| Noviembre 14, 2017, 6 16am

El hospital virtual

El futuro de la salud y un nuevo modelo de negocios.

Autor: Alejandro Garvie


A las afueras de St. Louis, en los EE.UU., se erige el Centro de atención virtual de la Misericordia. En su interior trabajan enfermeras, laboratoristas y doctores que revisan los signos vitales de los pacientes… que están en sus casas o en lejanas unidades de terapia intensiva.
Los profesionales realizan su trabajo desde monitores que incluyen vistas de cámara de los pacientes y sus habitaciones, gráficos de sus análisis e imágenes de tomografías y rayos x. El Centro de la Misericordia pretende ser la vanguardia de la asistencia médica en el mundo, un hospital virtual, que comenzó como una oficina en el emblemático hospital St. Louis de Mercy en 2006, pero se mudó a su actual locación y arquitectura de cuatro pisos y 125.000 pies cuadrados, hace dos años. La virtualidad ofrece las ventajas de mantener a los pacientes crónicos en su hogar tanto como sea posible y evitar costosas hospitalizaciones que exponen a los pacientes a más estrés, infecciones y otros peligros.
El sistema virtual fue diseñado a partir de los conceptos de hacer foco en el cuidado del paciente, la innovación tecnológica y la posibilidad de que la medicina sea más accesible.
En este aspecto se destaca la novedosa modalidad de financiamiento. En un futuro cercano, los administradores del hospital creen que, en lugar de ganar honorarios por cada tratamiento, las aseguradoras y el gobierno pagarán para mantener a los pacientes saludables. En esa lógica, los sistemas hospitalarios cobrarán más cuando sus pacientes estén sanos, no enfermos.
Hoy, el Centro de la Misericordia se mantiene fuera de los reflectores de la opinión pública, debido a las reformas del Medicare, ya que puede sacar a sus pacientes del hospital mucho más rápido que el promedio. Sus fundadores presentan al hospital como un modelo de negocios superador al costoso modelo actual.
Pensar de esta manera propone replantear radicalmente las nociones tradicionales de atención médica. En el modelo actual los ciudadanos acuden a los hospitales con síntomas avanzados de alguna dolencia, a ocupar una cama o una sala de emergencia. El hospital virtual llega a los pacientes antes de que estén al tanto de los síntomas. Utiliza la tecnología para detectar cambios en los pacientes hospitalizados tan sutiles que las enfermeras de cabecera a menudo no se han dado cuenta de ellos. Cuando la computadora detecta irregularidades, las enfermeras pueden girar una serie de perillas que les permiten “meter la cámara” en el paciente; pueden acercarse lo suficiente para revisar la etiqueta de una bolsa de suero, o para observar a un paciente que lucha por respirar.
Una paradoja de la atención virtual: monitorear pacientes desde lejos con regularidad puede crear más intimidad entre el paciente y sus cuidadores que una visita personal esporádica, una vez cada tres meses.
La mayoría de las intervenciones médicas se llevan a cabo cuando un paciente se presenta en el consultorio de un médico o en una sala de emergencias. Debido a que los “viajeros frecuentes” odian ir al hospital, un lugar traumático para los ancianos y enfermos, a menudo niegan cualquier síntoma que puedan tener, lo que, irónicamente, aumenta el riesgo de que las cosas lleguen a un punto crítico si no hay personal médico mirando.
Hoy, la mayor parte de la telesalud y monitoreo remoto de la Misericordia cubre a pacientes y hospitales dentro del pequeño sistema de hospitales católicos, que tiene instalaciones en Missouri, Arkansas, Oklahoma y Kansas. Pero también se asoció con los sistemas hospitalarios de la Universidad de Carolina del Norte y Penn State. Parte de la atracción es la copia de seguridad que el hospital virtual proporciona a los hospitales que atienden a pacientes sin seguro o de bajos ingresos.
“Mercy funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, recopilando datos analíticos sobre nuestra población de pacientes”, declaró Dale Williams (para político.com), director médico del Hospital Regional High Point, que cuenta con 351 camas en Carolina del Norte y forma parte del sistema. A medida que reúnen signos vitales, datos de ECG, etc., el personal del Misericordia puede alertar de cualquier cambio significativo.
Claro que los cambios culturales para los propios actores del actual sistema de salud serán progresivos y, por otro lado, los ciudadanos podrían plantear asuntos tales como el derecho a la intimidad, o resistirse a un sistema panóptico de control, erigido bajo la excusa del cuidado de la salud.