Opinión | Julio 17, 2017, 4 10am

La Neodictadura

El autor intenta descifrar cuales son los motivos del decline de la democracia en Venezuela

Autor: Giovanni Meza Dorta


A Pompeyo Márquez (Santos Yorme) in memoriam
Secretario General del Partido Comunista en la resistencia,
durante la dictadura de Pérez Jiménez (1948-1958), creador
de la Junta Patriótica organización decisiva para la caída de la tiranía.
Fundador del Movimiento al Socialismo (1971); y sobre todo, luchador
por la democracia y los derechos humanos.
 
El problema de la Neodictadura es un tema para la teoría política actual, lo es por lo complicado y fluido del término, por su inobservancia en lo líderes políticos de los partidos democráticos en nuestro continente. Precisamente, por todo ello y por su relevancia en el hacer político, es que debemos darle la importancia que merece. No obstante, en ocasión de conmemorarse el 05 de julio 206 años de la independencia de Venezuela, y para una mejor comprensión del asunto, es necesaria una breve referencia histórica.
Política e Historia
Cuando culmina la guerra de independencia en Suramérica, como resultado de la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, se constituyen en el continente gobiernos de tipo militar, se empoderan lo que se llamó “repúblicas de campamentos”, lo cual era natural por cuanto son los jefes militares quienes dirigen las batallas y asumen desde ese momento funciones de gobierno. Aunque algunas constituciones como la de Venezuela en 1811, eran claramente republicanas, ello no fue obstáculo para que las “constituciones de hecho”, las militares, se impusieran en el continente. Así, la orden y el mando y sus protocolos afines, se extendieron a toda la sociedad, se apartaron el diálogo y el parlamento instituciones imprescindibles en la construcción democrática. Adicionalmente, los militares en el gobierno no sólo obtienen el mando militar y político, sino también el económico a través de los secuestros y confiscaciones de haberes, bienes y haciendas de los realistas españoles y criollos. Se cierra el círculo, los militares obtienen el poder político y económico, dejando a la sociedad civil en una situación de subalternidad. Los primeros casos emblemáticos de estos gobiernos son los de Páez, Rosas y el Dr. Francia, todos los cuales ejercieron su influencia, cada uno, por más de 20 años.
Estos resultados indeseables de la guerra de la independencia, tuvieron su continuidad, con las excepciones de casos, hasta fines del siglo XIX.
Dictadura y Democracia
El principio del siglo XX nos saluda con una pléyade de dictadores.
Porfirio Díaz: 1876-1910; Juan Vicente Gómez: 1908-1935; Augusto Leguía: 1919-1930; R. L. Trujillo: 1930-1961; Jorge Ubico: 1931-1944; A. Somoza: 1933-1979; A. Stroessner: 1954-1989; J. D. Perón: 1943-1955; Manuel Odría: 1948-1956; G. Rojas Pinilla: 1953-1957; M. Pérez Jiménez: 1948-1958; F. Baptista: 1952-1958; H. Castello Branco: 1964-1985, Bordaberry: 1973-1985; A. Pinochet: 1973-1990; Argentina: Proceso de Reorganización Nacional: 1976-1983. La única excepción a este proceso, tal vez la más radical, la asumió José Figueres el 01/12/1948/ cuando abolió al ejército y añadió esta frase emblemática: “No quiero un ejército de soldados, sino de educadores”. No obstante, este sesquicentenario de dictadura y autoritarismo consolidó la idea de gobiernos de fuerza en el imaginario colectivo de la región.
Este ejército de dictadores añadió un cambio significativo en el continente, la participación activa de los partidos políticos enfrentados a la autocracia. Partidos en su mayoría de origen socialista, fueran éstos comunistas, anarquistas, socialdemócratas y afines. El liderazgo fundamental lo constituyen personalidades ubicadas en aquel origen. Recordemos: Luis Carlos Prestes, Gustavo Machado, Pompeyo Márquez, Blas Roca, Rómulo Betancourt, Víctor Raúl Haya de la Torre, Salvador Allende, Lisandro Torre, Hipólito Yrigoyen. Pero su carta de presentación, más que lo doctrinario, era una abnegación, honestidad y valor a toda prueba, ello les ocasionó el respeto, inclusive, de sus adversarios.
Socialismo del siglo XXI y Neodictadura
En 1989 cae el Muro de Berlín y con él más de treinta países de Europa, Asia y África, abandonan el llamado socialismo real y modelos similares.
