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Bisagra | Octubre 11, 2017, 7 29am

U2 dejó todo en el Estadio Único de La Plata

La celebración de los 30 años del álbum “The Joshua Tree” fue la excusa para que los irlandeses vuelvan a nuestro país





El grupo de rock irlandés U2 hizo escala anoche en el Estadio Único de La Plata, en el marco de la gira mundial por los 30° años del lanzamiento de su disco “The Joshua Tree”, en donde ofreció un show en el que apeló a sus hits de los años '80, en un intento de recuperar el sonido que lo hizo famoso en sus inicios y del que se fue alejando de a poco a partir de la década del '90.
En la primera de las dos noches previstas en su cuarta visita al país, el grupo comandado por el cantante Bono recurrió a su repertorio más celebrado, e incluso apeló durante gran parte del concierto a visuales más ligadas a la imagen cultivada en las portadas de sus primeros álbunes, con predominio del blanco y negro, aunque la frescura de antaño sólo apareció en algunos pasajes del recital.
En este sentido, el gran profesionalismo alcanzado por el grupo a lo largo de tantos años de trayectoria le jugó por momentos en contra y le quitó calidez a muchas de las canciones de “The Joshua Tree”, más allá de las impecables interpretaciones.
Al respecto, cabe destacar la labor del guitarrista “The Edge”, jugando el juego que más le gusta, con esos rasguidos tan particulares que lo hicieron famoso y dotaron a la banda de un sonido propio en la escena postpunk.
Por su parte, el baterista Larry Mullen Jr. aportó sus reconocidos tamborileos tan emblemáticos para el grupo, al que se montó el elemental bajo de Adam Clayton, para que Bono desplegara sus afinadas performances vocales, que no siempre conectaron con el resto del grupo.
Ante un estadio repleto, la banda hizo su irrupción en escena a las 22.20, ni bien finalizó el partido por las eliminatorias sudamericanas para el Mundial Rusia 2018 que disputó la Selección local con su par de Ecuador, un evento transmitido por pantalla gigante para los presentes, lo cual aplazó casi una hora y media el horario de inicio del recital de acuerdo a los planes iniciales.
Tal vez, este discutible hecho, producto un poco de la conocida demagogia de la banda y otro poco de la ridícula omnipresencia del fútbol en nuestra cultura, aportó para que el clima previo al concierto no fuera el adecuado a un recital de rock.
Incluso, esta decisión atentó contra el show de Noel Gallagher, que con su banda High Flying Birds, subió al escenario a las 19, antes del partido, y la lejanía con el show principal lo condenó al olvido sobre el final de la noche.
Aunque el repique de la batería que indicó la introducción del excelente “Sunday Bloody Sunday” fue lo suficientemente vibrante como para prometer una gran noche, la respuesta del público pareció mostrar cierto delay a la hora de mostrar su efusividad.
Más allá de eso, el arranque fue uno de los puntos más altos del show, con el mencionado tema, seguido por “New Year's Day”, “Bad”, con su homenaje a David Bowie sobre el final con un pasaje de “Heroes” y “Pride (In the name of love)”, en donde la pantalla se encendió por primera vez para reproducir un fragmento del famoso discurso de Martin Luther King en el Memorial de Washington.
Toda esta parte del show se realizó en un escenario montado en una pasarela al final del escenario principal, insertado en el corazón del campo de juego del estadio, del mismo modo que The Rolling Stones lo había hecho en su “Bridges to Babylon”, el tour que los trajo por segunda vez al país en 1998.
“Gracias por venir hasta aquí para vernos”, exclamó el cantante, en un esforzado español, para luego intentar congraciarse con los aficionados locales al expresar: “Gracias por Lionel Messi”.
Al finalizar esta primera parte del concierto, el grupo se trasladó al escenario principal y repasó en su totalidad el disco “The Joshua Tree”, cuyo inicio con “When the streets have no name”, “I still haven't found what I'm looking for” y “Whit or without you” pareció extender la seguidilla hitera del comienzo.
De fondo, en la pantalla, alternaban imágenes de extraños árboles, con algunos travellings de rutas y paisajes áridos, en tonos ocres, que denotaban cierta desolación; como así también rostros de personajes y paisajes de la zona sur de Estados Unidos.
Toda la melancolía de las primeras tres canciones de este disco se rompió con la potente “Bullet the blue sky”, en uno de los pasaje más intensos de la noche, en donde la potencia de la banda y la conexión de Bono conspiraron para una inspirada interpretación.
El resto del repaso del disco producido por Daniel Lanois alternó pasajes de monotonía con algunas intervenciones más felices, como el caso de “Trip through your wires”, con su cercanía a un sonido más ligado a la tradición rockera estadounidense, similar al que adquiriría la banda en su disco “Rattle & Hum”.
También cabe destacar “Exit”, sobre todo por el rol teatral adquirido por Bono, en una performance que recordó a las que llevaba a cabo en la gira “Zooropa”, cuando solía juguetear con las cámaras montadas alrededor del escenario.
En cambio, “Mothers of dissapeared” pretendió aportar el momento sensible y terminó enredado en un simbolismo básico y en la corrección política, del mismo modo que ocurrió con el homenaje a las mujeres llevado a cabo en los bises, con la canción “Ultraviolet” y su pastiche de figuras femeninas emblemáticas en la pantalla, en un combo que incluyó a la Madre Teresa, Eva Perón, Sor Juana Inés de la Cruz, Rigoberta Menchú, Frida Khalo, Gabriela Mistral, Mercedes Sosa, Michelle Obama, Angela Merkel, Michelle Bachelet y Susana Trimarco, entre otras.
La primera tanda de bises con “Beautiful day”, “Elevation” y “Vertigo”, con el regreso de los motivos coloridos en las pantallas, acercaron a la banda a su estado más actual y a un clima más festivo.
El cierre fue con “You're the best thing about me” y su disonante acorde inicial extraído de “A hard day's night”, la nombrada “Ultraviolet” y la emotiva “One”, con las cuales se rompió un poco el tono a fin de fiesta que había quedado en el primer bloque de bises.
U2 volverá a presentarse esta noche, a las 21, en lo que será el último show de la gira en territorio argentino. Acaso, la ausencia del fútbol y la cercanía horaria con la apertura del ex Oasis aporten a que la velada gane en contundencia y permita que los irlandeses cumplan su cometido de recuperar credibilidad rockera a caballito de sus grandes clásicos.