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Opinión 10 12 2019

Historia de los traspasos: del rito del rey a la traición de Mitre a Sarmiento


Autor: Sabrina Ajmechet









Utilizamos la palabra "asunción" para referirnos al momento en el que una persona se convierte en presidente. Este término, deudor del imaginario religioso, refiere a la elevación del espíritu y su uso político implica el ser ascendido a una de las primeras dignidades. La ceremonia en la que se dota a una persona con un atributo, como hacerlo presidente, es deudora de una escenificación política ancestral, de la época de los reyes.

El rito de la coronación era fundamental para consagrar al rey como hijo de Dios. El acto específico de coronarlo y ungirlo como soberano quedaba por fuera de la mirada pública. La persona se estaba convirtiendo en rey. A su cuerpo terrenal se le agregaba un cuerpo espiritual, que lo hacía único y diferente. Esta liturgia fue fundamental para que los reyes dejaran de ser un primus inter pares y se convirtieran en los representantes de Dios en la tierra. Por eso, las coronaciones eran pensadas como actos de construcción de poder.

La política democrática mantuvo esta tradición y, en el caso de las repúblicas, comenzó a usar las asunciones presidenciales como momentos de creación de legitimidad.

Quienes entienden la política como una religión laica confían en el poder de los símbolos. Uno de nuestros próceres, Bartolomé Mitre, supo utilizarlos magistralmente. Luego de ser el inventor de un pasado nacional que poco tenía que ver con los hechos históricos, al llegar el último día de su presidencia, Mitre planeó su despedida y el recibimiento de su sucesor: Domingo Sarmiento. En la ceremonia de traspaso, Mitre se paró arriba de un escenario y llenó el lugar de personas que coreaban su nombre. Mientras Mitre esperaba a lo alto con una visión de totalidad, Sarmiento tuvo que luchar para hacerse paso entre la muchedumbre, accediendo con dificultad a la banda y al cetro.

Más cercano a nuestro tiempo, la asunción de Alfonsín el 10 de diciembre de 1983 estuvo pensada como inicio de una nueva historia. Se eligió como fecha el aniversario de la declaración universal de los Derechos Humanos, otorgándole centralidad a la cuestión. Por otro lado, el balcón que eligió Alfonsín para hablarle al pueblo reunido fue el del Cabildo. Allí se había iniciado, de algún modo, la historia de la Argentina y, en ese mismo lugar, Alfonsín fundaba una nueva etapa.

Otra asunción reciente y recordada es la de Néstor Kirchner: Un presidente que quiso caminar entre la gente, tan mimetizado con el pueblo, que incluso recibió un golpe. Esto sería recuperado años después, cuando Cristina Fernández ordenó hacer su busto para el salón de la Casa Rosada y tomó la decisión de inmortalizar al Néstor de la curita en la frente.

Las imágenes de los momentos de asunción muchas veces se vuelven célebres, como también entran a nuestra memoria las escenas que no ocurrieron, como el traspaso de Cristina a Mauricio Macri.

Estamos ante una nueva asunción, una nueva construcción simbólica. Pronto veremos qué forma toma y qué relato de legitimación nacerá a partir de ella.

Publicado en Clarín el 9 de diciembre de 2019.

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