Se produce en Latinoamérica un cambio significativo, casi simultáneamente con el derrumbe del bloque soviético, se instala en 1990 el Foro de Sao Paulo, se reúnen allí muchos grupos políticos que poco antes habían utilizado la lucha armada como forma de confrontación con gobiernos, democráticos o no. Pero se realiza un cambio táctico, se acoge el proceso electoral para la asunción del poder. No es casual que en este foro se encuentre un representante cubano: Manuel Piñeiro (Barbarroja), fundador del aparato de seguridad de Cuba, patrocinador de movimientos armados en la región. En fin, Cuba avala el cambio táctico y bendice la vía electoral de los antiguos movimientos armados.
La próxima reunión del Foro de Sao Paulo, se realiza en Montevideo en 1995 y contó con un nuevo socio: Hugo Chávez. A partir de aquí se materializan los nuevos conceptos para la insurgencia por la vía electoral. Veamos.
El aspecto básico de la Neodictadura, es que no se produce como los regímenes de fuerza tradicionales, por medio de golpes de estado, sino a través de elecciones, por ello la confusión que ha causado a tantos demócratas. En suma, se trata de un proceso que utiliza los mecanismos democráticos para socavar la democracia desde sus instituciones. A pesar de que surge desde la democracia, sin embargo, termina expresándose de forma autoritaria y asume roles claramente dictatorial, como la censura de las libertades de prensa y opinión, más cierre de medios de comunicación y de instituciones privadas no afines al gobierno. Nunca como ahora cobra vigencia la distinción entre legitimación democrática de origen y legitimación democrática en ejercicio.
Características y Funcionamiento
Dentro de los primeros pasos, se encuentra la realización de una nueva constitución, cuyo objeto fundamental es la de cambiar la alternabilidad republicana, a fin de dejar en la presidencia de la república a un único representante indefinidamente. Ese cambio constitucional también implica, modificar la constitución para copar todos los poderes del Estado, dejando a las minorías de esa constituyente, sin ningún derecho en las instituciones del Estado.
Otros aspectos a señalar brevemente, como resultado de la nueva carta magna o a través de Decretos Leyes, son los siguientes.
  • Concentración del poder político en manos de la presidencia, debilitando la división de poderes de la república
  • Idealización del Estado como unidad representativa de la nación, por encima de los derechos individuales de los ciudadanos.
  • Construcción de un estado de derecho deficiente para las actividades económicas privadas.
  • Control cambiario, con el objeto de adjudicar aportes financieros a empresas amigas del gobierno y sostener altos niveles de corrupción.
  • Confiscación de tierras y empresas privadas.
A la par de lo anterior, se define en todas la áreas de la sociedad un procedimiento populista, como único sostén doctrinario de esta Neodictadura, a saber: el pueblo es una comunidad a la cual el estado debe atender, pero este pueblo es el sector afecto al gobierno, así nos encontramos con una dicotomía en la definición, según la cual se defiende una parte de la población y no a la otra. Ese pueblo es una comunidad, cuyo propósito es someterse a los favores discrecionales del estado, en consecuencia, no posee derechos individuales diferenciados, por tal motivo, es un pueblo homogéneo, indiferenciado, sin disensos.
Ahora bien, resalta una pregunta inevitable: ¿Por qué parte significativa del pueblo acepta estas formas autoritarias? Ello contiene a lo menos dos respuestas.
Una primera es que se realiza el proceso a la dictadura a través del sufragio, lo que permite cierta confusión en la población, inclusive, en la élite dirigente, que no se percata del procedimiento hacia la dictadura, hasta que las decisiones son irreversibles, además, quienes proceden con esta operación siempre niegan el carácter autoritario del mismo. Para disfrazar el autoritarismo le colocan a la democracia el apellido de: protagónica, participativa o directa.
La otra respuesta se relaciona con lo advertido arriba, referido al populismo. Es una oferta más publicitaria y menos concreta y eficaz. La población se mantiene en expectativa, pero los logros de sus mejoras sociales, están condicionados a los límites asistenciales del estado, provenientes de altos comodities. Una vez reducidos éstos, los países entran en crisis irreversibles, como es el caso de Venezuela. Adicionalmente a lo anterior, el populismo es inviable, porque no permite el crecimiento de riqueza de los entes privados, colapsando siempre por un estado sobredimensionado, cuyo propósito es siempre controlar y abarcar todas las áreas sociales. Descubrir e informar esta forma de Neodictadura, es la mejor manera para que no extienda en Latinoamérica y produzca los daños ocasionados a países, que como Venezuela, fue una expresión significativa de democracia en décadas pasadas.