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| Junio 25, 2017, 4 11am

Sabrina Ajmechet: “En el llano perder las elecciones legislativas pueden convertirte en un actor político menor"

La politóloga analiza las consecuencias de posibles escenarios resultantes de las elecciones legislativas de octubre.

Autor: Luciana Berman





Sabrina Ajmechet es politóloga y doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Desde su oficina en el microcentro porteño dialogó con Veinte Manzanas sobre la situación actual del peronismo dividido, el posicionamiento del frente de Cristina Fernández de Kirchner con miras a las elecciones legislativas, las consecuencias positivas que esto implica para el gobierno y el rol del radicalismo en Cambiemos. Sobre la candidatura de Cristina Kirchner la entiende como una jugada perdedora en cuanto a los resultados pero que puede servirle para consolidarse como líder.
 
A pesar de la implementación de las PASO y el esfuerzo por fortalecer a los partidos políticos, en estas elecciones pareciera que el fortalecimiento acompaña a los candidatos en lugar de a los partidos. ¿Cómo afectan estas elecciones al sistema partidario tras la separación de Cristina Fernández de Kirchner del Partido Justicialista?
En principio, debemos desmitificar la idea sobre la estabilidad del sistema de partidos en Argentina porque el sistema político argentino nunca tuvo un sistema de partidos estables. Durante los noventa nos fuimos creando esta idea de un bipartidismo que sólo existe si se lo plantea desde el 1983 para acá y que sólo duró hasta la Alianza (para el Trabajo, la Justicia y la Educación). Debemos entender que en la Argentina históricamente durante todo el siglo XX la estabilidad de los partidos estuvo siempre puesta en duda, siempre jaqueada. Lo que sí es llamativo es en el peronismo es que la persona que lo lidera o lideraba rompió con la estructura del PJ y se fue a otro partido. Ya ha pasado en el radicalismo que, durante la proscripción del peronismo, se escindió y mostró que un líder del partido se puede ir y generar otra fuerza. Pero en el peronismo nunca había pasado.
¿Cómo queda parado el PJ para estas elecciones?
La gran pregunta sobre qué es el peronismo hoy es difícil de contestar. Por un lado está la estructura del PJ que también es algo complicado (José Luis) Gioja es el presidente y (Daniel) Scioli el vicepresidente, pero este acompaña la candidatura de Cristina Kirchner, ¿entonces cómo queda en el PJ? Por otro lado, está el massismo, que es muy difícil ubicarlo en cualquier lugar que no sea dentro del imaginario peronista. Esa gran pregunta hoy vuelve a tener más sentido porque está claro que es una cultura política que involucra al pueblo, a la idea de la nación, a un liderazgo siempre verticalista y a un partido que se siente como un partido de gobierno. Con respecto a esto último, es un partido que entiende que su líder tiene que tener amplias posibilidades de asumir la presidencia. Ahora bien, hoy Cristina es la persona dentro de ese espacio que tiene más votos, pero también pareciera que en una posible situación hacia las elecciones presidenciales próximas no tiene chances de ganar. Eso pone el peronismo en una situación inédita porque es un movimiento muy verticalista y de respeto al líder, pero eso también suele estar acompañado por la caja  del Estado. Ante esta situación en la que es peronismo es parte de la oposición y no tiene el manejo del Estado nacional -sí conserva provincias-, la pregunta es ¿qué hacer?, ¿cómo se crea ese liderazgo si no es, por ejemplo, desde el surgimiento de líderes locales y provinciales que se van fortaleciendo? Una gran parte del peronismo está apostando a eso: el PJ quiere apostar a una renovación y a una disputa entre los que hoy son gobernadores o los que tienen un liderazgo fuerte ya fuera de lo que es el cristinismo.
La candidatura de Cristina existe y lo que tenemos es el peronismo que ya quiere pasar de página, que quiere dejar al kirchnerismo en el pasado preguntándose cómo actuar.
¿Ves posible una renovación del liderazgo peronista? ¿Un peronismo sin kirchnerismo?
