| Noviembre 12, 2017, 4 13am

Bonnie Field: “Han optado por enfrentar el problema catalán jurídicamente, no como un problema político a solucionar”

La Doctora en Ciencia Política estadounidense opinó sobre el proceso independentista en Cataluña, con un tinte crítico al gobierno español.

Autor: Luciana Berman





Bonnie Field es Doctora en Ciencia Política por la Universidad de California. Actualmente es Profesora y Directora del Departamento de Estudios Globales en la Universidad de Bentley y se especializa en los estudios de política europea, con un especial énfasis en la política española. A partir del llamado a elecciones que el Primer Ministro español Mariano Rajoy anunció el pasado 28 de octubre para Cataluña, luego de la declaración de independencia que había realizado Puigdemont, Field respondió algunas preguntas sobre el tema. Los procesos separatistas y la particularidad del proceso catalán, la configuración del sistema de partidos de doble clivaje, la reacción del resto de los españoles y las consecuencias que la separación podrían implicar en España fueron algunos de los puntos abordados por la politóloga.
El debate en torno al separatismo recobró protagonismo tras el intento de declaración de independencia de Cataluña hace unas semanas. La cuestión parece girar en torno a la (i)legalidad del proceso, por un lado, y al apoyo de los ciudadanos a un proceso secesionista, por el otro. ¿Qué pesa más y por qué?
En la crisis catalana las dos cosas importan. El ex gobierno catalán y los independentistas catalanes basan su legitimidad en lo que ellos ven como un apoyo popular a su causa. Por un lado, hay un gran porcentaje de catalanes, entre el 70 y 80 por ciento, que quieren un referéndum sobre su relación con España. Por otro lado, los independentistas, antes de disolver el parlamento catalán, tenían una mayoría de escaños, aunque es cierto que no ganaron en votos en las últimas elecciones catalanas y las encuestas han mostrado una preferencia por la independencia entre aproximadamente el 35 y 50 por ciento durante los últimos años.
Desde la perspectiva del gobierno español, la constitución no permite ni el referéndum ni la autodeterminación -perspectiva que ha sido apoyada por el tribunal constitucional- y, aún así, no han tratado el asunto catalán como un problema político a solucionar, sino que han optado por enfrentar el problema jurídicamente.
¿Por qué cuando se habla de las preferencias de los ciudadanos sólo se hace mención de las preferencias de los catalanes y no del resto de los españoles, como si no fueran afectados?
Hasta hace poco, el tema catalán no importaba mucho al resto de España. Pero está claro que las preferencias políticas, medidas por las encuestas, son muy distintas entre los catalanes, por un lado, y el resto de España, por otro. No todos los catalanes quieren la independencia, eso está claro. Pero también está claro que la proporción de los catalanes que quiere votar sobre el tema es mayor que en el resto de España. Otro ejemplo es la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, que limitó la autonomía de Cataluña. La medida, antes de aplicarla, fue ampliamente apoyada en España pero rechazada en Cataluña, siempre según encuestas. Jurídicamente, la constitución española dice que la soberanía reside en el pueblo español, pero políticamente es un grave problema que una gran proporción de los catalanes esté insatisfecha con el statu quo.
Los actores políticos sí que saben perfectamente lo que son las preferencias de los ciudadanos en su entorno. Hay que recordar que los partidos independentistas catalanes sólo presentan candidatos en lo que ven como territorios catalanes, y no en toda España, aunque sí en instituciones en varios niveles estatales (local, regional, nacional, y europeo). También hay que recordar que el Partido Popular, que está gobernando España, tiene muy poco apoyo en Cataluña. Así que los incentivos políticos son muy distintos.
Ante el llamado a elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre que realizó el Primer Ministro Rajoy, las encuestas ya tienen una impronta más electoral y se empieza a ver un leve crecimiento del conjunto de partidos no independentistas.
Las encuestas de momento no indican grandes cambios con respeto al apoyo a partidos independentistas versus no independentistas. Además, dos meses son una eternidad en la política en general y en este caso aún más. Mucho dependerá de quiénes se presentan y de qué manera, las alianzas que existan y las que no. No está claro aún si los partidos del Junts pel sí (Juntos por el sí), la alianza electoral y luego gubernamental independentista, no se presentarán juntos. Las encuestas hoy indican que lo harán por separado y que Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) le ganará al Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCat), el partido del ex Presidente Carles Puigdemont. También dependerá de la reacción ciudadana a los procesos judiciales que están en marcha, por ejemplo, la detención el pasado 2 de noviembre del ex vicepresidente Oriol Junqueras y otros consejeros del antiguo gobierno del Junts pel sí.
¿Cómo se conjugan los partidos políticos y los votantes en un sistema de doble clivaje (izquierda-derecha, separatistas-no separatistas)?
En un sistema de doble clivaje, cada partido tiene sus posicionamientos en temas territoriales y culturales, por un lado, y en temas socioeconómicos, por el otro. Hay algo para casi todos los gustos en el sistema de partidos catalán. Por ejemplo, la Candidatura de Unidad Popular?? (CUP), ERC y PDeCat se ubican más hacia la independencia de Cataluña y el apoyo a una identidad catalana diferenciada, mientras que Ciudadanos y el PP están al otro lado, con los Socialistas catalanes y Catalunya Sí que es Pot (Cataluña sí se puede) con posiciones más intermedias, pero distintas. Lo mismo pasa con el eje de izquierda-derecha. Por ejemplo, ERC y PDeCat son partidos independentistas, pero ERC tiene posiciones más hacia la centro izquierda y PDeCat más hacia la centro derecha. La CUP, por su parte, es un partido anticapitalista.
