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Alejandra García y Gil Lavedra lanzaron la campaña de la Lista Unidad en Defensa de la Abogacía para las elecciones del Colegio Público Porteño

 

En el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, ante más de cuatrocientos colegas, Ricardo Gil Lavedra presentó a su candidata, e inició su camino de despedida, tras cuatro años al frente del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal.

Con la posibilidad cierta de transformarse en la primera mujer en ocupar el cargo en los más de cuarenta años de historia institucional, Alejandra García fue quien se llevó los aplausos en el cierre del encuentro.

“La sucesora”, como señalaban -por lo bajo- algunos de los trajeados abogados que colmaron el recinto, agradeció a las autoridades universitarias por su presencia, y luego, habló de los desafíos que produjeron las embestidas contra las incumbencias profesionales que, si bien no prosperaron, generaron preocupación entre los profesionales (divorcios administrativos y sucesiones notariales fueron tema en el anteproyecto de la ley Bases). También destacó algunas de las batallas que debieron dar en defensa de los previsionalistas frente a las disposiciones de ANSES, y los amparos que presentaron por la ley de lavado de activos (donde se obligaba a violar el secreto profesional), y por la reciente reforma laboral.

Recordó el logro que significó la actualización automática de la UMA, hecho que la Corte Suprema aprobó, tras los reclamos formulados por Gil Lavedra. Y pidió que se redoblen esfuerzos para convocar a votar, traccionar y convencer para que la concurrencia supere los 13 mil que sufragaron en 2024.

La palabra de bienvenida del decano de la Facultad, Leandro Vergara, además de significar un respaldo de peso académico, también sirvió para recordar que esa Casa lidera el QS World University Rankings 2026, en la región latinoamericana, lo que despertó el aplauso del público.

El anfitrión dio paso al primer candidato al Tribunal de Disciplina, José María Figuerero, quien destacó que –en su rol de integrante del Tribunal- se dictaron 558 sentencias en el último año, y que la tarea se digitalizó por completo, lo que simplificó y dinamizó el sistema de denuncias.

El encuentro reunió a consejeros de la Magistratura nacionales y locales, autoridades del Colegio de Abogados (Colegio Ciudad) y la Asociación de Abogados y Abogadas de Buenos Aires (AABA), una decena de exlegisladores porteños de diversas fuerzas; como así también a docentes, viejos militantes universitarios, profesionales independientes y recién graduados.

Ni bien tomó el micrófono, un cerrado y sostenido aplauso recibió a Gil Lavedra, quien celebró ver “tantas caras amigas”. Rápidamente, recordó la “amalgama” de agrupaciones de abogados y abogadas “diferentes, y hasta a veces, antagónicas” que lo llevaron a la conducción hace cuatro años. Habló de la vergüenza e indignación que les daba aquel Colegio Público, al que identificó como “obsoleto, cerrado, anacrónico, y sin voz institucional”.

En tren de ponerle nombre a esas diversidades, la lista Unidad en Defensa de la Abogacía reúne a radicales (prueba de ello fue la presencia de varios nietos del expresidente, Raúl Alfonsín) e integrantes del PRO en su columna vertebral, a los que se suman socialistas, y hasta sectores afines al gobierno nacional. Además, agremiados en los cuerpos profesionales del Estado también expresaron su adhesión; como así también, profesionales independientes.

El excamarista que juzgó a los comandantes de la dictadura hizo una síntesis de sus cuatro años como presidente, y marcó los rasgos distintivos de su gestión. “Eficiente, moderno, que defienda -de verdad- a los matriculados y matriculadas, que adecuara sus instalaciones, que devolviera el prestigio y la dignidad al Colegio Público”, fueron algunas de las cualidades que enumeró. También destacó la oferta de excelencia en la capacitación académica, la transformación edilicia en las sedes, y la modernización digital, como ejes de su gestión.

Por último, agradeció especialmente a su vice, Carlos Más Vélez, a su secretario general, Martín Casares; y se detuvo en García, a quien perfiló como “una abogada de la matrícula que defendió siempre la colegiación, una militante que por su capacidad y personalidad -carácter no le falta, tampoco-, tiene todas las condiciones para ser la primera presidenta del Colegio Público”, lo que despertó el aplauso con el que cerró su discurso.

Cinco listas competirán el 21 y 22 de abril, entre las 8 y las 18, en Av. Corrientes 1441, para renovar tanto la presidencia, como a los y las integrantes del Consejo Directivo, de la Asamblea de Delegados y del Tribunal de Disciplina.

 

Alejandra García, en su adolescencia, conmovida por el desarrollo del Juicio a las Juntas, entendió que “el derecho podía ser una herramienta de transformación”. Cursó en la Facultad de Derecho (UBA), se incorporó a la militancia franjista, y se graduó a los 23 años. Actualmente es Coordinadora Legal y Técnica del Colegio Público. Hace más de veinte años que participa de su vida institucional, y lo hace porque cree que “la abogacía no es una tarea individual, sino una práctica que requiere un ámbito institucional que la sostenga”.

Es mamá de dos hijos, le apasiona la novela histórica, e “Inés y la alegría”, de Almudena Grandes, es uno de sus libros de cabecera. Como hija de la inmigración, España, es un lugar con el que tiene un vínculo afectivo especial. Y en la jardinería, encuentra su espacio de ocio y creatividad.

 

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