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Internacionales 26 02 2018

ONU dice que el deterioro de los Derechos Humanos no puede continuar



ONU









La ONU declaró hoy, a través de dos de sus más altos responsables, que el deterioro general de los derechos humanos en el mundo no puede continuar, ni debe permitirse que "vuelvan a la moda" la opresión y la xenofobia, o que la impunidad siga campando, ya que esto alienta más abusos.
"Si hubiéramos prestado más atención a los derechos humanos a nivel mundial durante las últimas dos décadas, se podrían haber salvado millones de vidas", sostuvo el secretario general de la ONU, António Guterres, al inaugurar la 37ª sesión del Consejo de Derechos Humanos (CDH) en Ginebra.
Esta sesión es la primera y más importante del año de este órgano, puesto que a ella acuden dignatarios de decenas de países interesados en abordar los asuntos más urgente en este ámbito.
"El mundo está siendo testigo de un aumento de la xenofobia, del racismo y de la intolerancia, incluidas expresiones antisemitas y de odio contra musulmanes", dijo, al tiempo que se mostró preocupado por el resurgimiento de ideologías de extrema derecha que tienen entre sus víctimas a refugiados e inmigrantes.
Al tomar inmediatamente después la palabra, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, denunció que "la opresión se ha puesto otra vez de moda" y que "los principios elementales de las libertades están en retroceso".
"Hasta la vergüenza de defender tales posiciones se ha perdido", lamentó, mencionando el caso del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, quien recientemente dijo en público que no desea ni él ni sus conciudadanos que su color de piel se mezcle con el de otros.
El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, consideró durante su intervención que Zeid "no es merecedor de su cargo".
Zeid responsabilizó del agravamiento de las violaciones de los derechos humanos a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, China y Rusia) por utilizar el veto para impedir medidas contra gobiernos que perpetran crímenes contra sus poblaciones.
Este ha sido el último discurso que Zeid ha pronunciado ante la principal sesión del año del CDH, ya que en septiembre terminará su mandato, pues decidió no postular para un segundo periodo, con el fin de mantener toda su independencia a la hora de denunciar a los Estados.
La comunidad civil lamenta la próxima partida del alto comisionado, quien es admirado como un defensor "apasionado" e "incansable" de los derechos humanos que no ha cedido ante presiones políticas o financieras de los gobiernos cuando se ha tratado de denunciar graves abusos y amenazas de diversa índole.
En esta sesión inaugural del CDH, la voz de la sociedad civil fue transmitida por el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, quien denunció que "en cada parte del planeta, innumerables civiles son el blanco de combates, están detenidos en condiciones inhumanas o han sido forzosamente desplazados".
Explicó que esto ocurre por la violación continúa de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho humanitario que todas las partes en un conflicto armado deben respetar, en particular los agentes que actúan bajo orden de los gobiernos.
Maurer recordó que si hoy en día los beligerantes "pueden ganar batallas, raramente se ganan guerras", y que más y más los conflictos se vuelven de largo plazo, prolongándose en algunos casos por décadas y dejando un gran saldo de destrucción.
En esta primera sesión, en la que participan ministros de veinticinco países, se escucharon reflexiones sobre la brecha que hay entre los compromisos que los países hacen cada año ante el CDH y sus actuaciones reales.
Una de ellas fue la de la ministra de Exteriores de Corea del Sur, Kan Kyung-wha, quien dijo que preocupa que algunos países consideren los derechos humanos como "un valor secundario" y que el espacio para el activismo se esté reduciendo cada día más.
Algunos países plantearon problemas específicos, como Irak, cuyo ministro de Justicia, Haidar Al Zamily, dijo que tras la expulsión del grupo terrorista Estado Islámico (EI) su país afronta el desafío de la reconstrucción de Mosul, la ciudad que fue su bastión, así como la presencia de los familiares que los yihadistas dejaron detrás.
Aseguró que a éstos se les trata según los estándares humanitarios internacionales (EFE)