El peronismo estuvo en el poder hasta hace un año y medio, pasó poco tiempo todavía. Nos estamos preguntando sobre cómo se va a reorganizar, quien va a ser el nuevo líder y estamos mirando ese momento que es el más interesante del peronismo. El peronismo sin liderazgo es una maravilla analíticamente. Es cuando se producen más cambios, después todo es más normal, se verticaliza, hay un líder y todos se acomodan tras esa guía. Pero este es el momento de competencia más divertida para un analista. Y lo que está pasando y estamos viendo ahora es que está claramente en disputa cuál es la forma de renovación.
La candidatura de Cristina existe y lo que tenemos es el peronismo que ya quiere pasar de página, que quiere dejar al kirchnerismo en el pasado preguntándose cómo actuar. En este sentido, las PASO podrán haber sido una forma de resolución del conflicto del liderazgo en la Provincia de Buenos Aires, que es el distrito en el que se juegan cosas realmente en esta elección, pero Cristina eligió que no lo fueran. Es difícil de entender esa decisión porque podemos llegar a pronosticar que ella hubiera vencido a Randazzo, lo que habría fortalecido al espacio con su presencia y con una interna competitiva. Decidió no hacerlo, lo cual es llamativo porque el peronismo desde los inicios siempre se caracterizó por ser un partido catch all encarnando la idea de nación y representación del pueblo. Ahora Cristina está haciendo un camino diferente: está yendo por una mayor polarización, está buscando rodearse solamente de aquellos que piensan exactamente lo mismo que ella, y que quieren lo que ella plantea sin ningún tipo de disidencia. Ver el acto del otro día es muy claro en ese sentido, no hay segundas líneas importantes apoyándola.
En una entrevista, Marcelo Leiras entiende la jugada de CFK como una jugada perdedora. Concretamente dijo: “Perdió en 2013 y no tuvo problemas, perdió en 2015 y no tuvo problemas y la jugada que está haciendo no parece ganadora. Me cuesta creer que espere maximizar votos con esta decisión que está tomando” (en La izquierda diario el 20 de junio). ¿Estás de acuerdo?
Si uno tiene en cuenta que los candidatos lo que quieren hacer frente a las elecciones es maximizar sus posibilidades de ganar, es difícil entender y explicar racionalmente la movida de Cristina. Yo estoy de acuerdo con lo que dice Marcelo, está claro que perder las elecciones legislativas cuando uno está en el ejecutivo nacional es diferente a perder las elecciones legislativas cuando se está en el llano. En 2009, el kirchenrismo podía darse el lujo de perder las elecciones legislativas, pero seguir teniendo un ejecutivo muy fuerte y un control tanto del partido como del Congreso. Cuando uno está en el llano perder las elecciones legislativas pueden convertirte en un actor político menor o a la desaparición. Son riesgos distintos.
Al gobierno le viene muy bien por un lado la persistencia de una oposición muy ideologizada que ya no es mayoritaria pero que tiene un núcleo duro que es bastante grande
Si no busca ganar, ¿qué busca?
Yo lo entiendo desde otra perspectiva que no es la lógica electoral de maximizar votos, sino que tiene que ver con una construcción identitaria. Si uno mira a los diferentes peronismos que existen hoy en día, Cristina tiene un discurso muy claro sobre esta coyuntura y este gobierno y sobre lo que hay que hacer en el futuro: caracteriza al gobierno de Macri como el retorno al neoliberalismo y espera el regreso que represente lo que el kirchenrismo representó durante su gobierno. Es una apuesta muy fuerte que no la tienen ni Massa y tampoco la está expresando Randazzo. En ese sentido, lo que está haciendo Cristina es apostar a consolidar un núcleo duro, cerrarse sobre él y, desde ese lugar, apostar una posición que es minoritaria a nivel nacional pero que todavía no podemos estar seguros de que sea minoritaria dentro del peronismo. Si ella le saca mucha ventaja a los otros candidatos que nosotros podemos meter en este arco del peronismo, seguirá teniendo este liderazgo. Entonces es una jugada que uno entiende que es perdedora en el sentido que no maximizar sus posibilidades de ganar y los votos que puede obtener, pero al mismo tiempo la siga consagrando a ella como líder. Nosotros no sabemos cuántos votos va a sacar, pero obviamente los escenarios posibles son muy distintos entre sí. Si saca el 15% de los votos será una perdedora y el liderazgo de ella va a ser muy difícil que continúe después de las legislativas. Pero si saca el 30% ella puede decir que son absolutamente propios, personales y que no representan a un espacio mayor que ella. Entonces estoy de acuerdo en esta postura inicial de que no maximiza los votos, pero al mismo tiempo hay que entender la cuestión dentro de la lógica que viene mostrando en los últimos años: una lógica de rodearse de aquellos que piensan exactamente igual y que no están dispuestos a plantear disputas internas.
