrar hacia Quiroga si este logra persuadirlos.

No obstante, independientemente quién gane el balotaje lo más complicado sería asumir los desafíos de gestión vinculados a la situación heredada de Luis Arce. La economía del actual mandatario viene mal, y no se sabe bien cómo hará cualquiera de los dos contendientes para reducir el déficit fiscal y controlar la inflación sin que haya un estallido social que desestabilice al nuevo gobierno.

Lo que sí parece ser una certeza es el cambio en el panorama internacional. Con la salida del MAS del poder, se espera que el país se separe de la Alianza Bolivariana de la Américas. Esto implicaría dejar de estar alineados con regímenes autoritarios latinoamericanos como Nicaragua, Cuba y Venezuela.

También, podría pensarse que habría un acercamiento del gobierno boliviano hacia una apertura de mercados que promueva inversiones en sectores estratégicos como la minería en general y el litio en particular. Sobre todo, pensando en Estados Unidos y la Unión Europea.

Además, sería posible vislumbrar un alineamiento estratégico de este nuevo gobierno de derecha con su par argentino, y también con el mandatario que asuma en Chile en caso de que también triunfe la derecha en el país trasandino. No sería descabellado que estos tres gobiernos trabajen acuerdos de cooperación internacional para la explotación de recursos minerales en el denominado “Triángulo del Litio” que involucra a los tres países.

En suma, habrá que esperar hasta octubre para ver quién asume en la presidencia de Bolivia. Sin embargo, independientemente quién gane, podemos considerar que las relaciones internacionales del país andino tenderán a cambiar, y que los desafíos serán los mismos: consagrar consensos políticos con otras fuerzas para realizar los ajustes macroeconómicos necesarios sin que haya un estallido social.

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