Opinión | Diciembre 06, 2017, 11 15am

El plan de Trump para reconocer a Jerusalén como la capital de Israel recibe la condena mundial

Los líderes mundiales advierten a Trump que la medida podría provocar violencia y crearía un gran impedimento para el proceso de paz israelí-palestino (Traducción de Alejandro Garvie).

Autor: Louis Nelson


Muchas naciones en todo el mundo han objetado la decisión del presidente Donald Trump de trasladar la embajada de EE. UU.  a Israel a Jerusalén, calificándola de un “grave error” que erosionará cualquier plan de paz más amplio en el Medio Oriente.
Las naciones árabes y de mayoría musulmana advirtieron que la medida sería perjudicial para cualquier esfuerzo de paz, mientras que China y Rusia expresaron públicamente su preocupación por la medida. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a través de su portavoz, dijo que se opone a cualquier acción que pueda dañar una solución de dos estados. Mientras tanto, Hamas declaró un día de furia el viernes para protestar por la medida.
Según un informe de la agencia Associated Press, el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, dijo que la maniobra de la embajada “rompe las líneas rojas” para su grupo, calificado por los Estados Unidos como una organización terrorista. Dijo que el anuncio de Trump, esperado el miércoles  encendería “la chispa de furia contra el ocupación.”
La decisión de Trump de reubicar la embajada aumenta el potencial de violencia en la región, y el consulado de EE.UU. en Jerusalén emitió el martes una advertencia de seguridad que prohíbe a los empleados gubernamentales y sus familias viajar personalmente a la ciudad vieja de Jerusalén o a Cisjordania, incluidos Belén y Jericó.
Se espera que Trump anuncie hoy, miércoles 6 de diciembre, que Estados Unidos reconocerá formalmente a Jerusalén como la capital de Israel y trasladará su embajada allí desde su ubicación actual en Tel Aviv. El anuncio, que aún no es oficial pero se ha informado ampliamente, cumplirá una promesa de campaña que Trump realizó durante su rally a la Casa Rosada, el año pasado.
El anuncio también pone la política exterior de los Estados Unidos en línea con una ley aprobada por el Congreso en 1995 que ordena la mudanza de la embajada y el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel. Presidentes anteriores, incluidos algunos que han hecho promesas de campaña similares a las de Trump, han firmado repetidas veces exenciones de seis meses para evitar el traslado de la embajada.
En el corazón de la controversia que rodea la decisión de Trump está el estado en disputa de Jerusalén entre Israel y los palestinos. Ambos reclaman a la ciudad antigua como su capital. Hamas controla la Franja de Gaza. Al final, las administraciones estadounidenses se han resistido a tomar partido por el estado de Jerusalén, y en su lugar se han interesado por mantener abiertas las vías para el diálogo de paz. Los palestinos casi con certeza buscarán el reconocimiento de Jerusalén Este como su capital en cualquier solución de dos estados, lo que podría poner a la embajada de Estados Unidos en desacuerdo con cualquier acuerdo de paz.
 
Los altos funcionarios de la administración Trump dijeron el martes a los periodistas que el presidente no declarará que Jerusalén debe permanecer “indivisa” en ningún acuerdo de paz, dejando abierta la posibilidad de una capital palestina en la parte oriental de la ciudad. Los funcionarios caracterizaron el movimiento de la embajada como poco más que un reconocimiento de la realidad.
“Mientras que el presidente Trump reconoce que el estado de Jerusalén es un tema muy sensible, no cree que se resuelva ignorando la simple verdad de que Jerusalén es el hogar de la legislatura de Israel, su corte suprema y el primer ministro, y como tal es el capital de Israel”, dijo un funcionario. “Retrasar el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel no ha hecho nada para lograr la paz por más de dos décadas”.
El enviado palestino al Reino Unido, Manuel Hassassian, denunció también el paso esperado y dijo a la radio de la BBC, que mudar la embajada a Jerusalén sería “un beso de muerte para la solución de los dos estados”.
“Está declarando la guerra en el Medio Oriente, está declarando la guerra contra 1.500 millones de musulmanes [y] cientos de millones de cristianos que no van a aceptar que los santos santuarios estén totalmente bajo la hegemonía de Israel”, dijo Hassassian en su entrevista.
El presidente de Egipto, Abdel Fatah el-Sissi, presionó el martes a Estados Unidos para que no reubique la embajada y dijo en un comunicado que habló con Trump por teléfono sobre el tema. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita también emitió un comunicado diciendo que la medida “provocaría los sentimientos de los musulmanes en todo el mundo”. Mientras tanto, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que Estados Unidos reconocería a Jerusalén como la capital de Israel como una “línea roja” para los musulmanes, informa Associated Press.
El Papa Francisco, que se reunió el miércoles en el Vaticano con una delegación palestina, expresó su propia oposición al cambio de Estados Unidos en Israel, instando a la continuación del “compromiso de todos de respetar el statu quo de la ciudad, de conformidad con las Resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas”.
“Mis pensamientos van a Jerusalén y no puedo callar mi profunda preocupación por la situación que se ha creado en los últimos días”, dijo el Papa. “Ruego al Señor que su identidad se conserve y fortalezca en beneficio de Tierra Santa, Medio Oriente y el mundo entero y que la sabiduría y la prudencia prevalezcan para evitar que se agreguen nuevos elementos de tensión a un contexto global ya convulsionado por tantos conflictos crueles”.
(Nahal Toosi contribuyó a esta historia)
(Traducción de Alejandro Garvie)
Publicado en www.politico.com el 6 de diciembre de 2017.