El Golpe de Estado en Argentina de 1976 impactó no solo términos políticos y sociales, sino también en la configuración de la ciudad. Andrés Borthagaray, arquitecto y urbanista advirtió que muchas de las decisiones tomadas durante ese período “siguen afectando la vida cotidiana”: “Hay una huella profunda que tendemos a pensar en lo político y social, pero también a nivel urbano, con una infraestructura pensada al margen de la ciudadanía”, explicó.
El especialista señaló que el modelo urbano impulsado por la dictadura priorizó obras de gran escala sin planificación integral: “La destrucción de centenares de manzanas para hacer autopistas tuvo consecuencias sociales, ambientales y un endeudamiento que pagó la democracia durante mucho tiempo”.
Las autopistas: expropiaciones y modelo urbano excluyente
Uno de los puntos más críticos fue el desarrollo de autopistas urbanas, muchas de ellas construidas mediante expropiaciones masivas. Borthagaray remarcó: “Esos trazados no estaban en los planes anteriores para Buenos Aires, donde se proponía mejorar el transporte público y expandir el subte”, explicó a Perfil Diario.
Según señala en ese medio de comunicación, cuestionó la lógica detrás de estas decisiones: “Pensar en autopistas de penetración para una ciudad tan densa es algo muy caro y que no va a resolver los problemas”. Afirmando además que existían alternativas más eficientes, como el fortalecimiento del sistema ferroviario, que fueron desestimadas.
Respecto al impacto social, estas transformaciones alteraron el tejido urbano y profundizaron desigualdades: “Hubo una política de expulsión sin acompañamiento social, no solo en barrios populares, sino también en sectores de clase media afectados por expropiaciones”.
Obras, herencias y los debates silenciados
Más allá de las autopistas, el urbanista mencionó algunas intervenciones que aún hoy son visibles: “Quedaron secuelas como el Mercado Central o ciertos conjuntos de vivienda, aunque no son tan distintivos exclusivamente de la dictadura”.
El arquitecto destacó que en un contexto de censura, hubo resistencia dentro del ámbito profesional: “A pesar de la censura y la proscripción, existieron debates entre profesionales frente a las medidas que se estaban tomando” y subrayó una contradicción estructural del régimen: “Un gobierno que concentraba todo el poder podría haber logrado coordinación metropolitana, pero la verdad es que tampoco lo hizo”.