¿Cómo afecta todo esto al gobierno?
Creo que positivamente. Al gobierno le viene muy bien por un lado la persistencia de una oposición muy ideologizada que ya no es mayoritaria pero que tiene un núcleo duro que es bastante grande y, por otro lado, le viene bien que haya sectores de la oposición que no se sientan representados más por eso, que no quieran mirar hacia el pasado sino mirar hacia el futuro. Entonces, tener al peronismo dividido es algo que favorece muchísimo al gobierno, y también lo favorece que este dividido en este sentido, que haya un liderazgo ultra-ideológico y ultra-polarizante y que este queriendo volver al pasado.
¿Cómo queda lo ves parado al gobierno, teniendo en cuenta que estas elecciones de medio término son leídas como un gran referéndum a la gestión actual?
Yo creo que al gobierno le va a ir bien, va a tener más representantes en el Congreso que los que tenía y eso es un dato objetivo. La pregunta sería ¿qué significa que le vaya bien? ¿cuánto necesita sacar el gobierno para que esto pueda ser explicado como un éxito? Tiene que haber una diferencia clara con quien sea que salga segundo. Me parece que si el gobierno llegara a alcanzar esa mayoría, si ni Cristina, ni Massa, ni el candidato del PJ lograran superar la cantidad de votos del gobierno, lo que va a hacer esta división tripartita dentro de peronismo va a hacer que la diferencia, entre el primero y el segundo, tercero y cuarto se distribuya entre esos tres. Y me parece que, hoy en día por los números que estamos manejando, es muy posible que el oficialismo salga primero, es muy difícil que alguna de las opciones de la oposición lo supere cantidad de votos. Por lo tanto, segundo, tercer y cuarto se están disputando votos que, en un principio uno supondría parte del peronismo que tal vez unidos sí representan más votos que aquellos a los que puede aspirar el gobierno. Por eso es el escenario perfecto.
Me parece que los radicales ven muchas más diferencias entre ellos y el PRO que el votante radical.
¿Cómo ves parada a la UCR en esta alianza Cambiemos que ha sido objeto de mucha disputa? ¿Crecerá al interior, le diputará algo al PRO o, al contrario, se verá absorbido por la misma alianza?
Me parece que está claro que el radicalismo sigue teniendo un apoyo territorial que es algo que impresiona mucho porque, a lo largo del tiempo, ese apoyo sigue existiendo. En la provincia de Buenos Aires es muy importante, en todo lo que es fuera del conurbano tienen referentes muy importantes y tienen muchos votos y apoyo. Eso va a seguir estando y, en ese sentido, sería una pena y perderían los dos, tanto la UCR como el PRO, si la UCR dejara de tener una identidad propia y se confundiera o mezclara con el PRO y se dejara de lado la identidad radical. Sí creo como decía Marcelo Leiras en esa entrevista que el votante muchas veces no ve tantas diferencias entre lo que es el radicalismo y lo que es el PRO. Me parece que los radicales ven muchas más diferencias entre ellos y el PRO que el votante radical. En ese sentido eso ayudaría a que se mezclen y se confundan. Si bien eso puede ser una intención del gobierno, los radicales tienen una identidad propia muy fuerte y la presencia del radicalismo mejora muchísimo la alianza Cambiemos. Hay mucha gente que en un principio se acercó con pocas ganas tolerando al PRO, pero sobre todo confiando en que el radicalismo podía poner sus ideas en el gobierno. Eso tal vez los porteños nos lo perdemos un poco, pero en la provincia de Buenos Aires es fundamental. La referencia de militantes de toda la vida que construyeron en sus pueblos sus carreras políticas, que la siguen desarrollando y que siempre fueron ellos conocidos como parte de la UCR, no va a desaparecer. Me parece que no le conviene a nadie que eso termine de desaparecer.