Opinión | Septiembre 11, 2017, 5 13am

Radiografía de las cuentas provinciales: Impacto sobre el agregado fiscal y primer aproximación a la situación de cada provincia

La presente nota es la primera de una serie que tiene por objeto describir la situación de las finanzas públicas provinciales luego del cambio de administración en el Gobierno Nacional ocurrido a fines del año 2015. Para ello, se presentará a continuación una breve descripción de la situación fiscal y financiera de las administraciones provinciales al momento del cambio de gobierno, tomando en cuenta una perspectiva de mediano plazo. En notas posteriores se hará un repaso de lo ocurrido durante la gestión de la nueva administración nacional en materia de relaciones fiscales con las provincias (en especial la transferencia de recursos) y la situación fiscal de cada una de ellas.

Autor: Oscar Cetrángolo, Javier Curcio, Julián Folgar


1.Impacto de las cuentas provinciales  sobre el agregado fiscal

No es ninguna novedad que la situación fiscal de Argentina ha sufrido un profundo deterioro durante la última década. Entre 2004 y 2016 el resultado fiscal consolidado sufrió un deterioro de 10% del PIB, pese a haberse incrementado la presión tributaria casi 9% del PIB. Aunque parezca increíble a partir de la observación del impacto de las políticas públicas en nuestro país, el gasto público se incrementó en 19% del PIB en estos años (algo menos que duplicó su nivel). Hoy, el déficit fiscal se estima en un monto cercano a 7% del PIB (la estimación para 2016 es de 6,9% del PIB), siendo el más elevado desde la hiperinflación de fines de los años ochenta. Por su parte, el resultado primario fue negativo en 4,9% del PIB, el peor desde la crisis de los primeros años ochenta.
Con el abandono del régimen de Convertibilidad, y luego de una crisis macroeconómica aguda, la Argentina experimentó un virtuoso proceso de recuperación económica que, por distintos motivos, se tradujo también en una mejora sustancial y, lamentablemente, transitoria de sus finanzas públicas. En efecto, durante 2003-2008 el país experimentó un superávit fiscal histórico que llegó a superar 3% del PBI. No obstante, este mayor espacio fiscal se fue erosionando sostenidamente hasta volver a niveles de desequilibrios fiscales nuevamente elevados incluso en términos históricos. Si bien este proceso, como lo muestra el gráfico 1, fue esencialmente explicado por la dinámica fiscal del Gobierno Nacional, en la esfera provincial se observó una dinámica relativamente similar, aunque notablemente más moderada. En efecto, las administraciones provinciales también pasaron de un atípico superávit fiscal, cercano a 1% del PBI en 2004, a promediar un desequilibrio de alrededor de 0,5% del PBI entre 2008 y 2016. La expansión del sector público provincial, acompañada solo parcialmente por mayores recursos (propios y transferidos de la Nación) explica este deterioro.
Suelen escucharse opiniones poco informadas que adjudican ese resultado negativo para el sector público consolidado al comportamiento de los gobiernos provinciales. No obstante, como se puede observar en el Gráfico 2 la evolución del resultado fiscal del consolidado del sector público argentino durante el último medio siglo ha estado determinado de manera central por lo ocurrido con las cuentas de la Nación.
Grafico 1
Grafico 2
 
 

2.La heterogeneidad de situaciones provinciales

 
Por supuesto, la situación es muy diversa hacia el interior del agregado provincial. Lamentablemente no se cuenta aún con información oficial para el cierre del año 2016 en la totalidad de las jurisdicciones, pero puede adelantarse que a finales de 2015 el Sector Público Provincial (SPP) en su conjunto registraba un déficit fiscal cercano a 1% del PBI, que se repetiría en 2016. Sin embargo, la heterogeneidad existente entre las distintas provincias en materia ingresos, con frecuencia también se observa en la dinámica fiscal. En este sentido, un buen indicador que permite observar el pasado reciente y la situación actual de las cuentas públicas, es estudiar el nivel de deuda pública y de (des)equilibrio fiscal en un momento dado. Como muestra el gráfico 3, siendo los cuadrantes delimitados por el nivel promedio de deuda/PBG y Déficit Fiscal/PBG, aquellas provincias ubicadas en el cuadrante sudeste (bajo nivel de deuda y equilibrio o superávit fiscal) son las de mejor performance reciente, mientras que las ubicadas en el cuadrante noroeste (mayor nivel de deuda y déficit fiscal) son las de peor dinámica fiscal reciente.
Gráfico 3
 
A su vez, si bien este fue el estado en que llegaron las provincias al momento de cambio de gobierno (fines 2015), resulta útil contrastar con lo ocurrido cuatro años antes para identificar los cambios. En efecto, y como lo refleja los gráficos 4 y 5, es posible advertir que las provincias se movieron simultáneamente hacia el sur y hacia ambos laterales. Esto es, continuaron reduciendo sus niveles de deuda/PBG, al tiempo que un grupo de ellas empeoró sensiblemente su balance fiscal, mientras otro logró superávits aún mayores.
Gráfico 4
 
En efecto, el gráfico 4, que presenta la evolución del subgrupo sudeste entre 2011 y 2015, permite observar que en la mayoría de los casos se logró mejorar sus resultados fiscales junto con una reducción de sus niveles de deuda. Por su parte, en el gráfico 5, que presenta el grupo noroeste, permite comprobar que el grueso de ese sub-grupo empeoró sus resultados fiscales al tiempo que incremento sus niveles de deuda (aunque desde niveles históricamente bajos). Por otro lado, también sorprende observar que dentro del cuadrante noroeste (aquel de peor performance en el gráfico 4) la mayoría son provincias patagónicas (que cuentan con regalías por sus recursos no renovables) como Santa Cruz, Tierra del Fuego, Chubut, y Neuquén, siendo que son las regiones de mayor ingreso por habitante. Para comprender las razones de estas diferencias se debe prestar atención a la estructura de erogaciones e ingresos de cada jurisdicción, temas que serán profundizados en futuras notas.
Gráfico 5