Pero lo que sí que es verdad es que con el proceso catalán las diferencias de derecha-izquierda se han difuminado, ya que la alianza independentista ha cubierto una gran parte de espectro, desde la CUP hasta PDeCat.
¿Cómo pueden llegar a reaccionar los parlamentos y la ciudadanía de otras comunidades autónomas que velan por su independencia? ¿Solidaridad con Cataluña, imitación, temor por la reacción del gobierno español?
Es demasiado pronto para saberlo y mucho dependerá de cómo evoluciona la crisis y de si hay una solución política que incluya reformas territoriales. De momento el papel del Partido Nacionalista Vasco (PNV) ha sido interesante. Como el gobierno del PP está en minoría, depende de apoyos parlamentarios para seguir gobernando. Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria han sido los aliados parlamentarios principales del gobierno. Con la crisis catalana, y especialmente el uso de la fuerza por parte de la policía durante el referéndum, se ha complicado la relación entre el gobierno y el PNV, especialmente para que los últimos apoyen los presupuestos generales. El gobierno tuvo que prorrogar los existentes presupuestos porque el PNV no pudo en aquel momento apoyarlos debido al ambiente político. También el Lehendakari (término por el que se conoce al presidente de la comunidad autónoma del País Vasco) del gobierno vasco, Iñigo Urkullu, medió entre Puigdemont y Rajoy, en el fracasado intento de encontrar una solución pactada antes de la declaración de independencia y la aplicación del artículo 155.
La experiencia dice que la independencia puede lograrse desde dos puntos distintos: conflicto bélico, por un lado, y negociación, por el otro, que implica que las partes cedan algo de sus intereses. Cataluña no demostró estar preparada para un conflicto bélico y tampoco está dispuesta a negociar una separación. Además, frente a una posible separación es más lo que perdería Cataluña en términos económicos que España. Sabiendo esto y que no tiene apoyo internacional, no tiene recursos y su sociedad está dividida frente al clivaje separatismo-no separatismo, ¿por qué Puigdemont llamó igual al referédum y posteriormente declaró la independencia?
El movimiento independentista en Cataluña ha sido completamente pacífico. Al contrario de lo que has dicho, creo que los independentistas estarían muy dispuestos a negociar una separación de España. Saben perfectamente que una separación pactada sería mucha más legítima que una separación unilateral, que tiene todos los costes que hemos visto y pocas posibilidades, de momento, de ser reconocido. Es al revés, el gobierno de España no acepta una negociación sobre una separación. Hasta ahora, no hemos visto un auténtico dialogo político sobre cómo solucionar el problema catalán.
Cataluña está sufriendo costes económicos por la crisis catalana, pero no se puede olvidar que lo que daña a Cataluña daña a España económicamente, ya que representa el 20 por ciento de su PBI y, en caso de separación, España perdería muchísimo.
Sobre por qué Puigdemont convocó el referéndum y posteriormente declaró la independencia, creo que hay muchas posibles respuestas y muchos factores podían haber influido. Lo que está claro es que el referéndum y la declaración de independencia han conseguido internacionalizar el problema catalán y también han provocado reacciones de las autoridades de España que generaron críticas duras dentro y fuera de España, como fue el uso de la fuerza durante el referéndum y el encarcelamiento de miembros del antiguo gobierno de Cataluña.
¿Cómo se puede explicar la presentación de los partidos políticos independentistas a las elecciones del 21 de diciembre, sabiendo que fueron convocadas por el gobierno español y no por un gobierno autónomo catalán?
Es verdad que la convocatoria de elecciones por parte del gobierno español planteó un dilema estratégico para los independentistas. Participar prestaría legitimidad a las elecciones pero no participar representaría la pérdida total de poder institucional en el parlamento y posiblemente en el gobierno catalán. Los principales partidos independentistas, ERC y PDeCat, decidieron que el último sería un coste demasiado alto.
¿Por qué la identidad catalana no quiere ser una identidad subnacional, teniendo en cuenta que algunos académicos sostienen que el separatismo amenaza el equilibrio de poder logrado luego de la posguerra?
Yo no creo que el independentismo catalán por sí mismo sea una amenaza para la paz mundial. Es importante matizar más sobre la identidad: no hay sólo una identidad catalana, hay muchas. Para muchos catalanes su identidad catalana es perfectamente compatible con una identidad española y con la pertenencia a España. Para otros, no. Según las encuestas del Centre d’Estudisd’Opinió (CEO) de la Generalitat, entre un 25 y 30 por ciento de los catalanes se sienten sólo catalán/a. Alrededor de la mitad de la población se siente o más catalán/a que español/a o solo catalán/a. Pero más de a una tercera parte se siente igual de español/a que catalán/a.
También, muchos catalanes apoyan una solución a la crisis catalana que mejorara la posición de Cataluña dentro de España. La población está dividida más o menos por la mitad (con fluctuaciones) cuando se les pregunta si están a favor de la independencia o no. Pero, por ejemplo, en una pregunta que ofrece cuatro opciones sobre lo que debería ser Cataluña (una región de España, una comunidad autónoma de España, un estado dentro de una España federal o un estado independiente), una comunidad autónoma y un estado dentro de España juntos (49%) reciben más apoyo que un estado independiente (40%), utilizando datos de la última encuesta. Precisamente, muchos analistas atribuyen, en gran parte, la reciente subida del independentismo en Cataluña al fallo del tribunal constitucional que declaró inconstitucional en 2010 algunos aspectos del estatuto de autonomía catalana.