Opinión | Enero 10, 2018, 7 23pm

Mucho ruido y pocas nueces: por qué el Banco Central se quedó a mitad de camino

El BCRA insiste por un camino gradual que implica riesgos.

Autor: Javier Alvaredo


La decisión del BCRA de implementar una baja de sólo 75 puntos básicos amerita interpretaciones diversas. La más directa es que las autoridades del ente monetario, con Federico Sturzenegger a la cabeza, priorizaron resguardar el máximo posible su reputación, a la vez que se guardaron margen para repetir este movimiento en el futuro, es decir gradualismo. Para remarcar esto, en el comunicado se expresa que “el BCRA será cauteloso en la adecuación de la política monetaria al nuevo sendero de desinflación”.
Esta estrategia, si se quiere comprensible dado que comentar resulta mucho más sencillo que actuar, más futuras bajas de tasas, no está exenta de riesgos, inclusive de tipo reputacional a la luz de los datos negativos en el campo inflacionario en los próximos meses. Es un escenario bastante probable en vista de los datos de inflación de diciembre, que se esperan cercanos al 3%, y de un deterioro del componente “núcleo” (sin precios regulados ni estacionales) para los meses que le siguen por los llamados ‘efectos de segundo orden’ que provocan los aumentos de tarfias, situación que ahora el propio BCRA reconoce.
El principal riesgo que observamos en el sendero de reducción gradual es que extienda en el tiempo la incertidumbre cambiaria que comenzó a manifestarse desde mediados de diciembre, ya que la suba del dólar de las últimas semanas quedará casi equiparada por la inflación entre diciembre y febrero. Tal vez el BCRA considere menos inflacionario mover el tipo de cambio de modo gradual suponiendo que esto permita manejar la política de ingresos con mayor moderación. A nuestro juicio esta visión no es acertada, ya que si algo queda claro luego de los mensajes emitidos por los funcionarios del Poder Ejecutivo es que el dólar está atrasado y que esto genera problemas en términos de sostenibilidad de las cuentas externas y de rentabilidad de proyectos de inversión de envergadura. Pero aún suponiendo un deterioro de las expectativas inflacionarias de 2,5 puntos porcentuales luego del anuncio del cambio de metas de inflación, la tasa de interés descontada la inflación se sitúa luego de ayer en 11% , cuatro veces más que la región.
La movida del BCRA se sitúa claramente a medio camino de lo que la situación planteada por el propio Gobierno promovió. Así podría afirmarse que hubo mucho ruido (político) y pocas nueces. Esperemos que los datos futuros ayuden para que esta cuestión pueda ser saldada de un modo relativamente rápido, ya que de lo contrario el alto nivel de incertidumbre que domina nuestra entorno económico se verá acentuado ahora por una mayor incertidumbre cambiaria, a la vez que el problema del atraso cambiario y las altas tasas reales quedan pendientes de resolución.